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Gata también se reforesta en inglés

Hasta que empiece a llover, las tareas se centran en limpiar el monte. :: hoy
Hasta que empiece a llover, las tareas se centran en limpiar el monte. :: hoy
  • 35 voluntarios de 7 países empiezan a trabajar en la recuperación del paisaje que ardió el año pasado

Cada mañana desde que empezó el mes, una treintena de personas se juntan para echarse al monte en la Sierra de Gata. Quedan a las nueve en la puerta del albergue de Villasbuenas de Gata o un cuarto de hora después en La Fatela, el cruce de caminos más famoso de la comarca. Pasan la mañana en el campo, agachándose y levantándose, subiendo, bajando, caminando y sudando. A cambio, no reciben un euro. Su herramienta principal son sus manos, y la mayoría de ellos no solo no habían pisado nunca antes la zona, sino que tienen sus vidas lejos. Son voluntarios, gente que ha respondido a la llamada de Rodrigo Ibarrondo, el espíritu inquieto que está tras 'Reforest-Acción'.

Así decidió bautizar él la iniciativa solidaria que plantea devolver el color verde a una parte del paisaje que ardió el año pasado, en agosto, en uno de los incendios más dañinos que ha sufrido la comunidad autónoma en su historia. «Llevamos cinco días trabajando en el monte y la verdad, estoy contento», dice 'Bonggi', que es como muchos llaman a Rodrigo, que no deja su faena ni cuando explica las claves de su iniciativa. «Se me ocurrió a mí -explica-, pero de verdad que preferiría no ser el protagonista, porque esto es una responsabilidad compartida y está funcionando bien gracias a toda la gente que se ha implicado».

O sea, a jóvenes y no tanto de siete países: España, Portugal, Francia, Alemania, Italia, República Checa y Finlandia. «Es gente consciente del mal que le estamos haciendo a la Tierra -reflexiona Rodrigo Ibarrondo-, personas comprometidas con el medioambiente hasta el punto de viajar hasta aquí para ayudar a restaurar lo que se quemó».

En la iniciativa también colabora el ayuntamiento de Villasbuenas de Gata, que entre otros gestos de apoyo, les ha cedido el uso del albergue municipal, estos días convertido en un espacio más internacional que nunca. La lista de los que ayudan incluye a algunos vecinos de la zona que están colaborando de distintas formas. Una de ellas es aportando alimentos para las 35 personas que participan en 'Reforest-Acción'. A esto último también ha contribuido de manera especial Espacio de Libertad, que hizo una donación económica precisamente para eso, para que los voluntarios puedan desayunar, comer y cenar bien durante su estancia en la región.

«Algunos de los que han venido estarán todo el mes y otros se quedarán unos días», explica Ibarrondo, que asegura que en los cinco primeros días de trabajo ya habían actuado sobre una superficie de 130 hectáreas. Fundamentalmente, lo que han estado haciendo hasta ahora ha sido retirar la vegetación invasora y las malas hierbas. Esta labor, la de preparar el terreno, es la que les ocupa estos días. La segunda parte del trabajo comenzará cuando llegue la lluvia. O sea, a partir del día 12 ó 13, siempre que se cumplan las previsiones meteorológicas. «Estamos teniendo un otoño retrasado, con temperaturas extrañamente altas y sin precipitaciones, y esto ha hecho que hayamos tenido que cambiar un poco los planes, pero una vez que empiece a llover, nos pondremos el chubasquero y nos iremos al monte a recoger las bellotas que usaremos para la reforestación».

Cuando él concibió el programa, se marcó como reto conseguir doscientas mil bellotas. Es una cifra más simbólica que real, aunque 'Bonggi' no duda de que serán capaces de juntar kilos y kilos. Además de las bellotas, emplearán semillas de robles, alcornoques, encinas y castaños, «especies duras, que tienen memoria y no necesitan mucho mantenimiento, que están adaptadas al clima de la comarca», explica el ideólogo de la iniciativa, que incluye actuar sobre 180 hectáreas, la mayoría de ellas de monte público.

Suma de esfuerzos

Al esparcir esas semillas, estarán cumpliendo uno de los anhelos que una buena parte de los vecinos de Sierra de Gata vienen expresando desde hace años: despejar de pinos el paisaje de la comarca. Un planteamiento en línea con el 'proyecto Mosaico', la iniciativa innovadora de la UEx (a través de la Escuela de Ingeniería Forestal de Plasencia) y la Junta que ya está rediseñando el paisaje en esta esquina del mapa extremeño que el verano del año pasado acaparó la atención informativa nacional por culpa del fuego.

Ese que ha atraído a voluntarios extranjeros que le curan las heridas a un monte en el que este mes se habla en inglés y se usa un zurrón único, con un diseño exclusivo. Es amarillo y hay 65 iguales. Los han hecho a mano un grupo de mujeres de Torre de don Miguel, con la tela que compró la alcaldesa. Ellas y sus zurrones son un eslabón más de la cadena altruista que se ha forjado durante el último año en la Sierra de Gata.

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