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La caza, «una de las muchas posibles causas» del incendio en el Jerte

Un momento del incendio de la Garganta de los Infiernos.
Un momento del incendio de la Garganta de los Infiernos.
  • La Junta cree que sería precipitado cambiar la normativa que regula la caza del macho montés en la reserva cinegética de la Sierra de Gredos

La tesis más extendida en el Valle del Jerte relaciona los intereses cinegéticos con el fuego que quemó 1.094 hectáreas en la Reserva Natural de  la Garganta de los Infiernos. La Junta de Extremadura, sin embargo, no lo tiene tan claro. «La existencia de intereses cinegéticos en este incendio es una vía más de investigación de las muchas barajadas», asegura David Serrano Ojalvo, asesor jurídico de relaciones con la Asamblea de Extremadura.

Partiendo de esta base, la Consejería de Medio Ambiente y Rural, Políticas Agrarias y Territorio no se plantea de momento ningún cambio en la norma que regula cuántos machos monteses se pueden cazar en cada coto. Esa cifra depende del número de ejemplares de la especie que se hayan censado en la finca, y en esto último influyen varios factores, entre ellos el fuego. En un primer momento, los animales huyen de la zona quemada, pero a medio plazo vuelven, atraídos por la vegetación que rebrota y por la mayor salinidad del suelo quemado (debido a la presencia de las cenizas). «Resultaría muy precipitado tomar decisiones en base a sospechas (la existencia de intereses cinegéticos como causa del suceso) sin confirmar», apunta Serrano, quien recuerda que «apenas se vio afectado un cinco por ciento de la Reserva Regional de Caza La Sierra».

Hay que recordar que tal como detalla un informe del plan Infoex, el incendio comenzó a las 21.25 horas en el paraje denominado ‘La Solisa’, en concreto en un lugar inaccesible para cualquier tipo de vehículo y al que solo se puede llegar tras caminar durante más de una hora. La chispa inicial saltó en dos focos, otro elemento que apoya la tesis de que fue provocado. A esa hora ya no era posible que los helicópteros e hidroaviones participaran en las tareas de extinción, y tampoco fue posible enfrentarse a las llamas desde tierra, pues no había vías rápidas y seguras de evacuación para los bomberos forestales en caso de urgencia sanitaria o de cambio en la dirección de las llamas debido al viento.