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La Junta libera a los cotos sociales de tener que eliminar los restos de caza

  • Para los privados sigue la obligación de trasladar esos residuos a plantas autorizadas o construir muladares o comederos fijos en las fincas

La reducción de la incidencia de la tuberculosis bovina en zonas donde se practica la caza menor y se asientan mayoritariamente los cotos sociales empuja a la Junta a rebajar la exigencia sobre la eliminación de los restos de caza no destinados a consumo humano.

La Junta publicó el 13 de septiembre un decreto para combatir la tuberculosis bovina, que afecta a un buen número de explotaciones ganaderas de la región, con incidencia en el sector cinegético. El Diario Oficial de Extremadura publicó ayer una modificación parcial que deja contento a un número elevado de cazadores extremeños pero, en cambio, propicia la queja de otros, los de caza mayor, agrupados en torno a la Mesa Extremeña de la Caza.

Los titulares de cotos privados deben contratar a una empresa especializada para recoger aquellas partes de las piezas de caza mayor que no están destinadas al consumo humano. Deben trasladar los restos a plantas autorizadas o construir muladares o comederos fijos en las fincas a los que llevar los subproductos cárnicos de inmediato. La Federación Extremeña de Caza y las empresas cinegéticas se oponen debido a los costes que ello supone.

En cambio, desde ayer, la Junta permite a los cotos sociales de que esos restos sean usados como alimentos para aves necrófagas o se eliminen por enterramiento inmediatamente después de la celebración de la actividad cinegética.

La Mesa de la Caza cree «muy positiva» la resolución para los cotos sociales. «Responde a criterios de lógica y efectividad, así como a hacer viable la aplicación de la norma», indica el colectivo en una nota.

Medida lógica

No obstante ve incomprensible que esa medida no se extienda a los cotos privados, «dado que se genera una distinción de tipo sanitario que divide la región en dos partes según la titularidad de los cotos (el 48% del terreno de caza de Extremadura corresponde a cotos sociales y el 52% a cotos privados) sin que esto responda a criterio técnico alguno».

La Mesa pide a la Junta «seguir avanzando en este nuevo camino y a retomar el diálogo con el sector cinegético para tener, lo antes posible, una normativa adaptada a la realidad del campo extremeño».

Desde el sector ganadero se comprende la medida de eliminación de restos de caza en los cotos sociales a través de enterramientos o dejándolos para aves carroñeras. Ángel García Blanco, presidente de Asaja Extremadura, expresa que, «a medida que va evolucionando favorablemente la incidencia de la tuberculosis bovina en zonas de caza menor, como así se desprende de los datos, se puede ir flexibilizando la normativa de retirada de restos».

García apunta a que los cotos sociales están en esas zonas de caza menor y, por tanto, «es lógico que no tengan medidas tan restrictivas como los cotos privados, centrados en la caza mayor, que están en zonas con una prevalencia altísima de la tuberculosis bovina».

El dirigente de Asaja señala que la enfermedad está causando un serio problema en explotaciones del entorno del parque de Monfragüe, donde, asegura, están afectadas un 60% de las explotaciones ganaderas mientras que en las situadas dentro del parque ese dato es de un 30%.