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El PSOE trata de curar sus heridas

Vara, junto a otros dirigentes, en la reunión con alcaldes, diputados y otros cargos el miércoles.
Vara, junto a otros dirigentes, en la reunión con alcaldes, diputados y otros cargos el miércoles. / Br
  • Las discrepancias no han desaparecido, pero todos evitan y critican las descalificaciones

  • La mayoría de los dirigentes acepta que sea el comité federal el que decida su postura sobre una eventual abstención

«Yo no voy a romper nunca la disciplina, votaré lo que decida el partido», afirma rotunda Marisol Pérez, diputada socialista por Badajoz, cuando se le pregunta si el grupo se puede dividir entre quienes abogan por abstenerse y dejar gobernar al PP y quienes prefieren unas terceras elecciones. Pérez añade que si ella estuviera en desacuerdo con lo que decida el partido, optaría por abandonar el escaño antes que romper la disciplina. Una semana después de la dimisión de Pedro Sánchez, las diferencias persisten, aunque tratan de expresarlas con mesura.

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Marisol Pérez, que es también miembro del comité federal, no quiere ni recordar la bronca del pasado sábado:«Fue incalificable», asegura. Ahora llega el tiempo de restañar heridas y hablar. «Hay que respetar a la gestora y hacer lo que diga el comité federal». En su opinión, el dilema sobre que decida la militancia o el comité federal es un falso dilema. «La militancia siempre va a tener voz. No es incompatible la participación de la militancia con la democracia representativa. Si cada vez que tengo que votar un asunto importante en el Congreso tuviera que convocar a los extremeños para que se votaran, sería imposible».

La idea de que solo la consulta a la militancia es un mecanismo democrático es también rechazada de plano por Francisco Fuentes, que ocupó los cargos de secretario general de Badajoz y senador y que todavía pertenece al comité federal. «Nosotros no somos un partido asambleario», afirma para defender que no es preciso convocar una consulta para decidir una eventual abstención ante la investidura de Rajoy.

Fuentes reconoce que el sábado fue un día muy duro y cree que lo que toca ahora es «respetar el duelo». Es decir, enfriar los ánimos y dejar trabajar a la gestora presidida por el asturiano Javier Fernández. «Yo coincidí en el Senado con él y es un tío muy serio, discreto y muy respetado por todo el mundo».

En su opinión, el próximo comité federal, que debería reunirse el sábado 15 de octubre, tendrá que decidir qué postura toma el partido, pensando en las consecuencias para el país. «No podemos actuar pensando solo en lo que nos apetece ni estar mirando de reojo en todo momento qué piensa Podemos».

A juicio de Fuentes, si ahora se apela tanto a que se pronuncie la militancia es porque en el Partido Socialista falta un liderazgo fuerte.

La convicción de que la gestión de la crisis socialista ha sido un desastre es general. No hay dirigentes que no reconozcan los graves errores cometidos por todas las partes. También el secretario general del PSOE de Badajoz, Rafael Lemus, lo admite. En su opinión, la dimisión de los 17 miembros de la Ejecutiva para forzar la caída de Pedro Sánchez fue un atajo equivocado. «Yo no lo compartía». Lemus reconoce el dilema con el que se encuentra hoy el PSOE: «Si nos abstenemos y gobierna Rajoy perdemos a la militancia y si vamos a elecciones perdemos al electorado».

Con independentistas, no

Lemus ni siquiera considera la salida de gobernar con independentistas. En su opinión, esa sería la muerte para el PSOE extremeño, que siempre se ha opuesto a las reivindicaciones de los nacionalismos.

«El que decide la política es el partido y será el comité federal el que diga lo que haremos». Así zanja el diputado cacereño César Ramos cualquier duda que pueda surgir respecto del sentido del voto de los miembros del grupo socialista en un debate de investidura de Mariano Rajoy. César Ramos no tiene inconveniente en reconocer su cercanía a Pedro Sánchez, con quien colaboró en la campaña la secretaría general en las elecciones primarias: «Yo fui de su círculo más reducido y por lealtad apoyo a Pedro Sánchez», afirma, pero a continuación se declara igualmente leal a Guillermo Fernández Vara: «Tenemos que ser leales a nuestros secretarios generales», dice para subrayar que Pedro Sánchez era su secretario general federal y Vara es su secretario general regional.

Ramos se remite a la decisión que tome el comité federal cuando se le pregunta si cree que hay que abstenerse para dejar gobernar a Rajoy o insistir en el no es no que defendía Pedro Sánchez. «No lo sé, depende de las cosas que pasen», dice cuando se le insiste sobre qué deben hacer los 85 diputados socialistas.

Lo que sí tiene claro es que nadie debe señalar con el dedo a este grupo de diputados como los responsables de que haya o no Gobierno en España: «A ver si vamos a ser nosotros los únicos responsables», afirma y avisa de que lo primero que debe hacer Rajoy es buscar los apoyos necesarios. Por el contrario, cree que el PP puede que esté buscando ya las terceras elecciones: «Nosotros no trabajamos con esa hipótesis».

En su opinión, la tormenta que ha vivido su partido en los últimos días también ha generado un debate interno en torno a los argumentos de Pedro Sánchez y de Guillermo Fernández Vara: «No hay blanco ni negro, hay agrupaciones en las que se ha respaldado a Pedro Sánchez y al mismo tiempo a Guillermo Fernández Vara».

Salaya, el más beligerante

La agrupación local de Cáceres capital, a la que pertenece Ramos, aprobó el pasado 26 de septiembre una resolución en la que se pronunciaba a favor de Pedro Sánchez en su rotundo no a Rajoy. Al mismo tiempo daba todo su apoyo a «las políticas progresistas de Fernández Vara» al frente de la Junta.

Quien se muestra más beligerante y claramente alineado con un sector del partido, en este caso con Pedro Sánchez, es el concejal cacereño Luis Salaya, quien desde el principio se ha pronunciado por mantener el no es no a Rajoy y a favor de un ‘Gobierno alternativo’ presidido por Pedro Sánchez. «Entiendo que debe someterse a votación de la militancia», afirma. Hasta desconfía de la imparcialidad de la comisión gestora que dirige el partido: «No tengo mucha fe»», reconoce. Y dice que lo que tiene que hacer ese órgano «es convocar cuanto antes primarias y el congreso porque la misión de una gestora no es otra que conducir al partido a un congreso».

En su opinión, no está claro que en Extremadura la militancia esté mayoritariamente con los críticos a Pedro Sánchez: «Esto ha roto muchos esquemas», afirma sobre el resultado del comité federal. Está convencido de que la militancia está mayoritariamente en contra de que una abstención de los diputados socialistas permita gobernar al PP.

Quien sí tiene claro que el partido en Extremadura está mayoritariamente con Fernández Vara es Miguel Ángel Morales, el secretario general del PSOE de la provincia de Cáceres. Se muestra muy duro hacia compañeros del partido que se han insultado: «Es la mayor vergüenza para un partido». Morales lamenta que haya habido militantes que hayan utilizado las redes sociales «para imponer su criterio y para decir que los demás son unos golpistas». No obstante, reconoce que también ha habido pronunciamientos radicales de compañeros contrarios a Pedro Sánchez: «Talibanes los hay en todas las sensibilidades del partido».

Sobre la polémica entre abstención y voto contrario a Rajoy, Morales afirma que debe decidirse en un comité federal. En su opinión, al PSOE «no se le puede pedir sin más que facilite un Gobierno del PP», y resalta que corresponde a Rajoy y a su partido moverse y tomar la iniciativa: «Es que el PP no se ha movido un ápice».

En la cúpula dimitida de Ferraz hay un cacereño que ha trabajado cerca de Pedro Sánchez y de César Luena. Se trata de Juan Ramón Ferreira, que hasta el 1 de octubre trabajaba contratado por el partido como coordinador del secretario de Organización. La dimisión de la ejecutiva ha supuesto su cese como trabajador de Ferraz. «Lo que debe hacer el partido es consultar a la militancia», afirma.

En su opinión, Pedro Sánchez y toda la dirección federal ha sufrido la deslealtad del sector crítico: «A Pedro le eligieron 62.000 militantes y le han apartado 132». Como extremeño y miembro de la ejecutiva regional, Ferreira dice «guardar total lealtad» hacia Fernández Vara, aunque discrepe de su posición sobre la investidura: «Guillermo ha sido el único claro y sincero», afirma al recordar que el líder socialista extremeño se ha mostrado a favor de la abstención para favorecer la gobernabilidad de España.

Ferreira cree que la mayoría de la militancia en España está por el no a Rajoy, y él mismo defiende la negativa a facilitar un Gobierno del Partido Popular por coherencia. «En el PSOE nos tiramos cuatro años en Extremadura criticando que IU colaboraba con el PP por su abstención técnica».