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El agua embalsada en la cuenca del Guadiana asegura un año para consumo humano y riegos

Aspecto actual de la pequeña presa de Proserpina, en Mérida. Está al 72,3% de su capacidad.
Aspecto actual de la pequeña presa de Proserpina, en Mérida. Está al 72,3% de su capacidad. / Brígido
  • La CHG dice que, a pesar del verano especialmente seco y cálido, la situación es normal a la espera que lleguen las lluvias otoñales

Sin apenas noticias de la lluvia en septiembre y tras el segundo verano más caluroso (el pasado mes dejó las temperaturas más altas en los últimos 55 años), los embalses extremeños empiezan a notar ya el desgaste de esos dos factores.

Las presas situadas en la cuenca del Guadiana, donde están las de mayor capacidad de la región, se encuentran en una situación «normal», tranquiliza José Martínez, director técnico de la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG), aunque entiende que la preocupación empiece a aparecer ante la falta de precipitaciones. «Pero si tenemos un otoño normal (y las previsiones trimestrales de la Aemet así lo dicen), no debemos pasar ningún problema ni para abastecimiento ni para riegos a corto plazo», sentencia.

El director técnico del organismo hidrológico recalca que el consumo de agua para la campaña de verano de riegos ha sido la habitual. «Empezó un poco más tarde por el agua de mayo pero se ha consumido lo de siempre», matiza.

Martínez señala que el gasto de agua, tanto para consumo humano como para la agricultura, en la cuenca extremeña del Guadiana supone en un año unos 1.000 hectómetros cúbicos. Con esa cifra, la CHG recalca que está plenamente asegurado el abastecimiento para la población y también para regar para todo el 2017 aunque hubiera sequía en los próximos meses.

«Casi seguro que también se puede asegurar un segundo año de garantía de agua tomada desde la red de embalses de la Confederación, aunque para el regadío estaría más en duda si no lloviera casi nada el próximo año», aclara.

En la actualidad, a día de ayer, los pantanos extremeños de la CHG estaban al 56,2% de su capacidad. Pueden acumular hasta 8.037 hm3 y alcanzan ahora la cifra de 4.517. Hace un año, por estas fechas, las presas del Guadiana en la provincia pacense tenían 633 hectómetros cúbicos más, 5.150 hm3, y se hallaban al 64,1% de su capacidad total.

De los pantanos grandes, el que peor aspecto ofrece, como suele ocurrir, es el de Alange, que no pasa del 47% de agua embalsada.

En la cuenca del Tajo, en toda su demarcación (esto es, Extremadura, Castilla-La Mancha y Madrid) los embalses están al 51% de su capacidad. Los peores datos, como tradicionalmente ocurre, los ofrecían las presas situadas en el Alto Tajo (provincias de Cuenca y Guadalajara).

El pantano de Alcántara, el segundo mayor del país tras el de La Serena, está al 72% de su capacidad. En cambio, el de Gabriel y Galán presenta un mal dato toda vez que apenas acumula el 37,5% del agua que es capaz de acumular. Valdecañas, otra de las grandes presas cacereñas, también tiene un registro bajo: se halla al 44,8% de sus posibilidades. La presa del Jerte, de la que bebe Plasencia, está al 56%. Y la de Guadiloba (Cáceres ciudad), al 42%.