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El PSOE regional toma el pulso a su militancia y pide un debate sosegado

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Guillermo Fernández Vara, en la sede regional socialista, antes de la reunión. / Brígido

  • Más de 400 dirigentes escuchan el relato de Vara sobre la crisis en la dirección federal pero no definen su postura ante la investidura

Que la emeritense calle Eugenio Hermoso, donde el PSOE tiene su sede regional, no se parece a la madrileña de Ferraz era evidente desde hace mucho tiempo. Ayer miércoles, tras la multitudinaria reunión en la capital de Extremadura de cargos públicos y militantes socialistas (cerca de 400) la comparación hace que las diferencias se agranden.

Muchas ganas de hablar, mucho debate (casi cuatro horas de reunión), discrepancias incluso (aunque con una postura mayoritaria clara en lo básico) pero sin rastro de la agresividad evidenciada el sábado pasado en Madrid. Si entonces, por el áspero y eterno Comité Federal, Guillermo Fernández Vara, que fue insultado en la calle, llegó a llorar, este miércoles el líder de los socialistas extremeños recibió más besos y abrazos por parte de la gente de su partido que críticas. Aunque también las ha habido. Básicamente por el proceso seguido y la necesidad de consultar en última instancia a la militancia la decisión de abstención (y gobierno del PP) o nuevas elecciones en diciembre.

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El PSOE de Extremadura convocó el encuentro para tomar el pulso a sus representantes ante la incertidumbre política que sigue en España y la crisis abierta en la dirección federal socialista. Pero también para trasladar a la militancia la necesidad de tener templanza y unidad para que un partido de 137 años de historia no se quede como irrelevante en España. De fondo, lanzó un mensaje. En este momento de convulsión interna debe imperar el sosiego y el debate razonado. Y que ese debate se haga dentro de casa, esto es, en agrupaciones y sedes, no en redes sociales.

Con reuniones también de las Ejecutivas provinciales de Cáceres y Badajoz y de la regional, Vara convocó a cargos públicos municipales, secretarios de agrupaciones locales, diputados autonómicos y representantes en Las Cortes. Una de las ausencias más destacadas ha sido la de Miguel Ángel Gallardo, presidente de la Diputación de Badajoz y alcalde de Villanueva de la Serena. En el encuentro también han estado Ascensión Godoy y Soraya Vega, las dos extremeñas presentes en la gestora socialista constituida tras la dimisión de Pedro Sánchez.

Si lo que se pretendía por parte de algunos era calibrar la opinión nítida del PSOE extremeño ante la investidura del presidente del Gobierno o la repetición de elecciones, la realidad es que del encuentro de esta tarde no se puede sacar nada claro. Básicamente porque no hubo votación que definiese la postura.

Fuera, en la calle, antes de la reunión, sí ha sido explícito el senador y exconsejero y presidente de la Diputación pacense Juan María Vázquez. Defendió la abstención como mal menor para el país y para el PSOE. También en la calle, Eva Pérez, diputada regional y exconsejera, ha abogado por una urgente regeneración democrática del partido.

Ha habido más de treinta intervenciones y algunas abogaron por mantener el no al PP en cualquier caso pero el sentido mayoritario ha sido que la decisión debe tomarse en el Comité Federal. Otro debate abierto por militantes es que no solo se pronuncie el Comité sino que se haga una consulta directa la militancia.

Vara ha hecho autocrítica. Ha hablado de que su exposición mediática en los últimos tiempos ante la crisis en el PSOE federal se ha incrementado, pero ha trasladado la idea de que el PSOE, por encima de todo, es un proyecto para ayudar a la sociedad.

Los socialistas extremeños han expresado este miércoles su desolación por el «bochornoso» (fue un adjetivo bastante utilizado) Comité Federal del sábado. José Luis Quintana, uno de los apoyos de Sánchez en Extremadura, concluyó que si alguien está "contento con lo visto el sábado es que no es socialista".