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«Padre, padre, necesito tu ayuda»

Las llamadas se realizan desde Latinoamérica
Las llamadas se realizan desde Latinoamérica / Casimiro Moreno
  • Las fuerzas de seguridad alertan del peligro que supone entablar conversación con los ‘secuestradores virtuales’

Suena el teléfono de casa y, al descolgarlo, se escuchan gritos: «Por favor, ayúdame». Es una voz desgarrada, que no atiende a preguntas, que no dialoga. Casi de inmediato, un hombre con acento sudamericano –esta vez en directo– lanza una amenaza nítida: «Tenemos a su hija, colabore si quiere volver a verla».

Si no tiene hijas y en las últimas semanas ha recibido una llamada de este tipo, no piense que es una broma. Ni tampoco una confusión. Lo más probable es que haya sido objeto de un intento de ‘secuestro virtual’ como el que sufrieron el pasado verano cinco familias de Zafra.

Todas ellas pusieron en conocimiento de los servicios de emergencia el intento de extorsión al que fueron sometidas por parte de comunicantes anónimos que fingían tener retenido a un familiar. «Lo más probable es que cogieran una guía en la que aparecían teléfonos de Zafra y que fueran llamando aleatoriamente», confirma el portavoz de la Comandancia de la Guardia Civil de Badajoz, Manuel Rubio Leal.

Él es el encargado de transmitir a la opinión pública una lista de recomendaciones que pueden ser claves cuando se recibe una comunicación de este tipo. «El primer consejo es tener mucha precaución con las llamadas con prefijos desconocidos o numeración oculta», afirma.

La realidad demuestra que estas llamadas suelen efectuarse desde números de teléfono extranjeros, normalmente desde Sudamérica, o con una numeración oculta. «Si ya hemos cogido el teléfono, lo importante es mantener la calma en todo momento, escuchar, dejar hablar a nuestro interlocutor y, si es posible, grabar la conversación. Lo que no debe hacerse nunca es facilitar datos personales o familiares que puedan ser utilizados por el extorsionador».

Esta recomendación es importante, puesto que la mayoría de las veces el delincuente elige a su víctima al azar y desconoce sus circunstancias personales. «Si dice que tiene retenido a tu hijo y tú no tienes hijos, es evidente que el secuestro no existe», explica Rubio Leal.

Ese consejo puede ayudar a descubrir el engaño, pero mucho antes de que la amenaza se produzca puede comenzar a fraguarse un secuestro virtual certero. La razón está en que muchas personas comparten en las redes sociales información sensible –dónde estudian sus hijos, en qué ciudad viven, cuántos años tienen...– que puede ser utilizada por los falsos secuestradores para dar realismo a la amenaza.

Otra forma de quitarse de encima al secuestrador es colgar el teléfono. Si el extorsionador elige a sus víctimas al azar, es probable que no vuelva a insistir en el mismo número y que busque una víctima más propicia.

Justo eso es lo que hizo Iván López, un vecino de Badajoz que hace pocos días recibió una llamada de este tipo en su teléfono fijo. En su caso, recibió una comunicación a la hora de la siesta y al descolgar el teléfono escuchó una voz entrecortada y en apuros: «Padre, padre, necesito tu ayuda. Me acaban de atracar y solo puedo recurrir a ti, que eres mi padre».

«En un principio me alarmé –explica este afectado– pero como no tengo hijas de esa edad, opté por decirle que se había equivocado. Esa voz insistía en decir que la acababan de atracar y acto seguido se cortó la conversación».

Justo un día después, este pacense recibió un whatsap. Se lo enviaba una hermana suya que vive en Málaga para alertarle de que en la capital andaluza se estaba produciendo una nueva estafa que denominaban secuestro express y que había escuchado que en Badajoz empezaban a darse casos en los que una joven simulaba ser tu hija y pedía ayuda. «Yo no había hablado con mi hermana de lo que me había ocurrido pero rápidamente relacioné las dos cosas y pensé que si hubiese tenido una hija de una edad aproximada a la de la voz que escuché, podrían haberme engañado».