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¿A qué extraescolar apunto a mi hijo?

Un grupo de niños participa en una actividad de teatro en un colegio de Cáceres.
Un grupo de niños participa en una actividad de teatro en un colegio de Cáceres. / HOY
  • Tres profesionales explican cómo elegir las tareas y recomiendan no sobrecargar a los niños

  • Una pediatra, un neuropsicopedagogo y una orientadora dan las claves para decidirse

Si quiere un hijo feliz, no le sobrecargue de tareas. Si quiere un hijo más inteligente, ayúdele a organizarse el tiempo. Son los dos consejos en los que coinciden los expertos cuando se les pide ayuda para elegir las actividades extraescolares. Los padres andan estos días decidiendo y buscando las tareas a las que llevar a los niños una vez que salen del colegio. Pero, ¿cómo elegirlas? ¿Hay alguna que les ayude a desarrollar la inteligencia? ¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de decidirse?

HOY ha consultado con tres expertos que dan tres visiones distintas pero que coinciden en una cosa: no hay que agobiarles.

Maria Ángeles Martín es pediatra en la clínica de Luis Ortiz, en Badajoz. En primer lugar, cree que hay que diferenciar por edades. A los menores de seis años es mejor dejarles la tarde libre, considera que pasan el tiempo suficiente en el colegio estimulándose y estima que las tardes son para disfrutar de la familia y para dejarles dormir siesta.

Cree que las actividades deben llegar con el inicio de Primaria, a partir de los seis años. Entonces, ve necesario dedicar dos tardes al deporte. Explica que se necesitan 60 minutos diarios -y no solo para los niños, sino para todos- de actividad deportiva moderada. En la mayoría de colegios, sin embargo, se imparten dos horas de educación física a la semana. Así que estima necesario complementarla por las tardes. Y, dentro de los deportes, recomienda los que se juegan en equipo, como el fútbol o el baloncesto. De esta manera, los niños aprenden también a colaborar y trabajar en equipo.

Cree también que se deben dedicar otras dos tardes a reforzar los idiomas porque «sigue siendo el punto flojo de las escuelas». O bien el que se aprende en el colegio a modo de refuerzo o aprovechar para introducir un tercer idioma.

En tercer lugar cree que es necesario apuntarlos a una actividad creativa. Puede ser música o dibujo, que favorezca el desarrollo de la intuición y desarrolle el hemisferio izquierdo del cerebro. «Este tipo de cosas las tenemos más abandonadas», asegura.

Las recomendaciones de Maria Ángeles Martín suman las cinco tardes, pero avisa de que no se les puede agobiar. Si uno ve que su hijo está sobrecargado, hay que restarle una actividad. Y, por tanto, recomienda eliminar el idioma porque ya se da en el colegio. Cada vez con más frecuencia, los pediatras reciben en la consulta a niños sobrecargados que sufren ansiedad. Por eso cree indispensable valorar la carga de los deberes antes de apuntar al niño a ninguna actividad. «Si ves que el crío tiene ya tres horas de trabajo en casa, mejor que después se dedique a jugar; los niños tienen que divertirse».

Organizar el tiempo

En esto coincide también Carmelo Santos, neuropsicopedagogo del centro Neuropsyex. Considera que no se puede sobrecargar a los menores, pero añade que lo fundamental es que los niños aprendan a organizarse y distribuir el tiempo. «Hay tiempo para todo».

Defiende que los padres tienen que sentarse con ellos y establecer un horario, hasta por escrito. Y lo mejor es que las tareas sean lo primero, así les queda el resto de la tarde para todo lo demás. Defiende que no hay una actividad que desarrolle la inteligencia más que otras, todas lo hacen de una u otra manera. Lo que realmente hace inteligente a un niño, dice, es la capacidad de ser autónomo e independiente. «El error de muchos padres es que a veces no les dejamos decidirse». Por eso cree que es fundamental escuchar a los niños estos días para que elijan ellos sus actividades. Dice que los padres deben guiarles, pero no forzarles sin escucharles. Si participan en una actividad con la que realmente disfrutan, aprenden. «Cuando algo te gusta, te entusiasma, abres la ventana de la atención y el niño se desarrolla. Todo el cerebro se desarrolla en conjunto ya practique fútbol, ajedrez o actividades plásticas». Considera muy importante también que los escolares aprendan a rectificar en esta etapa de la vida si se equivocan. Lo considera parte del aprendizaje, pero que lo hagan por sí mismos. Y, fundamental, «que sean felices con lo que hacen».

Otra visión distinta es la de Isabel Delgado, conocida como Petete, una trabajadora social que desarrolla su labor en el equipo de orientación de Badajoz de la Junta de Extremadura. Es decir, que ayuda a las familias en la educación de los hijos. Dice que estas actividades deben ser de ocio, que diviertan a los niños y que les enseñe a marcarse límites.

Aconseja la natación para ayudar a superar cualquier dificultad. Además de aprender a evitar el peligro que supone el agua, tiene otra serie de beneficios. Es relajante y ayuda a la coordinación. Supone también aprender sobre los límites. Patinaje también ayuda a la coordinación.

Si el niño es impulsivo, cree que es mejor optar por el judo y el atletismo para que se controlen. Antes que optar por una actividad académica, como puede ser el inglés, recomienda psicomotricidad, danza y cualquier baile. En este sentido, habla también de que se anime a los niños a bailar y que no se reserve exclusivamente a las niñas. «El inglés es bueno, pero sigue siendo lo que aprenden en el colegio. Es mejor que las actividades sean diferentes a las escolares». La robótica, recomendada para niños con altas capacidades, está de moda y es atractiva para todos los críos.

En cuanto a la cantidad, cree que una al día es suficiente. Y dice que, sobre todo, lo que viene bien a los niños es ir al parque. Allí se animan a jugar con otros niños y mejoran sus habilidades sociales. «Los niños tienen que jugar». Y, sobre todo, «que les guste y que sean felices». En esto coinciden los tres expertos.