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Ascensión Murillo es uno de los 17 socialistas dimitidos para forzar la salida de Sánchez

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Ascensión Murillo / HOY

  • Los dirigentes del PSOE extremeño, a excepción de Pilar Lucio, se desmarcan de Sánchez

La extremeña Ascensión Murillo es una de las 17 personas que ha dimitido en la ejecutiva federal del PSOE, donde hasta hace unos minutos era vocal. Murillo era, junto a la placentina Pilar Lucio, la otra representante extremeña en el máximo órgano de dirección del PSOE. La maniobra que se acaba de producir, con el claro objetivo de forzar la salida del secretario general, Pedro Sánchez, no resulta extraña en el caso de Murillo. En la información que publica hoy este diario, Murillo ya avanzaba que la situación que estaba viviendo su partido le parecía "una locura", y criticaba que Sánchez estuviera realizando una "huida hacia adelante" tras los malos resultados electorales. Además, criticaba que se planteara lo que ella considera un "debate falso y tramposo" cuando Sánchez y sus afines trataban de trasladar que quienes pedían la abstención ante la investidura de Mariano Rajoy no eran de izquierdas.

Murillo, que es secretaria general de Hacienda de la Junta de Extremadura, explicaba ayer a este diario que las cosas se ven distintas cuando se está gobernando, y se decanta por que el PSOE pase a una oposición "dura y leal" poniendo condiciones, como derogar varias leyes impulsadas por el gobierno del PP.

Murillo dijo ayer que ella tenía clara la posición de celebrarse el comité federal este sábado, donde Sánchez iba a proponer la celebración de un congreso y unas primarias, cuestiones a las que ella se opone. Por el contrario, de los 15 extremeños convocados a este comité federal, solo Pilar Lucio se mostró a favor de la posición de Sánchez.

Posiciones contrarias a Sánchez

«Yo este sábado iba a aprovechar para ir a la Feria de Zafra, pero he cambiado de idea y voy a ir a Madrid al comité», afirma Francisco Fuentes, exsenador y exsecretario general del PSOE de Badajoz, apartado de todo cargo, pero todavía miembro del comité federal socialista. El cambio de planes de Fuentes es una prueba del inusitado interés que ha levantado esta reunión no solo entre los socialistas, sino en toda España, después de que Pedro Sánchez anunciase su intención de convocar elecciones primarias y congreso del partido.

Fuentes es uno de los quince extremeños que decidirá, junto a los más de 200 miembros que componen ese órgano, el futuro inmediato de Sánchez y del PSOE.

Francisco Fuentes expone su postura sin rodeos: «La convocatoria ahora de un congreso es una locura». «Es una barbaridad. ¿Qué broma es esta?» A su juicio, la propuesta de Pedro Sánchez es una «huida hacia adelante» que se asienta en un «debate-trampa». Se ofrece elegir entre dos opciones -permitir gobernar a Rajoy o liderar un gobierno- de las cuales la última es falsa, porque no hay opciones para hacerlo. «Echar a Rajoy suena muy bien, pero no hay mimbres para hacerlo», insiste. En su opinión, una salida al bloqueo hubiera sido que tras el fracaso de la investidura de Rajoy el PSOE le hubiese ofrecido al PP su abstención a cambio de poner otro candidato a la presidencia del Gobierno. «Entonces se hubiera visto que si hay nuevas elecciones sería por culpa de Rajoy».

Fuentes añade que el PSOE tiene que demostrar su sentido de la responsabilidad con el futuro de España: «No nos podemos comportar como un partido que hace lo que le pide el cuerpo».

El veterano político no se atreve a pronosticar qué puede pasar el sábado. Pero sí recuerda que en el PSOE hay una norma no escrita que dice que quien hace una apuesta que no es respaldada por el partido se va. «Si Sánchez pierde el sábado estará más débil». A su juicio, recurrir al apoyo de la militancia en contra de los notables es una maniobra demagógica. «Es decirle a la gente lo que quiere escuchar». A la pregunta de qué ocurrirá si Sánchez se va, Fuentes responde enigmático: «Nunca hay vacío. Ya saldrá alguien».

En una línea similar se pronunció ayer Rafael Lemus, sucesor de Fuentes como secretario general en la provincia de Badajoz. «Tenemos un secretario general que quiere hacer una huida hacia adelante después de unos resultados que no han sido positivos». En su opinión, Pedro Sánchez se encuentra en una posición cada vez más débil. «Lo que Pedro Sánchez llama un gobierno del cambio implica pactar con independentistas, con gente que quiere irse de España y esto los ciudadanos extremeños no lo entenderían».

Su homólogo en Cáceres, Miguel Ángel Morales, secretario provincial, se pronuncia de manera nítida en contra de la propuesta de Pedro Sánchez, que le parece «un error manifiesto» porque considera que antes de nada «hay que resolver la gobernabilidad de España y luego nuestros temas orgánicos». En su opinión, este «ruido mediático» es, además, «perjudicial en los sitios donde se gobierna, como Extremadura. Aquí tenemos un proyecto que está funcionando y parece que algunos desde fuera quieren romperlo».

Morales insiste en que «la prioridad absoluta ahora es que haya un Gobierno en España cuanto antes». En este sentido rechaza por «simplista» el argumento de señalar a quienes proponen la abstención en una sesión de investidura como que apoyan a Rajoy. «El PSOE no puede pactar con independentistas y la pretensión de Podemos es borrarnos del mapa».

De estas opiniones se concluye que los cuadros del partido en la región no apoyarán este sábado la propuesta de Pedro Sánchez.

Coinciden con Guillermo Fernández Vara, que ha terminado liderando esa corriente que pide pasar a la oposición. El lunes en la SER fue claro: «Tenemos que ir a la oposición». Y añadió: «Voy a trabajar para que se tumbe la posibilidad de unas primarias y un congreso».

Pilar Lucio, fiel a Sánchez

Una de esas diputadas es la extremeña Pilar Lucio. La placentina es una de las personas de confianza de Pedro Sánchez. «Mi caso es distinto, no contabilizo como el resto; yo formo parte de la Ejecutiva Federal y, por tanto, estoy implicada en la propuesta que hace el secretario general». Por eso asegura que la va a respaldar, aunque considera que no es una buena solución. «No lo es, pero estamos en un momento de locura en la que los barones lanzan críticas, los militantes responden y a la Ejecutiva no se la deja tener autonomía». Por eso afirma que el congreso es la solución: «A grandes males, grandes remedios; si el país está bloqueado y nosotros también, ¿qué haces?». Mantiene que lo que no puede ser es «una gresca continua que nos está desangrando».

«No sé si el congreso es la mejor solución, pero francamente no se me ocurre otra (...) podremos resolver nuestros conflictos de forma interna, como se tiene que hacer, y lo que salga, saldrá». Ella defenderá la propuesta de la Ejecutiva Federal, «por lealtad al proyecto en el que estoy», decía ayer a este diario.

Extremeños que no se posicionan

Otro diputado que pertenece al grupo de quince extremeños que acudirán al comité federal es Ignacio Sánchez Amor, diputado por Badajoz. No quiere confesar cuál será su voto, pero sí admite que las situación actual de su partido «es un desastre»,y espera que esto se remedie «con sentido común, tranquilidad y pensando en un partido útil y no averiado».

La otra diputada por Badajoz, Marisol Pérez, indica que prefiere no anticipar su postura en el comité hasta que escuche a sus compañeros. Y de manera parecida se pronunció ayer Piedad Álvarez: «No es el momento de dar la opinión», afirmaba la portavoz socialista en el Ayuntamiento de Almendralejo.

Isabel Moreno Duque, miembro del comité local del PSOE de Cáceres, declina pronunciarse. Moreno Duque, exdiputada regional y ahora secretaria general de Arquitectura de la Junta de Extremadura, pertenece a la corriente interna Izquierda Socialista, que tiene nueve miembros en el comité federal. Este colectivo se ha alineado con Sánchez.

Igualmente ha declinado pronunciarse Sandra Pacheco, que forma parte de la ejecutiva regional del PSOE y es directora general de Trabajo de la Junta. «Me pronunciaré en Madrid el sábado», respondió a este periódico. Pertenece al sector mayoritario de la agrupación local cacereña, alineada con Pedro Sánchez. Otros representantes extremeños que acudirán al comité federal son José Luis Quintana, alcalde de Don Benito y del que es conocida su amistad con Pedro Sánchez. Cuando en julio de 2014 el partido eligió a su secretario general a través de primarias Quintana y Pilar Lucio mostraron claramente su simpatía por Sánchez, mientras que Vara y Sánchez Amor se decantaron por Madina. Quintana decía ayer que ante el cónclave de este sábado prefiere guardar silencio. «Critico a cualquiera que hable de este tema fuera del lugar donde se tiene que hablar». La placentina Mireia Conejero, también integrante del comité, declinó ayer adelantar su postura. «Mi voto es secreto y seguirá siéndolo». Pero sí que le parece oportuno que se haya convocado el máximo órgano del partido para aclarar la situación, «para poder poner todas las cartas boca arriba» y acabar con la imagen de división.

El voto suele ser público y a mano alzada, salvo que algún asistente pida que sea secreto, lo cual prevén que podría ocurrir este sábado.

Tampoco quiso adelantar su posición la exalcaldesa de Talavera la Real, Monstserrat Caldeira, así como el exalcalde de Miajadas, Francisco Torres. La primera dice que prefiere escuchar antes a sus compañeros. El segundo opina que «hay demasiado ruido mediático». Desconoce si coincidirán los quince extremeños, y explicó que lo normal es reunirse antes para fijar una postura en línea con el secretario general. Esto último no parece que vaya a ocurrir, pero en cualquier caso hoy en Mérida Fernández Vara ha convocado a su ejecutiva para abordar el comité del sábado. No es fácil que consiga la unanimidad. Una prueba de que esta no existe son los pronuncionamientos hechos en Cáceres: La agrupación cacereña aprobó el lunes una resolución en la que respalda a Pedro Sánchez.

El portavoz municipal, Luis Salaya, censuró ayer en las redes sociales las declaraciones de Vara. «Valoro a Guillermo en lo político, le tengo cierto aprecio personal y confío en que haya amanecido con algunas dudas sobre el tono de sus declaraciones». «Por supuesto, no comparto el fondo de lo dicho», remata.