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Los desafíos no tienen edad

Ana ya se prepara para afrontar en noviembre en Oporto su segunda maratón. :: Casimiro Moreno
Ana ya se prepara para afrontar en noviembre en Oporto su segunda maratón. :: Casimiro Moreno
  • Ana Rodríguez Benito Maratoniana con 61 años

Con sesenta años le dijo a su hijo que quería correr una maratón. «¿Tú crees que yo voy a poder terminarla?», le preguntó. «Por supuesto», le respondió él. Y Ana Rodríguez Benito se puso a entrenar y a prepararse específicamente para semejante desafío. Ahora tiene 61 años y el año pasado intentó por primera vez, y terminó, la Maratón de Sevilla. Además hizo un tiempo al alcance de pocos hombres iniciados en estas pruebas: 3 horas y 38 minutos, marca de la que se siente orgullosa.

Su caso, como el de cualquier deportista aficionado que se propone un reto y lo consigue, bien podría servir para animar a tantos indecisos que afronten un reto en cualquier ámbito de la vida. Licenciada en Medicina, aunque nunca llegó a ejercer pues se convirtió pronto en madre de tres hijos, esta pacense jugó a voleybol entre los 15 y los 21 años, pues dice que cuando se casó -su marido es médico- abandonó la práctica deportiva. «No es fácil conciliar la vida familiar con la práctica de un deporte. Juego ocasionalmente al tenis, alguna vez salgo con la bici y de vez en cuando salía a la montaña a hacer senderismo, pero poco más».

Sin embargo, con sus hijos ya mayores, la muerte de su padre la empujó a buscar alguna actividad que la aliviara. La encontró en correr, este deporte tan antiguo que desde hace unos años se ha puesto de moda. Aún recuerda el primer día que se puso las zapatillas y se lanzó a la calle hace unos ocho años. «Terminé y me di cuenta de que me ayudó mucho, me había venido muy bien, así que me dije que al día siguiente volvería a repetir».

Ana cree que todo el mundo que empieza a correr lo hace por algo o porque alguien te anima a probar. «Después me di cuenta de que correr engancha y mucho. Hace unos dos años y medio comencé a inscribirme en pruebas. Yo empecé apuntándome a una carrera de 5.000 metros y luego ya quería correr una de 10.000 metros. Lo siguiente que me propuse fue hacer una media maratón, que fue la Elvas-Badajoz hace ya casi tres años, y cuando lo conseguí fui a por la segunda. Ya llevo ocho».

«Correr une mucho»

Esta pacense entrena cuatro días a la semana guiada por los especialistas del Club Maratón Badajoz, donde dice haber encontrado las compañeras perfectas, todas más jóvenes que ella, para practicar su nueva pasión. «Cuando empiezas a correr te cambia la forma de ver la vida. Físicamente me encuentro mejor, más ágil y me levanto cada mañana con una sonrisa. Socialmente te ayuda porque te relacionas con gente, ya que correr une mucho pues si vas con alguien enseguida te consideras amiga. Me ha subido la autoestima y mentalmente me siento más segura», dice.

Según dice, su entrenamiento consiste en alternar series que más o menos duran una hora con carrera continua, en la que no para en unos cien minutos. «Preparar la maratón ya es una cosa más seria y entonces hay que hacer alguna tirada de treinta kilómetros». En cuanto a lesiones, reconoce que ha tenido alguna, pero las afronta con naturalidad. «Es normal correr con dolores, Lesiones he tenido alguna que me ha dejado tres meses parada, pero no pasa nada, de todo se sale».

Aunque normalmente entrena con mujeres, ocasionalmente se une a algún grupo de hombres. Afirma que nunca se ha sentido discriminada, al contrario, se ha visto estimulada y ha recibido consejos útiles de quienes tienen más experiencia.

«Yo a la gente que tiene alguna inquietud y piensa que correr le puede ayudar le diría que no lo afronte sola porque es cansado y un día buscas la excusa en que llueve, otro en que hace calor y después te paras cuando te cansas, por eso la compañía ayuda muchísimo».

Madre de tres hijos, la menor con 30 años y los otros dos con 33 y 36, todos deportistas, dice que su marido no practica el 'running', aunque la acompañe a alguna prueba en la que se inscribe. «Lo disimula, pero yo creo que está orgulloso de mí», dice con humor.

En estos momentos, esta abuela que tiene ya dos nietas y un montón de pares de zapatillas -«me duran ocho meses», dice- ya prepara su segunda maratón, que tendrá lugar en noviembre, esta vez en Oporto (Portugal).

Todavía recuerda la noche antes de afrontar su primera maratón en Sevilla. «Menudos nervios, te aparecen todo tipo de dolores, piensas que llevas varios meses de preparación para jugártelo todo en tres o cuatro horas y te preguntas ¿y si no la acabo? Pero al final cuando cruzas la meta se te saltan las lágrimas. Es algo que no se puede describir con palabras. Por decirlo de alguna forma, en ese momento me siento más importante».