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«Cada curso que pasa soy mejor profesor y peor opositor»

Francisco Quirós, en el parque pacense de las Américas. :: casimiro moreno
Francisco Quirós, en el parque pacense de las Américas. :: casimiro moreno
  • Da clases de Formación Profesional en la rama de Hostelería y Turismo, con 60 años estudiará para otra oposición, pero cree que se jubilará sin plaza

  • Francisco Quirós Pérez Profesor interino desde 1995

Tiene 59 años y lleva 21 de interino, desde 1995. Él es de Granada y lleva viviendo en Badajoz desde 1992 pues se casó con una pacense que en la actualidad tiene plaza en el Servicio Extremeño de Salud. Es diplomado en turismo y ha trabajado en el sector hotelero durante treinta años. Ahora es profesor de un ciclo de Formación Profesional.

¿Por qué optó por la docencia?

Me casé en 1989, llegué a Badajoz en 1992 porque a mi mujer se le acabó la excedencia y estaba trabajando en un hotel, pero se me abrió la posibilidad de trabajar en la enseñanza porque se estaban implantando los primeros ciclos formativos de familia de hostelería y turismo y había muy pocos profesionales en esta región. Se acababa de abrir la Escuela de Orellana la Vieja y eran los módulos experimentales de FP de Hostelería y Turismo. Tengo dos idiomas, varios cursos de formación además de mi titulación y entregué mi curriculum. en ese momento entré en una bolsa de trabajo y en el curso 1995/96 me llamaron por primera vez para dar clases de Secundaria. Impartía clase en el ciclo de cocina y en el de alojamiento. En ese momento no exigían el CAP (Curso de Adaptación Pedagógica, hoy convertido en máster), que te lo convalidaban con dos años de docencia.

¿Ha trabajado de manera ininterrumpida hasta la actualidad?

Casi. En el año 2005 estaba algo saturado porque la interinidad es dura al trabajar fuera de casa y me quedé en reserva en mi lista de interinos porque me salió una oferta de trabajo privada en un hotel. Fue hasta 2007. Al quedarme 'congelado' hubo gente que me superó en la lista, pero por la acumulación de experiencia docente tenía el tope, que aquí es de diez años.

¿En que destinos ha estado?

Además de en Orellana la Vieja cinco años, otros seis o siete en Mérida, tres cursos en Badajoz y Valencia de Alcántara, que es donde estoy ahora desde el curso 2010. Solo me queda Plasencia y Cáceres, que es donde también se imparte esta formación.

¿Su familia siempre ha vivido en Badajoz?

Siempre. Cuando estaba en Orellana salía el lunes a las cinco de la mañana y volvía el viernes por la noche. En aquella época mis hijas eran pequeñas y siento que me he perdido parte de su crecimiento, entonces la mayor tenía cinco años y la pequeña tres. Fueron cinco años tremendos. En los otros destinos iba y venía todos los días. Por suerte ahora hay varios profesores más y compartimos coche y solo conduzco cada dos días. Lógicamente mis mejores años fueron en Badajoz, pero saqué el quinto puesto en la oposición y había tres plazas.

¿En todo este periodo cuántas oposiciones ha afrontado?

Me he presentado ocho veces a las de mi especialidad de Hostelería y Turismo. He aprobado tres, al principio, pero sin plaza.

¿Cree que es difícil conciliar la vida laboral y personal siendo interino?

Es complicado. En Formación Profesional hay más gente como yo, de más edad y que venimos de la empresa privada. Yo estoy contento porque pude trabajar de profesor y el salario es digno, pero las condiciones son las que son. Pero en los profesores de materias instrumentales es distinto porque son jóvenes que hacen la carrera para dar clase luego. Yo no tenía esa vocación docente cuando empecé, pero sí muchos conocimientos que podía transmitir al alumnado después de veinte años en la empresa privada.

¿Cree que una mayor estabilidad del profesorado redunda en una mayor calidad de la enseñanza?

Supongo que sí. Yo nunca he tenido esa opción porque siempre he estado en uno y otro lado. A mí me ha ido bien pues he tenido cierta estabilidad dentro de la inestabilidad, ya que hay muchos profesores que cambian de centro cada año. En mi caso al haber menos centros hay menos oferta, pero en matemáticas, inglés, lengua..., van de un pueblo a otro, de norte a sur.

¿Le ha ocurrido que alguna vez no supiera si iba a trabajar en septiembre?

Afortunadamente al tener muchos años de experiencia siempre sabía que seguiría trabajando, aunque nunca supiera dónde iba a ir. Sabías que hasta el primer fin de semana de septiembre no sabrías en qué pueblo ibas a vivir.

¿El fallo del Tribunal de la Unión Europea que se ha conocido esta semana, que equipara la indemnización de un interino a la de los indefinidos cree que acerca a trabajadores como ustedes a una mayor estabilidad laboral?

Creo que en otros sectores puede tener más incidencia. En la educación no, porque el Tribunal Europeo habla de indemnización, de cuando acaba el trabajo. Pero es que a mí cada vez que acabo mi curso me liquidan con los atrasos, la parte proporcional de las vacaciones o las extras, con lo cual no creo que a los docentes nos afecte. Por otro lado, el fallo es ambiguo pues dice que es vinculante pero deja al arbitrio de los Estados la decisión. Aquí se habla de una cuestión económica, no de calidad de vida, o sea, que dejemos de viajar cada curso a un lugar diferente.

¿Qué posibilidades hay de que usted se jubile siendo interino?

Pues yo creo que bastantes. Ahora mismo con la experiencia que tengo cada vez soy mejor profesor y peor opositor. Yo he ido adquiriendo tablas en el aula con el alumnado. Pero a la hora de preparar una oposición, tanto por mis capacidades a estas alturas y por mi vida, es complicado. Me cuesta un trabajo enorme estudiar y los jóvenes llegan con las neuronas a tope y la competencia es mucha.

¿Tiene a la vista alguna oposición que prepararse?

Este curso creemos que saldrán plazas de Secundaria, y supongo que de mi especialidad saldrán porque la lista de interinos está agotada, pero con opciones de obtener plaza no me veo. Estudiaré, pero de setenta temas me prepararé veinte y a lo que salga. Yo tuve mis aspiraciones hace quince años cuando aprobé las primeras veces. Ahora mismo me basta con seguir trabajando.

¿Qué estado general percibe en su gremio cada vez que hay unas oposiciones, ilusión, desesperación, ansiedad, resignación...?

Cada vez que comienza el curso y hay oposiciones a partir de navidad hay un estrés tremendo. Hay ansiedad por la incertidumbre porque del resultado de las oposiciones depende el futuro inmediato de mucha gente y las plazas que salen son pocas. A mí me da ventaja la edad. Ya he pasado por ahí y no me preocupa tanto. Como mucho me puede pasar que me tenga que desplazar otra vez a otro lugar. En general soy feliz porque he conseguido que mis hijas acaben la carrera y tengan trabajo. Pero he pasado momentos muy tensos, sobre todo cuando apruebas y te quedas sin plaza.