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Las ayudas para necesidades urgentes de las familias solo gastan el 5,6% del dinero disponible

Voluntarios en las instalaciones de un comedor social situado en Mérida. :: J. M. ROMERO
Voluntarios en las instalaciones de un comedor social situado en Mérida. :: J. M. ROMERO
  • Los pagos del programa destinado a financiar facturas suponen hasta la fecha la cuarta parte de los fondos de todo el año

Las ayudas para contingencias nacieron para cubrir necesidades urgentes de la población más necesitada. La primera convocatoria, lanzada a finales del pasado año, contaba con una dotación de 800.000 euros. De esa cantidad, 604.000 se encuentran en los Presupuestos autonómicos de 2016. A 15 de septiembre se han gastado 34.000 euros, apenas el 5,6%.

Los datos de ejecución de las cuentas autonómicas para el presente ejercicio evidencian el bajo grado de aplicación de esta nueva línea de ayudas sociales a la espera de que se publique la convocatoria de 2016 con unas condiciones distintas.

Las ayudas para contingencias se destinan a cubrir deudas por vivienda, gastos de alojamiento tras un desahucio, equipamiento básico (mobiliario y electrodomésticos), necesidades primarias (alimentación y vestimenta) y asistencia sanitaria. Se establecían distintos importes para cada categoría con un límite máximo de 1.500 euros.

La primera convocatoria se publicó el 6 de noviembre del pasado año y se cerró el día 30 del mismo mes. La urgencia era adecuada para atender emergencias sociales, pero en la práctica resultó un plazo muy corto, que además dejó sin posibilidad de solicitar estos fondos a las personas que los pudieran necesitar después de esa fecha.

A esto se suman las condiciones para percibir la ayuda. Además de los topes de ingresos, se exigía que los fondos atendieran una contingencia extraordinaria e irrepetible que no pudiese ser atendida por otros recursos institucionales.

Estas cuestiones limitaron el alcance de estas ayudas. Aunque no de una forma tan drástica, algo similar ha ocurrido con la línea destinada a financiar suministros mínimos vitales. La Administración regional también convocó en noviembre del pasado año estas subvenciones, cuya gestión se encomendaba a los ayuntamientos repartiendo los fondos en función del número de habitantes. Debían destinarse a personas con escasos recursos para pagar deudas por consumo de energía eléctrica o agua potable hasta un máximo de 300 euros, gastos de energía eléctrica hasta 6 kilowatios/hora al día por domicilio y gastos de agua potable hasta 100 litros diarios por persona.

La Junta dispuso de 5 millones de euros, que en principio parecían insuficientes para atender la demanda prevista, estimada en 27.000 familias. El plazo de solicitudes era de diez días y el de resolución de tres meses. Pero los municipios de la región tuvieron que devolver parte del dinero debido a que no se gastó. Cuestiones como que sólo se financiaba el consumo y no los impuestos (de gran peso en la factura eléctrica) ni las tasas municipales (que se suelen cobrar con el agua) hicieron que muchos de los destinatarios finales no recurrieran a estas ayudas.

Esto también tiene su evidencia en la ejecución del Presupuesto autonómico de 2016. La partida para este año ascendía a 4.696.000 euros. A 15 de septiembre los compromisos de pago adquiridos por la Junta ascendían a 3.478.000 euros, de los cuales se habían abonado 1.162.000, la cuarta parte del dinero disponible para todo el ejercicio.

La Ley de medidas extraordinarias contra la exclusión social, aprobada el pasado mes de julio, introdujo mejoras en ambas líneas. Para las ayudas de contingencias se estableció que contarán con convocatorias abiertas todo el año; mientras que las de mínimos vitales se llevarán a la práctica mediante convenios con las compañías suministradoras, lo que facilitará su ejecución. Pero para ello habrá que esperar a nuevas convocatorias.

Renta básica

Estas nuevas líneas no han cumplido las expectativas generadas, pero en buena parte su alcance será cubierto con la principal ayuda de atención social de la Junta de Extremadura, la renta básica, destinada también a cubrir situaciones de necesidad severa.

El Presupuesto autonómico para 2016 cuenta con una partida de 48.434.000 euros, un 60% más que en el ejercicio anterior. Hasta el 15 de septiembre la Junta había comprometido un gasto de casi 44 millones, de los cuales ya había pagado algo más de 30. Es decir, en poco más de nueve meses ya se ha empleado una cantidad equivalente a todo lo que se presupuestó para 2015.

Teniendo en cuenta que aún faltan más de tres meses para concluir el año, y que el cierre del ejercicio presupuestario decretado en agosto no afecta a esta línea de ayudas sociales, no sería descabellado pensar que 2016 termine con un gasto de más de 40 millones de euros en renta básica, tal como está comprometido por la Consejería de Sanidad. Más aún si se tiene en cuenta que la citada Ley de medidas contra la exclusión social introduce novedades como el silencio positivo a los tres meses de solicitar la prestación, una medida que tendrá validez efectiva en menos de un mes.

Para próximos ejercicios la Junta ya se ha comprometido a ampliar la dotación presupuestaria en dos anualidades, 2017 y 2018, hasta llegar a 86 millones de euros para renta básica y 12 millones de euros para mínimos vitales.

millones de euros es el montante de los pagos de rentas básicas hasta el 15 de septiembre, equivalente a la cantidad recogida en el Presupuesto autonómico del pasado año.