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«Tenía claro que quería estudiar en Salamanca»

El joven placentino, de veinte años, en la plaza Mayor de Salamanca.
El joven placentino, de veinte años, en la plaza Mayor de Salamanca. / ANDY SOLÉ
  • Eloy Becedas Estudia Químicas en Salamanca

Eloy Becedas (20 años) es alumno del grado de Química en la Universidad de Salamanca, donde hace unas semanas comenzó las clases del tercer curso, aunque también tiene algunas asignaturas del año pasado. Es una titulación incluida en el catálogo de la Universidad de Extremadura -en concreto en la facultad de Ciencias, que está en el campus de Badajoz- pero este joven de Plasencia ha elegido Salamanca, la ciudad en la que «tenía claro que quería estudiar cuando llegara el momento de empezar la carrera», afirma.

Entre las razones para decantarse por la ciudad castellano-leonesa están «los amigos», explica por teléfono. Es el mismo caso de otro muchos, tanto de ahora como de antes. Es habitual desde hace décadas que grupos de amigos placentinos coincidan en irse a vivir a Salamanca el mismo año, para empezar su etapa universitaria.

En el caso de Eloy Becedas, otro motivo añadido es que él prefería no irse muy lejos de su ciudad. Mientras que el viaje en coche de Plasencia a Salamanca es de una hora y cuarto, aproximadamente, y transcurre entero por la A-66 (la Autovía de la Plata), hasta Badajoz son dos horas, de las que algo más de una es por carretera convencional (la EX-100 que une las dos capitales de provincia de la comunidad autónoma).

«El primer año -recuerda Eloy- me fui a vivir a un piso con un compañero de instituto de Plasencia que también empezaba la Universidad». El dato ilustra sobre lo extendido que está en buena parte de las comarcas del norte de Extremadura la costumbre de irse a estudiar la carrera a Salamanca.

Principalmente, por una cuestión de cercanía geográfica, al menos en el caso de aquellos alumnos de titulaciones que se imparten en Badajoz. «De hecho -cuenta el joven- conozco a bastante gente de Plasencia que está aquí, que se vino el mismo año que yo o un curso antes, y este año se ha venido también bastante gente que conozco».

Tras dos años de vida universitaria en Salamanca, Eloy Becedas hace un balance claramente positivo. «Estoy muy bien, la verdad, contento», resume. «La ciudad me gusta -añade-, el ambiente está muy bien y en cuanto a la Universidad, pues supongo que como pasa en cualquier otra, que unos profesores son mejores que otros, pero en general diría que bien».

Él suele volver a Plasencia, a ver a la familia, cada dos semanas si no hay inconvenientes que retrasen el viaje, y su intención, una vez que termine el grado en Química (son, en principio, cuatro años) es hacer un máster o algún otro tipo de formación de postgrado. «Algo relacionado con la investigación, a lo mejor algo sobre desarrollo de nuevos medicamentos, o sobre alimentación», anticipa Eloy, que aclara que «antes de saber exactamente qué carrera iba a estudiar, ya tenía claro que quería irme a Salamanca».