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El palacio del Cerezo en Flor languidece olvidado desde hace cinco años

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Pasarela de acceso a la que debía ser la entrada principal de la construcción, hoy cerrada con una carpa blanca / DAVID PALMA

  • Ubicado junto a la N-110 en una finca propiedad de Piornal, el deterioro marca una construcción que no respeta el proyecto original

El anuncio cogió a todos por sorpresa. Nadie en el Valle del Jerte había pedido la construcción de un palacio de congresos porque nadie entendía que fuera una inversión necesaria para la comarca.

Por eso en 2005, cuando cientos de personas se agolpaban en Cabezuela del Valle, en la celebración de la fiesta institucional del Cerezo en Flor, el anuncio del entonces presidente de la Junta, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, cogió a todos por sorpresa.

Tres años después de ese anuncio, la iniciativa seguía en pie. El proyecto de los arquitectos Cristina Díaz Moreno y Efrén García Grinda logró el primer premio del concurso público de arquitectura para la definición del palacio del Cerezo en Flor, en el Valle del Jerte, convocado por la Consejería de Cultura y Turismo.

Se levantaría en una finca ubicada junto a la N-110, en el término municipal de Cabrero, pero propiedad de Piornal. Allí, en La Dehesilla, se haría realidad una construcción que albergaría cada año la fiesta del Cerezo en Flor, declarada de interés turístico nacional y uno de los mayores atractivos de Extremadura. La construcción seguiría el proyecto ganador del concurso, el elegido entre las 126 propuestas llegadas entonces a la Junta de arquitectos de dentro y fuera del país.

Sala principal de la construcción, hoy cerrada con una carpa blanca

Sala principal de la construcción, hoy cerrada con una carpa blanca / DAVID PALMA

Este proyecto diseñaba una pieza monumental, de una volumetría suave y continua revestida por grandes piezas esmaltadas, en la que se abrían grandes perforaciones deformadas hacia el interior. Una rampa tendida de gran anchura serviría de acceso ceremonial al edificio y se convertiría en un espacio adicional para exposiciones.

En el exterior se proponía construir terrazas para albergar las actividades de la fiesta al aire libre, adaptadas al tamaño de grupos de personas y las actividades que en ellas podrían tener lugar como talleres para los niños, teatro de la calle, exposiciones y conferencias, ferias gastronómicas, actuaciones de música folclore, catas de comida, etcétera.

La realidad hoy es que no hay ninguna terraza, la rampa construida lleva a ninguna parte y la pieza monumental se ha quedado a la mitad, aunque se mantienen las dos plantas. El gran cascarón propuesto no se ha terminado y lo que debía ser la cúpula, a la que se accedería por la gran rampa, es una especie de carpa de circo que complica vislumbrar en lo realizado el proyecto original. Pero más allá de eso, lo edificado se deteriora sin que nadie ponga remedio.

Las obras que la empresa Kantrila S. L. inició en 2010, con un presupuesto de 1,8 millones de euros y un plazo de ejecución de 18 meses, nunca llegaron a terminarse. «La crisis también afectó a esta construcción y lo cierto es que desde 2011, con la edificación sin acabarse, no se ha vuelto a tocar», afirma Ernesto Agudiez, presidente de la Mancomunidad de Municipios del Valle del Jerte.

Un centro comarcal

La lona que cubre el edificio a modo de carpa tiene ya agujeros, a los cuartos de baño se accede desde el campo porque las cubiertas del espacio que los alberga simplemente no existen... aunque focos y extintores han logrado mantenerse.

«Durante los cuatro años de legislatura del PP no se finalizó la construcción, no se hizo nada», afirma Agudiez. Pasaron sin pena ni gloria mientras el deterioro iba concentrándose con el paso de los días en el palacio del Cerezo en Flor, del que se apoderó el olvido.

Aseos construidos bajo suelo y que están sin cubierta

Aseos construidos bajo suelo y que están sin cubierta / DAVID PALMA

Y hoy nada ha cambiado con el PSOE. Aunque tanto en los presupuesto de 2015 como en los de 2016 el Gobierno regional estableció partidas para finalizar la obra y lograr poner en marcha el palacio, éstas no llegaron a gastarse. Ni los 500.000 euros recogidos en las cuentas de 2015 ni los 300.000 de este año.

«Ahora nos toca pelear por que en 2017, con los nuevos presupuestos, todo cambie y de una vez por todas se pueda culminar esa edificación; vamos a pedir que se incluya una partida para el palacio del Cerezo en Flor en los presupuestos y que, desde luego, esta vez sí se inviertan», señala el presidente de la mancomunidad.

No quiere entrar a discutir ahora si es preciso o no el palacio en la comarca. «Solo sé que está empezado, que queda menos por hacer de lo que ya está hecho y que por tanto merece la pena culminarlo y utilizarlo». Más que como un palacio para el Cerezo en Flor, que también, como un gran centro cultural para la comarca, para los once municipios que conforman el Valle del Jerte. «En el que congregar a vecinos de todos los pueblos y realizar exposiciones, obras teatrales, encuentros variados, conciertos... Para darle contenido de forma permanente».

Pero antes se debe terminar, evitar que siga languideciendo.