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El estreno escolar de los niños de tres años se alarga dos semanas

Salida de escolares del colegio Enrique Segura Covarsí de Badajoz
Salida de escolares del colegio Enrique Segura Covarsí de Badajoz / J.V. ARNELAS
  • El periodo de adaptación de los pequeños se convierte en un quebradero de cabeza para los padres

Hasta este viernes o el próximo lunes, los padres de niños de tres años andan de cabeza tratando de flexibilizar su horario para llevar y recoger a los hijos al colegio. Tienen que afrontar el horario de adaptación, por el que los pequeños se van incorporando poco a poco a la vida escolar.

Carlos Pajuelo es orientador en el equipo psicopedagógico de Atención Temprana de la Consejería de Educación y Cultura y cree que habría que plantear de nuevo este procedimiento que considera fundamental para los niños. Podría ser un buen momento para que las familias conozcan los colegios y para entrevistas con los profesores. Pero, sobre todo, cree que habría que estudiar las características de cada niño para que el periodo sea el que efectivamente necesita.

Esta incorporación se hace en función de una orden de la Junta por la que se regulan los horarios de los colegios. Los centros se encargan de establecer el periodo de adaptación, tienen que garantizar que todo el alumnado asista a clase desde el primer día y que la duración máxima sea de dos semanas. Se puede prolongar en caso de que el niño tenga problemas especiales con un informe favorable del servicio de inspección.

Carlos Pajuelo cree que lo mejor sería que el periodo se alargara o acortara en función de las necesidades de los niños. Se dan casos de escolares que hasta vomitan, aunque muchos otros proceden de guarderías y en pocos días están integrados. Considera este proceso fundamental porque los espacios, los amigos y los profesores son nuevos... Y también porque en muchas ocasiones los familiares llevan unos meses diciendo al niño «cuando vayas al colegio te vas a enterar con la señorita, eso o lo otro no lo vas a poder hacer y, claro, muchos no saben lo que se van a encontrar». Se refiere también a la sobreprotección a los menores a la hora de dejarlos en el colegio. Algunas despedidas excesivamente protectoras pueden hacer a los menores preguntarse dónde les están dejando.

Problema familiar

Admite, sin embargo, que el periodo de adaptación genera un problema grande en las familias cuyos padres trabajan. «Hay que hacerlo adaptable a la sociedad porque la escuela es el reflejo de la sociedad», señala. En estos casos chocan dos intereses: el de los padres, que tienen que multiplicarse para llegar al colegio, y el de los niños, que se enfrentan por primera vez al centro.

Francisco Pérez conoce bien este problema de compatibilizar horarios. Tiene dos hijos de cinco y tres años que acuden al colegio Virgen de Guadalupe de Badajoz. Pero el mayor entra a las 9 y sale a las 13.45 horas y el pequeño, según el día. «Hoy ha entrado de 9.30 a 11.30 horas y mañana de 11.30 a 13.30». Jardinero de profesión, ha organizado sus vacaciones para atender el periodo de adaptación. «Si esto se alarga no sé muy bien cómo nos vamos a organizar en casa, porque el viernes vuelvo al trabajo». Su hijo pequeño llevaba dos años acudiendo a la guardería, por lo que no está teniendo problemas al entrar en clase.

Antonio Menudo es el coordinador de Infantil del colegio Virgen de Guadalupe. Reconoce que la mayoría de los niños proceden de guarderías, de forma que la adaptación está hecha de alguna manera. «Pero no dejan de enfrentarse a un espacio, unos profesores y unos compañeros distintos. Es bueno para niños y padres, que se puedan integrar de manera escalonada en el colegio», señala. En este colegio de San Roque los niños empiezan con una hora, luego pasan a la hora y media, después a dos horas y media y luego la jornada se desarrolla completa. Lo hacen en distintos periodos horarios. El primer día, además, dejan entrar a los padres a la clase. No suelen agotar las dos semanas, cuando ven que los niños están integrados comienzan la jornada normal.

«Es algo fundamental, que no se debe tocar. Si desde el primer momento entran todos de golpe, con las cinco horas completas, se puede poner la mitad de la clase a llorar. Al hacer los grupos se le hace más amable y ven la escuela de otra manera», señala Antonio Menudo.

En este colegio han probado distintos horarios de adaptación: todos a la vez, por grupos pequeños, ampliando media hora... «Al final el método que he comentado antes es el que mejor resultado nos ha dado».

Casi todos en guardería

En el Colegio de la Sagrada Familia de Badajoz organizan dos grupos en cada clase y cada uno acude la mitad del horario. Laura García es una de las profesoras que está inmersa en el proceso. Tiene 23 alumnos en total y 22 proceden de guarderías. De todas formas, dice que no se le nota desigualdad alguna al único escolar que no ha estado en guardería con el resto de compañeros. Reconoce que generalmente existe mucha diferencia entre los pequeños que llegan de un centro infantil y los que no a la hora de sentarse en el pupitre, coger los colores...

«Hay de todo. Hay niños que no han ido a guarderías y esta adaptación les viene fenomenal porque es la primera separación de los padres, pero se hace muy largo. Nosotros lo hemos dejado en nueve o diez días, lo normal es que estén adaptados en una semana», explica. Antes cubrían los 15 días pero ya lo han recortado porque entienden que no es necesario.

Aunque este año no está encontrando problemas en sus alumnos sí recuerda un caso en que el niño tardó dos años en adaptarse. Se trataba de un alumno con peculiaridades.

Lourdes Villasán es la presidenta del Ampa del colegio Luis de Morales, en_Badajoz. Apunta que este proceso «no es un capricho, sino que es algo que el niño requiere para entrar en el colegio. Aunque también es cierto que muchos vienen con experiencias de guarderías. Es un tema complejo por el trastorno familiar que genera».