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Intencionalidad y negligencia han sido las causas principales esta campaña

Bomberos forestales en uno de los incendios de Plasencia. :: hoy
Bomberos forestales en uno de los incendios de Plasencia. :: hoy

Las zonas geográficas, causalidad y tipo de incendios han ido cambiando a lo largo del verano, con un junio y julio especialmente virulentos en las comarcas de La Serena, Tentudía y centro de las dos provincias extremeñas. De hecho, los más relevantes en junio fueron el de la urbanización Los Galindos en la carretera entre Cáceres y Badajoz, con 1.500 hectáreas quemadas, además de los de Portaje y Valdebótoa, con 200 y 150 respectivamente.

Las causas en la mayoría de los incendios de este período han sido accidentes y negligencias por uso de maquinaria agrícola y trabajos forestales.

En agosto las zonas más perjudicadas han sido los valles del Ambroz, Jerte y Tiétar, con incendios como el que quedó a las puertas del hospital de Navalmoral de la Mata y el de la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos, que comenzaron el 18 de agosto.

Junto a la subida de temperaturas y escasa humedad, hay que señalar también en el caso de los incendios de agosto un aumento de la intencionalidad.

En los primeros días de septiembre destacan el incendio de Garganta la Olla el día 4 y el de San Martín de Trevejo, el 7. Este último, junto con el del 20 de agosto en Santibáñez el Alto, son significativos, no por la superficie quemada, sino porque pusieron en riesgo algo más que el medio ambiente, por su potencialidad y porque reactivaron la alarma social tras el de Acebo de 2015.

Plasencia, un caso especial

No se puede pasar por alto en el balance de la campaña 2016 la situación vivida en Plasencia todo el verano, con la repetición de incendios de interfaz urbano forestal que han puesto en riesgo continuo a la población. Una circunstancia que obliga a insistir en la necesidad de revisar la existencia de planes periurbanos de extinción, su contenido y su ejecución por parte de los ayuntamientos, encargados de su redacción y de velar por que se cumplan.