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Moisés García, en las calles de su localidad.
Moisés García, en las calles de su localidad. / PAKOPÍ

Político de profesión, formación y tradición

  • Moisés García Vadillo Alcalde de Villar del Rey

  • Licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración. Su padre fue el primer alcalde socialista del pueblo

Por estudiar Ciencias Políticas no tiene uno que dedicarse a la política, esta licenciatura también tiene salida en temas de relaciones internacionales o en departamentos de recursos humanos», parece que se excusa Moisés García Vadillo (SIVR), alcalde de Villar del Rey. Aunque lo cierto es que sus antecedentes familiares, su trayectoria académica y, sobre todo, su actitud en el despacho parecen indicar que el ejercicio de la política era algo a lo que tenía claro que se quería dedicar.

Hijo del primer alcalde socialista de Villar del Rey (Francisco García presidió la Corporación entre 1987 y 1995), este licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración afronta su segunda legislatura al frente de la Alcaldía. En su lugar de trabajo diario tiene la orla, en la que señala a otros jóvenes alcaldes. Entre el elenco de profesores destacan, por su relevancia política y presencia mediática, Juan Carlos Monedero y Jorge Vestrynge. «Monedero no me dio clase, pero con Vestrynge se aprende mucho», reconoce. Enfrente cuelga el retrato de Juan Carlos I. «No lo cambié en su momento, porque preferí dejar que lo hiciera el que me sustituyera en el cargo y ahora, que lo he solicitado, el nuevo está tardando en llegar».

Esas dudas a la hora de renovar el cargo no se entienden al comprobar los resultados electorales de 2015, en los que el partido Socialistas Independientes por Villar del Rey (SIVR) obtuvo ocho de los once concejales que tiene la Corporación. Sin embargo, si se repasa la legislatura anterior puede encontrarse una explicación.

El retorno de García al municipio, tras seis años estudiando y trabajando -«como comercial textil», indica- en Madrid, supuso un vuelco para la vida política local. «Como vecino del pueblo vi la necesidad de poder plantear otra política al municipio y aportar mi granito de arena», expone. Junto con un grupo de personas, decidió presentarse como alternativa a la Ejecutiva local del Partido Socialista. «No nos tomaron en cuenta, por lo que registramos un partido en el Ministerio del Interior y concurrimos con nuestros propios recursos a las elecciones», señala.

En 2011 el SIVR ganó los comicios locales con cuatro concejales, por tres del PSOE, dos del PP y otros dos de IU. La situación, de por sí compleja, se complicó aún más cuando García expulsó a uno de sus ediles. «Venía del Partido Socialista y tenía ciertas costumbres que nosotros no compartimos. Se le quitaron sus competencias y se mantuvo como concejal no adscrito».

Acuerdos

Gobernó con tres concejales y gracias a pactos puntuales. Define la experiencia como muy sacrificada, pero a la vez enriquecedora. «Te obliga a explorar vías que deben de ser necesarias en política. Si uno no es flexible a la hora de buscar soluciones a los problemas rigurosos, pocas respuestas puede tener». Si las urnas pueden entenderse como la forma de valorar una gestión, sus vecinos aprueban su trabajo. Así lo cree García, pero, desde luego, las dudas eran lógicas.

También considera que él y su partido son un claro ejemplo de regeneración democrática. Para la definición del concepto tiene más dudas: «Puede ser la regeneración de los ideales de los partidos políticos, como ya hizo el PSOE con Felipe González ('socialistas antes que marxistas'), o el nacimiento de nuevos partidos como alternativa a los tradicionales», expone.

Ideológicamente se considera cercano al PSOE. Lo que no le supone un problema para criticar su actuación a nivel regional y nacional. «No entiendo la oposición frontal a la investidura de Rajoy, y más cuando existen mecanismos como la moción de censura», señala, añadiendo que unas terceras elecciones suponen un mayor gasto y la paralización de la economía. «El segundo partido en número de escaños y que gobierna en varias comunidades autónomas que tienen problemas de financiación está poniendo impedimentos a que haya un Gobierno central, que es el que tiene la posibilidad de refinanciar las deudas. Así, las comunidades pocas políticas pueden hacer».

Acuerdo, pacto y flexibilidad son palabras muy utilizadas por el alcalde de Villar del Rey. Quizá influido por su primera legislatura, elogia la Transición por el régimen democrático resultante y considera que el pacto político debería «reinventarse para hacer frente a la crisis económica en la que nos encontramos».

Una crisis cuya principal consecuencia es el desempleo. La tasa de paro en Villar del Rey está cerca del 35%. «Lo solventamos con planes del Aepsa, pero también son necesarios los emprendedores», dice. La reapertura de la industria pizarrera, que cerró la década pasada, puede ayudar a mejorar la situación. Ante esta coyuntura su apuesta como alcalde son los servicios sociales.

Para proyectos de más envergadura es necesario el apoyo de otras administraciones. «Y como los partidos solo se mueven cuando se aproximan las elecciones... De ahí, la desconexión de los ciudadanos con la política».

PERFIL

Nombre. Moisés García Vadillo.

Edad. 30 años.

Formación académica. Licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración.

Ocupación laboral. Liberado como alcalde.

Sueldo del ayuntamiento. 1.450 euros en 13 pagas.

Años en política. Cinco.

Aficiones. El deporte, el campo, la literatura y el cine.