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Isabel Rodríguez. :: hoy
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La dirección del PSOE, a Vara: «Que levante el teléfono y llame a Sánchez»

  • Los barones socialistas aplazan el debate sobre el liderazgo del secretario general hasta después del 25-S

madrid. Los barones socialistas críticos con Pedro Sánchez han aplazado el debate sobre el liderazgo de su secretario general hasta después de las elecciones vascas y gallegas. Abrir esa discusión en estos momentos -reconocen- sería pegar un tiro en el pie del Partido Socialista de Euskadi y del PSdG. Aparcado o en movimiento, el debate está ahí, y defensores y detractores del líder del PSOE se cargan de argumentos a la espera de que llegue el momento, posiblemente en el Comité Federal que se convoque después de los comicios del 25 de septiembre.

La nueva crisis comenzó con el 'Pedro no me llama' del presidente de la Junta de Extremadura que evidenció la escasa comunicación de Sánchez con los líderes territoriales del PSOE críticos con su gestión. La queja de Guillermo Fernández Vara recibió la desabrida respuesta de Isabel Rodríguez, portavoz socialista adjunta en el Congreso y dirigente de confianza de Sánchez: «Que levante el teléfono y llame». Rodríguez también recriminó al gobernante extremeño y a otros barones que han ventilado sus quejas en público que en vez de exponer sus críticas en los órganos internos del partido, lo hagan «ante los micrófonos de los periodistas».

Calma

El presidente de la Generalitat valenciana, Ximo Puig, reclamó calma porque abrir estos debates en medio de dos campañas electorales «no es conveniente». Lo que no quiere decir que no exista una discusión pendiente sobre el secretario general, que ahora tiene «el respaldo de todos» para liderar el PSOE, pero más adelante se verá. Puig, encuadrado en el sector crítico, apuntó que «no se puede avanzar el futuro» que aguarda a Sánchez, ni si va a seguir al frente del partido ni si va a ser el candidato en caso de que haya terceras elecciones en diciembre.

Ese es el clima que se respira en el PSOE. Un ambiente enrarecido que ha entrado en un paréntesis por las negociaciones abiertas por el propio Sánchez para buscar una alternativa a la investidura de Mariano Rajoy y por la campaña de las elecciones en el País Vasco y Galicia. Pero esa burbuja se romperá después del 25 de septiembre, y si los resultados son los que apuntan las encuestas, malos, el secretario general va tener cuesta arriba que el Comité Federal del partido ratifique el rechazo a Rajoy porque los barones que gobiernan, aunque por ahora nadie lo diga con todas sus letras, defenderán que se permita un nuevo mandato del líder del PP para, entre otras razones, acabar con la asfixiante situación en sus comunidades por la parálisis en la Administración central. Tampoco tendrá fácil revalidar su liderazgo en el congreso federal que tienen pendientes los socialistas.

Sánchez está convencido de que cuenta con el apoyo mayoritario de los militantes, pero las decisiones del Comité Federal no las toman los afiliados, las adoptan los barones, sus capitanes territoriales y los cuadros del partido. Si el máximo órgano de dirección del PSOE entre congresos dobla la mano del secretario general su estrategia desde las elecciones del 26 de junio quedaría invalidada y su liderazgo más debilitado.

Quizá en prevención de ese escenario el portavoz socialista en el Congreso, Antonio Hernando, reclamó en un acto electoral en la localidad guipuzcoana de Lasarte que sean los militantes los que decidan qué debe hacer el PSOE, no los medios de comunicación, los consejos de administración de las empresas o las compañías cotizadas en el Ibex. «Nadie nos va a decir lo que tenemos que hacer», ahí se juega el PSOE «la autonomía política de su proyecto centenario». En algún momento se barajó en el entorno de Sánchez la posibilidad de someter a una consulta entre la militancia el no al líder popular, pero esa idea parece ahora descartada porque abriría el partido en canal.