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«Hay médicos con un trabajo precario y malas condiciones»

Francisco Vaz Leal (Badajoz, 1956) frente a la Facultad de Medicina en el campus de Badajoz.
Francisco Vaz Leal (Badajoz, 1956) frente a la Facultad de Medicina en el campus de Badajoz. / J. V. A
  • Francisco Vaz Leal Decano de la Facultad de Medicina

  • Psiquiatra de la primera promoción de médicos extremeños, tiene el reto de reiniciar una Facultad en apuros por falta de personal e instalaciones

A Francisco Vaz Leal (Badajoz, 1956) lo nombraron decano de Medicina el 30 de junio. A continuación formó su propio equipo con tres vicedecanas para tratar de agrupar desde los órganos directivos las titulaciones de Fisioterapia y Enfermería junto a Medicina, que se empezó a impartir en la Universidad de Extremadura en enero de 1974. Él forma parte de aquella promoción y a continuación pasó a ser profesor ayudante y después titular. En la actualidad es catedrático de Psiquiatría, lo que compagina con la pintura y la literatura (tiene cinco novelas publicadas). Este lunes, día 12, empieza el curso y quedan bajo su tutela 1.260 alumnos en total (184 de Fisioterapia, 282 de Enfermería y 796 en Medicina).

-¿Qué agenda tiene ahora mismo sobre su mesa?

-La facultad ha tenido un ciclo vital que está terminando y deberíamos entrar en otro. En los últimos años uno de los problemas era que las jubilaciones de profesores no se cubrían. Es una facultad joven y los profesores que entraron al principio y fueron consolidando la plantilla se han ido jubilando en un periodo de tiempo corto y esto ha coincidido con un periodo de crisis, con lo cual no se reponían las plazas. También le ha pasado a otras facultades. Ahora las cosas están cambiando y hay tendencia a crear plazas. Este curso saldrán siete de profesores titulares vinculados que están como asociados, pero chocamos con otro problema, y es que para acceder a las plazas de profesor titular y de catedráticos hay que pasar por un proceso de valoración que lleva la Aneca ( Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación). El problema es que los profesores con trabajo hospitalario consumen tanto tiempo que les impide hacer tareas que a la hora de la acreditación se tienen en cuenta. Para un profesor que trabaja en un hospital es mucho más difícil. Ahí es donde estamos trabajando a través de una vía especial, la de los profesores vinculados interinos.

-Y luego están las infraestructuras, con una promesa de nuevo edificio y otro muy antiguo, el edificio principal, donde ya no se puede dar clase. ¿Hay novedades?

-Van a venir el día 12 a revisar el edificio principal, pero como no tenemos la certeza de que esté en condiciones no lo estamos usando para dar clase. Tenemos el anexo 2 para Enfermería y alguna clase de Fisioterapia, además de oficinas. Hay otro edificio, el anexo 1, donde están los primeros cursos de Medicina con una zona para departamentos y dos aulas, y después tenemos el anexo 3, que era la antigua escuela de Enfermería y que se usa para Fisioterapia. Tercero, cuarto y quinto de Medicina en el semisótano nuevo, así que estamos con cierta provisionalidad y edificios antiguos con carencias importantes. Se ha visto que rehabilitarlo no sale rentable y habría que hacer el nuevo edificio. El primer proyecto era más grande y ahora se habla de otro más pequeño. (El consejero de Sanidad anunció hace unos días que el proyecto de la nueva Facultad de Medicina saldrá a concurso este año)

-Reconocerá que le ha tocado una etapa complicada.

-Por eso digo que esto es el inicio de un ciclo y si nos venimos abajo estamos en el camino hacia la hecatombe. En el equipo estamos preocupados por la situación de facultad, pero somos optimistas.

-¿Diría que la Junta de Extremadura, la UEx y el Ministerio de Educación reman todos en la misma dirección o hay que resolver diferencias para sacar todo esto adelante?

-Creo que en estos momentos hay un acuerdo general por parte de las instituciones para apoyar a la facultad. El problema es que al final esto choca con la realidad y no es el mejor momento al no haber dinero.

-Hasta hace poco entraba en Medicina uno de cada diez alumnos que los solicitaban, ¿continúa esa presión?

-No sé que ratio habrá pero sí hay mucha gente que quiere entrar y no puede. Los hay que se van a otra universidad con la esperanza de hacer traslado de expediente. Esta facultad tiene mayoría de alumnos de Extremadura y si se perdiera algunos se podrían ir a hacer Medicina a otro sitio, pero esta región no es rica y muchos no tendrían medios para ello. Al ser la nota de corte alta lo que se potencia es la capacidad del alumno, no su potencial económico.

-Un informe sobre el MIR no dejaba muy bien parado a los extremeños, en el grupo más débil. Aun no teniendo su facultad la última responsabilidad en esta fase preparatoria, ¿qué opina de ello?

-Es como la nota de Selectividad, que prima los resultados intelectuales. La Medicina o la Enfermería son disciplinas en las que la relación interpersonal, la capacidad de conectar con el paciente o las habilidades clínicas se intentan potenciar durante la carrera porque son muy importantes, además de acumular conocimientos. El MIR evalúa los conocimientos con un examen tipo test, que solo valora una parte, aunque sé que es complicado implantar otro sistema. Hay personas que al salir de la facultad pueden acceder a una academia o a un preparador que supone un coste económico, esto es un elemento discriminador condicionado por la economía y aquí en Extremadura puede haber falta de medios. Evidentemente cuando se ven los resultados objetivos estamos en la parte de abajo de la tabla. Mi idea es mejorar esto y hacer actividades que tengan que ver con lo que va a ser el MIR.

-¿Cualquier médico encuentra trabajo hoy?

-No todos. Depende. Es verdad que hay médicos con un trabajo precario y en malas condiciones. Hay paro en el sector médico y también trabajo de baja calidad, pero en comparación con otras profesiones no tanto, por eso hoy día es una de las carreras más demandadas.

-Hace cinco años salía el dato de que el diez por ciento de los médicos que trabajan en Extremadura son extranjeros. ¿Cómo está esta cuestión actualmente?

-Ahora mismo hay capacidad suficiente de autoabastecimiento e incluso plantearnos reducir el número de alumnos que ingresan en Medicina precisamente para evitar el paro. No reducir los ‘números clausus’ drásticamente, pero sí rebajar el cupo. Algunas facultades, sobre todos las públicas, a la vista de que empezaba a haber paro lo han hecho. Aquí hay médicos que se van a Canadá o Gran Bretaña, donde hay demanda, y la idea es no formar aquí médicos para que tengan que irse a otros países. Hay que adaptarse a la sociedad y autoregularse, y si la universidad produce más titulados de los necesarios esas personas están condenadas al paro.

-¿Es un proceso imparable la privatización sanitaria en España?

-La universalización de la asistencia es un logro social que hay que defender. Dar la opción a que existan dispositivos privados no se debe impedir. Que haya que recurrir a ellos por defectos en lo público sí es un problema.