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Una de las calles de Arroyo de la Luz. :: hoy
Una de las calles de Arroyo de la Luz. :: hoy

El HOY, secuestrado

  • Manuel Montero, un alcalde arroyano que se sacrificó por su pueblo

En estos días de septiembre, pero del año 1953, un redactor y un fotógrafo de HOY recorrieron las calles de Arroyo de la Luz recogiendo datos e imágenes para escribir un amplio reportaje sobre este pueblo cacereño, que a la sazón contaba con 12.000 habitantes, el doble de los que tiene hoy. Aquel reportaje se publicó en este periódico el 10 de septiembre de aquel año, coincidiendo con el inicio de las fiestas de la localidad, y sus resultados inmediatos fueron devastadores: el HOY fue secuestrado a media mañana y se conservan muy pocos ejemplares de ese día; el alcalde de Arroyo fue encarcelado, el notario del pueblo, Antonio Varona, que firmaba una columna de opinión apoyando la crónica, fue deportado y al periodista, que firma como N, se le perdió la pista.

En el artículo, se cuenta la génesis del reportaje, e incluso podría catalogarse de Nuevo Periodismo diez años antes de que Gay Talese y Tom Wolfe lo 'descubrieran' en el New York Times. N, el reportero, comienza su crónica contando que en su cuaderno de notas tenía escrito: «Principios de septiembre: visita a Arroyo de la Luz para hablar de la feria». Describe después su llegada al pueblo, cómo asiste a misa y admira las tablas del Divino Morales y cómo, al salir, en lugar de encontrarse un ambiente de fiesta, halla preocupación en los rostros. Esto lo empuja a buscar al alcalde Manuel Montero, al que pregunta por la feria que ya empieza. La respuesta es demoledora: «Dadas las circunstancias, se prevé un desastre».

¿Se imaginan ustedes a un alcalde de hoy augurando que las fiestas de su pueblo van a ser un desastre? Aunque lo trascendente no es este pronóstico, sino que Manuel Montero, que no dejaba de ser un alcalde puesto por el régimen de Franco, decide jugarse el tipo (y perderlo) por su pueblo. Explica al periodista que el paro obrero es brutal en Arroyo, que la solución sería expropiar una finca de 2.000 hectáreas llamada Araya, que siempre había sido cultivada por vecinos del pueblo, pero cuyos nuevos propietarios explotan mal.

El alcalde ruega, exige más bien, que esta finca sea expropiada y propone construir 200 viviendas para de esta manera solucionar los graves problemas de paro, hambre y miseria en Arroyo de la Luz. Pero sabe que con su palabra no basta e invita y autoriza al periodista a desempeñar con libertad su trabajo: «Está usted en libertad de visitar a los vecinos que desee para preguntar y buscar datos auténticos y directos».

Impresiona este caso de libertad periodística y arrojo político en 1953. El redactor de HOY y el fotógrafo recorren el llamado Barrio de las Cruces y su espina dorsal, la calle Tenerías. Van casa por casa, fotografiando y recogiendo testimonios como el de Vicenta Salomón, seis personas de familia, el marido ha ido a recoger jara, gana 35 pesetas diarias, pero 25 son para la cebada de su burrina. Con las otras diez, Vicenta prepara garbanzos guisados para comer y alguna ensalada para cenar. Muestra una camisa del marido: está tan remendada que no se sabe de qué color es.

Lucía Manzano vive con su marido y sus dos hijos en una sola habitación sin ventanas. Cenan higos con pan o nada. Visitación Carrero, su hija enferma y su marido en paro viven en una habitación. El día del reportaje no han desayunado y de cena, pan y queso. En una habitación contigua, viven su madre, enajenada, y sus cuatro hijos. Duermen en el suelo salvo el varón, que lo hace en un jergón de paja.

El redactor N recoge más testimonios y el reportaje, con una columna del notario titulada 'Problema social de Arroyo', se publica en las páginas 2 y 4 de HOY del jueves 10 de septiembre de 1953. El escándalo es tremendo y la reacción, inmediata. El alcalde, Manuel Montero, cesado y a la cárcel; el notario, Antonio Varona, deportado; del periodista, no se supo más; el HOY, secuestrado, y la finca Araya siguió igual: regándose 20 hectáreas en lugar de las 800 posibles. Y no se expropió.