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Una mujer de Badajoz y su expareja, dos de los implicados en el ritual de Calpe

  • Ella recibió tratamiento psiquiátrico tras romper una relación sentimental con otro de los 12 involucrados

Las piezas del rompecabezas macabro de los huesos de Calpe comienzan a encajar tras las primeras investigaciones de la Guardia Civil. Una mujer y su excompañero sentimental son dos de las doce personas invocadas en los extraños rituales con restos humanos descubiertos en aguas cercanas al Peñón de Ifach. Los dos afectados residen en la provincia de Badajoz y ya han sido identificados por los agentes de Policía Judicial que asumieron las pesquisas del caso.

Sus nombres y apellidos aparecían, junto con los de otras 10 personas, en tres pequeños paquetes envueltos con cinta negra que contenían fotografías impresas en papel y cartas de apremio por el impago de multas de la Agencia Tributaria de Madrid.

Con estos datos tan precisos, los investigadores contactaron de inmediato con la mujer y averiguaron que había recibido tratamiento psiquiátrico tras una ruptura sentimental. Además, el hombre que había sido su pareja tiempo atrás también estaba invocado en el ritual, ya que su nombre figuraba entre los restos del supuesto conjuro amoroso que encontró un submarinista el pasado 27 de agosto en el fondo marino de Calpe.

Tras analizar los documentos y fotos del primer hallazgo, el Equipo de Policía Judicial de la Guardia Civil de Calpe solicitó apoyo a la Guardia Civil de Badajoz para extender las investigaciones a esta provincia, donde residen la mayoría de las personas involucradas en el extraño ritual. Las pesquisas fueron realizadas con prontitud por agentes del Equipo de Policía Judicial de la Guardia Civil de Mérida, que contactaron con la mujer que había sufrido el desengaño amoroso.

Los investigadores no descartan que los otros dos fardos con huesos encontrados el 28 de agosto y el 2 de septiembre correspondan a otros dos rituales, con diferentes motivaciones, aunque realizados por el mismo grupo, vidente o pitonisa. De hecho, la segunda sábana hallada el 28 de agosto contenía una fotografía con unas palabras ilegibles y una documentación referente a unos pagos relacionados con el nombre de César. El envoltorio que sacaron del agua ese día los submarinistas de la Guardia Civil –una sábana de color blanco atada por sus cuatro puntas– también tenía cinco huesos de pequeño tamaño que podrían ser humanos, una muñeca con diademas, plumas de ave, varias ramas y arbustos con palabras escritas y dos cuchillos de grandes dimensiones.

Los restos óseos y objetos fueron trasladados a unas dependencias de la Guardia Civil para fotografiarlos, clasificarlos y examinarlos con detenimiento antes de realizar las correspondientes diligencias. Todos los huesos humanos encontrados en las aguas cercanas al Peñón de Ifach son de color marrón y tienen restos de tierra, por lo que los investigadores sospechan que permanecieron enterrados entre 30 y 40 años. Ninguno tiene signos de violencia, como pueden ser fracturas, orificios o cortes. Tampoco fueron quemados.

Además de un esqueleto troceado y casi completo, el fardo hallado el 27 de agosto por un submarinista del Centro de Buceo Les Basetes contenía dos anillos, dos pulseras, un frasco de cristal con restos de comida, un cuenco con hojas de árbol quemadas, la mitad de un bastón y una cadena de hierro de tres metros de longitud, entre otros efectos. La falta de óxido en los objetos metálicos y la ausencia de pequeños moluscos en las sábanas, una de ellas con bordados esotéricos, indican que los fardos habrían sido arrojados al mar entre 48 y 72 horas antes del primer hallazgo.

El Grupo de Información de la Guardia Civil también está colaborando en las investigaciones que realizan los equipos de Policía Judicial de Calpe y Mérida. Los misteriosos hallazgos han causado un gran revuelo en Calpe y especialmente en la colonia extremeña de la Marina Alta, que cuenta con un gran número de personas procedentes de Monesterio y Torremayor.