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Casi 95.000 aparatos sustituidos desde el año 2007

Los planes de incentivos a la renovación de electrodomésticos nacieron en 2007 para fomentar el ahorro energético y el cuidado del medio ambiente. El dinero llegaba a través de un convenio entre el Ministerio de Industria y las comunidades autónomas. Industria, a través del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, aportaba la partida económica a cada Administración regional. Ese primer año del Renove de electrodomésticos la ayuda fue de 85 euros por cambiar frigoríficos, congeladores, combis, lavadoras y lavavajillas por otros equipos más eficientes.

En 2009 se añadieron hornos y placas de cocina de gas o inducción y la subvención subió a un máximo de 125 euros. El éxito de este Renove fue rotundo. En tres años se sustituyeron 53.000 equipos en la región. Tanto es así que las dotaciones presupuestarias se agotaban en todas las convocatorias antes de su finalización. En 2010 se incorporaron también los aparatos de aire acondicionado, con ayudas que oscilaban entre 150 y 500 euros.

El freno llegó en 2012 con el Ejecutivo de Monago. Eliminó el Renove de electrodomésticos alegando que el Ministerio cortó las ayudas. En otras regiones se decidió financiar con fondos propios la medida por el beneficio que suponía a los ciudadanos y la reactivación de las ventas en los comercios como País Vasco o Castilla-La Mancha. La de 2012 fue la última convocatoria y las ayudas ascendieron hasta 145 euros. En ese año se sustituyeron 10.582 aparatos y se apuntaron a ella 210 establecimientos.

Desde 2007 hasta ahora un total de 94.247 de aparatos se han sustituido en Extremadura gracias a este plan.