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Casetas y torres, piezas fundamentales para la detección de incendios

Extremadura tiene 44 puestos de vigilancia terrestre fijos ubicados en puntos altos desde los que pueden divisarse amplias áreas forestales, lo que facilita la detección de incendios. Pueden ser torres, que se construyen en terrenos llanos y poco accidentados y casetas, en el caso de puntos orográficos especialmente elevados. A cada uno de ellos se asigna el número de vigilantes necesarios para cubrir turnos de 24 horas y la mayoría cuenta con cuatro, que hacen turnos de 12 horas. Prismáticos, mapas con información topográfica, de vegetación e infraestructura viaria, emisora integrada en la red de comunicaciones y libro de registro de incidencias forman parte de su equipo.

Son fundamentales a la hora de detectar incendios porque facilitan una observación contínua, están comunicadas permanentemente con los centros operativos y en áreas en las que hay más de una, sus vigilantes pueden dar la situación exacta del fuego por la intersección de al menos dos líneas visuales.

Los vigilantes de estos puntos de observación fija deben reunir condiciones como ser buenos conocedores de la zona, del operativo y medios del área en el que trabajan, tener buena vista, capacitación para trabajar con mapas e instrumental especializado como los equipos de radio, y estar acostumbrados a la soledad, porque son muchas las horas que dedican a este servicio.

Otros sistemas de detección son la terrestre móvil, en vehículos y patrullas; el aéreo, con avionetas o los infrarrojos.