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Yemayá.

Estatua similar a la sumergida de Yemayá, diosa africana del mar y la familia.

El altar macabro de Calpe

  • La Guardia Civil se centra en identificar e interrogar a la docena de personas, al menos cinco de ellas extremeñas, implicadas con fotos o documentos

  • Conjuros amorosos o para 'atar' una amistad, principal hipótesis de la aparición de decenas de huesos junto al Peñón de Ifach

«Reúna huesos, una foto de carné de la persona amada y un pequeño espejo donde pegar todo. Úntelo todo con aceite de gardenia. A medianoche vaya a un río o al mar y arrójelo al fondo. Al mismo tiempo repita: 'Con el poder de mi pensamiento y el poder de estas palabras haré que vuelvas para nunca jamás partir. Entre mares y tierra regresaras y permanecerás aquí'». En el pozo sin fondo de internet, en una de las millones de páginas sobre esoterismo, santería y conjuros varios, aparece este ritual que guarda un más que razonable parecido con los hallazgos en el fondo del mar de Calpe que desde hace una semana conmocionan a la localidad alicantina, a la Comunidad Valenciana, a Extremadura y a media España. Un rito esotérico encaminado a ganarse el amor o la amistad de una persona comienza a esbozarse como la explicación más plausible para la aparición de decenas de huesos, fotos y documentos de ciudadanos sumergidos junto al Peñón de Ifach.

'Triángulo del Silencio'. Así se conoce en los círculos mágicos al polígono imaginario formado por el peñón de Es Vedrà (Ibiza), Gibraltar y el gigante alicantino de Ifach. Un nuevo imán para los apasionados del esoterismo y otro clavo en el que se enreda la misteriosa madeja del macabro altar de Calpe. La intriga empezó a salir a flote el último sábado de agosto. Un grupo de submarinistas disfrutaba de inmersiones junto a la conocida como Roca Plana del Peñón de Ifach. Sobre la arena del lecho marino descubrieron lo que parecía ser un inquietante osario, restos humanos envueltos en una sabana. Y los especialistas del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (Geas) empezaron a sacar a la luz un sinfín de inquietantes descubrimientos.

Candado, ramas, un Cristo...

Hasta cuatro sábanas con más de una treintena de huesos humanos (aparecieron el citado 27 de agosto, otra al día siguiente y dos más este viernes) están ya en manos de los investigadores de la Guardia Civil. Entre los restos óseos, tres peronés, lo que apunta al menos a la profanación de dos cuerpos. Junto a ellos, fotografías y documentos (la mayoría pertenecientes a expedientes de la Agencia Tributaria) de una docena de personas. La mayoría de los invocados, al menos cinco, son naturales de la provincia de Badajoz. Otros residen en el norte de España. Entre los individuos con nombres y apellidos se encuentran una mujer y su exnovio, lo que daría más peso a la hipótesis de que se trate de liturgias amorosas.

Junto a los restos humanos, sumergidos también han aparecido un sinfín de objetos cuya variedad añade aún más surrealismo al rompecabezas esotérico. Un candado con combinación numérica (otro enser tradicionalmente ligado a conjuros sentimentales), un esqueleto de ave, un bastón partido por la mitad (los amantes de lo arcano vinculan esto a «romper una unión de almas», otra vez el amor y el desamor...), ramitas con nombres de personas, un pastillero dorado, una pitillera metálica... hasta un Cristo crucificado.

Las indagaciones de la Guardia Civil, una vez que nuevas operaciones de rastreo en el fondo del mar han tenido resultado negativo, se centran ahora en localizar a todos los implicados en los ritos. Los indicios recogidos, sobre todo por la ubicación de los 'osarios', apuntan a que todo se arrojó desde las rocas al mar. La zona es frecuentada por turistas, al tener un pequeño paseo por el que se puede caminar y que bordea la zona rocosa, plagada de gaviotas.

Profanaciones en cementerios del entorno de Badajoz, principal origen de los invocados, o del norte de España son las líneas en las que insisten ahora los especialistas. Robo de joyas, gamberrismo y motivaciones satánicas o mágicas son los tres impulsos que suelen tener los asaltantes de cementerios. «Hoy en día, la mayoría de profanaciones tienen motivos esotéricos, pues las sustracciones y vandalismo han ido a menos», apunta el psicólogo y criminólogo Vicente Garrido.

En Don Benito, otro de los epicentros del misterio, tuvo lugar una profanación de cinco tumbas en 2011, pero los huesos quedaron esparcidos en el camposanto, lo que lo desvinculó por completo de cualquier motivación esotérica. La Comunidad Valenciana no ha sido ajena en los últimos años a estos delitos. Antes del verano, en Benigembla, los restos de la tumba de una vecina del municipio de La Marina aparecieron fuera de su féretro. También se descartó una motivación arcana. Orihuela, en 2013, o Elda, en 2011, fueron otros puntos de la región con asaltos en los cementerios.

La antigüedad de los huesos hallados en aguas de Calpe, de entre 30 y 40 años, hace que los investigadores deban indagar muchos sucesos de ese tipo en camposantos de media España. Mientras, el velo de lo oscuro seguirá envolviendo al macabro altar marino situado junto al Peñón de Ifach.