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Juan Manuel, junto a su hija en su particular museo. :: delgado
Juan Manuel, junto a su hija en su particular museo. :: delgado

Tintín en Arroyo de San Serván

  • Juan Manuel Manzano tiene un auténtico museo sobre el personaje en su casa, con ejemplares en 115 idiomas o figuras de todos los vehículos que aparecen

Afirmar que en la casa de Juan Manuel Manzano Sanfélix hay un museo de Tintín no sería exagerado. Al contrario. En la parte de abajo de su casa, en el pueblo pacense de Arroyo de San Serván, a escasos diez kilómetros de Mérida, Juan Manuel tiene una habitación dedicada por completo al personaje más conocido de Hergé. En este 'museo particular', que no está abierto al público, se encuentran verdaderas joyas para los 'tintineros' (fans de Tintín) y los 'tintinólogos' (expertos en este mundo de aventuras y viajes ideado por el autor belga).

En una de las múltiples estanterías de este espacio dedicado casi por completo a este reportero se encuentran, entre muchas otras curiosidades y rarezas, 115 álbumes de Tintín. Cada uno de ellos está en un idioma, una lengua o un dialecto diferente del mundo. «Se acaba de editar Tintín en asamés, un dialecto de una región al noreste de la india, cerca de Bangladesh. Y en unas semanas me llegará», afirma Juan Manuel Manzano, un niño que acaba de cumplir 50 años y al que le fascina el personaje desde bien pequeño. «Conocí a Tintín en París. Mis padres emigraron a Francia a trabajar. Mi madre servía en casa de una señora que tenía dos hijos mayores que yo y que fueron quienes me descubrieron estas aventuras. Yo iba a ver a mi madre un par de veces al año (Juan Manuel vivía con sus abuelos en Barcelona) y los hijos de esta señora fueron los primeros que me descubrieron las aventuras de Tintín», señala.

Entre los ejemplares traducidos se encuentran ediciones en esperanto, en chino o en iraní (leyéndose de derecha a izquierda y comenzando la paginación de la historia desde atrás). Hay ediciones con dialectos franceses y belgas como el bretón o el alsaciano, y luego otros como el indio., o incluso en diversos dialectos congoleños hasta conformar un total de 115 (a la espera de la última edición en asamés). Es una de las obras más traducida del mundo, por detrás de La Biblia, El Quijote o Pinocho, entre otros.

Figuras

Junto a las innumerables colecciones de diversas ediciones de las 24 aventuras de Tintín, algunas de ellas en A-3, tamaño en el que Hergé originalmente dibujaba, se encuentran sus adaptaciones en dibujos animados tanto en VHS como en DVD, o el Blue Ray de la primera película de la trilogía cinematográfica que acaba de empezar Steven Spielberg.

También se pueden encontrar un sinfín de primeras impresiones, la aparición de Tintín en España (en revistas como Blanco y Negro), o curiosidades en forma de figuras. Por ejemplo, Juan Manuel cuenta con la reproducción (todas ellas oficiales y numeradas) de los 70 coches que aparecen en los viajes de Tintín, incluido el vehículo lunar de Aterrizaje en la Luna o el Jeep de Tintín en el Congo (en sus dos colores). Curiosamente, entre esta colección de vehículos, hay uno realizado en Zamak, una aleación de zinc, aluminio, magnesio y cobre que se está resquebrajando, lo que aporta aún más valor a la pieza en cuestión.

Además, en otra estantería (en realidad son dos) minuciosamente colocados, se sitúan los 50 aviones que aparecen a lo largo de todas y cada una de las misiones de este intrépido reportero, entre las que destaca el cohete con el que Hergé mandó en 1954 a Tintín y Milú a la luna, quince años antes de que lo hiciera Neil Armstrong. «Hergé fue, además, un adelantado a su época en cosas como ésta o en la de la creación de países imaginarios que tienen notables similitudes con los surgidos tras la guerra de los Balcanes», explica un José Manuel Manzano que pertenece no a uno sino a tres clubes de amigos de Tintín: el francobelga, el español y el catalán, del que acaba de regresar hace unos días con varias bolsas cargadas de nuevos detalles en forma de figuras. En esta ocasión, se trata de piazas en plomo de las principales creaciones del Hergé historietista: Jo, Zette y Jocko; Quique y Flupi y el propio Tintín.

Esta colección de figuras la completan, además de una serie de 'caganers' (el muñeco de creación catalana que se pone en el Belén junto al puente), la colección de 111 figuritas de todos y cada uno de los personajes que aparecen a lo largo de las aventuras de Tintín, un ajedrez tintinero y, cómo no, el fetiche de Arumbaya que centra la trama de La Oreja Rota, una aventura en la que Hergé se anticipa a los conflictos bélicos de Sudamérica del último tercio del siglo XX.

Apócrifos y curiosidades

La colección está también compuesta por libros de aventuras de Tintín no oficiales. Es decir, no dibujados por Hergé o que carecen del sello de Molinsart, la editorial que tiene los derechos. Entre ellos, se encuentra El Loto rosa, un álbum no oficial y que contaría las historias de un Tintín homosexual, además de algún Tintín en Barcelona o recorriendo la Caleta o el resto de estampas gaditanas.

Sobresale también un cuadro al óleo de Iñaki Blanco, en el que se ve a Tintín y Haddock paseando por el milenario arco Trajano de Mérida. «El propio alcalde de Mérida, Antonio Osuna, es un gran aficionado a Tintín y tiene en su despacho varios cuadros del personaje en diversos lugares de la ciudad», cuenta Juan Manuel, que confiesa, aunque sin poner cifras, que ha invertido mucho tiempo (y dinero) en esta colección. Sin embargo, aclara que muchas de las piezas «son regalos de amigos que conocen mi afición», relata este hombre al que en su 50 cumpleaños la familia le hizo una fiesta sorpresa. con Tintín como tema central.

Del otro lado, de las publicaciones oficiales pero poco conocidas, están 'los medallones', una serie de aventuras editadas por Molinsart en 1952 en Reino Unido, Alemania y España en cuya portada puede verse cómo el nombre de Tintín aparece rodeado por un óvalo, lo que dispara su precio en el mercado de coleccionistas.

Otra curiosidad aporta el detalle local a esta colección: Tintín y el misterio de la campana de Perales, un regalo hecho por sus amigos en la que, y al más puro estilo aventurero de la saga, se habla del robo de una de las tres campanas de bronce de la ermita de la Virgen de Perales, patrona de la localidad, un hecho ocurrido en la madrugada del 23 de febrero de 2009.

El museo, en El Cruce

Juan Manuel Manzano Sanfélix regenta un conocido restaurante de carretera en la propia localidad de Arroyo, un local que recientemente ha saltado a la palestra por una foto de Manuela Carmena que paró a comer en él. «Le pedí una foto, estuvo muy amable. Hasta ahí, todo normal. Lo mismo hice con Zapatero, con Ruiz Mateos o con mucha gente conocida que pasa por aquí. Luego, algunos, se han encargado de decir cosas que no son, hablando mal hasta del restaurante», se queja Juan Manuel, que también ha llevado su pasión por Tintín a su negocio.

Uno de los salones de este complejo hostelero, situado en la A-5 en sentido Badajoz, está jalonado de cuadros con referencia y temática tintinera a los que da color un icónico conjunto: una flamenca con un traje de faralaes amarillo y un toro, ambos situados sobre una mesa, al fondo, y junto a una barra que hasta hace no mucho era de cuadros azules y blancos, al más puro estilo del Tintín ideado y dibujado por Hergé.