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Diseño de zonas agrícolas y ganaderas como cortafuegos socialmente productivos

Los cortafuegos resultan fundamentales en la extinción de incendios. Se trata de un diseño del espacio que está desprovisto de vegetación, por lo que resultan vitales para facilitar la labor de los equipos de lucha contra el fuego y también para hacer que las llamas se frenen por sí solas. Este elemento que resulta tan familiar no es, sin embargo, el único diseño del paisaje con el que se puede hacer frente a la propagación del fuego que, entre otras cosas, depende de la presencia de grandes extensiones de combustible vegetal. Hay otras estructuras auxiliares que complementan y refuerzan la existencia de cortafuegos frente a grandes incendios en los que confluyen circuntancias adversas . Los expertos recomiendan que se tengan en cuenta y se apliquen sobre el terreno como una medida más en la lucha contra el fuego y, con la ventaja añadida de ser socialmente productivas.

«Cualquier ayuda complementaria puede ser de gran interés si se diseña adecuadamente», apunta Fernando Pulido, profesor del Grado de Ingeniería Forestal y del Medio Natural de la Universidad de Extremadura. Se refiere, por ejemplo, a las zonas agrícolas y ganaderas que por definición tienen escaso combustible y pueden generar discontinuidades que resulten muy útiles contra el fuego. «Al actuar como cortafuegos productivos, estas zonas prestan indirectamente un servicio a la sociedad. La integración de usos forestales, agrícolas y ganaderos puede dar lugar a los denominados paisajes inteligentes contra el fuego, conviertiendo la gestión de los incendios en una cuestión de planificación territorial», añade.