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Víctor Bravo. :: hoy
Víctor Bravo. :: hoy

Bravo dejará la Fundación Caja Extremadura para seguir como consejero de Liberbank

  • La Ley de Cajas le obliga a renunciar a uno de los dos cargos antes del día 30 y opta por el banco, donde cobró el año pasado 211.000 euros

No hay anuncio oficial todavía, pero lo tiene decidido. Víctor Bravo se mantendrá como vicepresidente y consejero ejecutivo de Liberbank. Para ello se ve obligado a dejar otro cargo, el de presidente del Patronato de la Fundación Bancaria Caja Extremadura, la entidad en la que se transformó en 2014 la antigua caja de ahorros. La Ley impide compatibilizar los dos puestos y marca una fecha límite para abandonar uno de ellos, el 30 de junio de 2016. Bravo ya ha tomado la decisión, aunque en la Fundación no tienen aún conocimiento oficial de la misma. No obstante, en su propio informe anual de gobierno corporativo se menciona que Bravo incurre en el supuesto previsto en la Ley 26/2013 de 27 de diciembre, más conocida como Ley de Cajas. También se resalta que el 30 de junio ya no se dará tal situación.

Víctor Bravo fue elegido presidente de Caja Extremadura en 2009. Había sido gerente del área de Salud de Plasencia y, durante más de una década, profesor universitario. Tomó el relevo de Jesús Medina, que se mantuvo al frente de la caja extremeña durante 18 años. Con Bravo se produjo la integración en Liberbank, junto a Cajastur y Caja Cantabria, en mitad de un proceso de reestructuración del sistema bancario español que ha provocado una oleada de fusiones. El nuevo marco legal se consumó en 2013. La Ley de Cajas en su disposición transitoria segunda contempla la incompatibilidad de ocupar cargos en las nuevas fundaciones bancarias y las entidades financieras.

«En ningún caso podrán ejercerse funciones ejecutivas en el banco y en la fundación», señala. Víctor Bravo debía elegir. Está en la misma tesitura que el presidente de Liberbank, Manuel Menéndez o Isidro Fainé (La Caixa), entre otros. Unos se lo piensan hasta el final. Otros como Braulio Medel (Unicaja) han optado por dedicarse a la obra social en la fundación. Víctor Bravo prefiere continuar en el banco. Permanecerá como consejero ejecutivo y vicepresidente.

Al contrario que en la Fundación Caja Extremadura, donde no percibe remuneración, en Liberbank tuvo en 2015 una retribución total de 211.000 euros, 12.000 más que en el ejercicio anterior. Su sueldo fijo fue de 172.000 euros, con una retribución variable de 20.000 euros adicionales. Además, recibió 27.000 acciones de la empresa, con un valor cercano a los 19.000 euros.

Según refleja el informe remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) el 1 de marzo, Víctor Bravo es el único de los 15 miembros del consejo de administración de Liberbank «beneficiario de aportaciones a planes de pensiones de aportación definida». El importe de los fondos acumulados en sistemas de ahorro a largo plazo se elevaba en 2015 a 159.000 euros.

Indemnización de dos años

Entre las condiciones contractuales con Liberbank, destaca el preaviso con tres meses de antelación si quiere extinguir la vinculación laboral. Esa notificación, por tanto, ya debería haberse producido en caso de que Bravo hubiese optado por continuar en la Fundación Caja Extremadura. Seguirá en Liberbank, donde recibiría «una indemnización equivalente a una anualidad de su retribución fija» si se extingue el contrato en determinadas causas o es despedido de forma improcedente. Además, de forma adicional, percibiría por un «pacto de no concurrencia» una segunda anualidad fija como compensación económica.