Hoy

¿Sobreviviría Extremadura a un apocalipsis zombi?

Francisco Iglesias trabaja en el estudio que tiene en su vivienda en Madrid. :: A.S.DE HARO
Francisco Iglesias trabaja en el estudio que tiene en su vivienda en Madrid. :: A.S.DE HARO
  • El cacereño Francisco Iglesias ilustra ‘Cantalgallo’, un cómic sobre muertos vivientes salpicado de humor

Bienvenidos a Cantalgallo, un pueblo situado en el camino de Llerena a Bienvenida y único bastión que plantaría cara a una resurrección masiva si un día de verano a las cuatro de la tarde y bajo un sol de justicia, una panda de zombis se presentara para comerse los cerebros de sus habitantes.

Esta es la historia que Francisco Iglesias, ayudado de rotuladores, trasladó de su imaginación al papel en un cómic donde no faltan las risas y sangre a borbotones. Junto a su amigo Javier G. Rodríguez, que firma el guión, ha dado vida a los personajes de ‘Cantalgallo’. Este mes de marzo verá la luz la segunda entrega.

Francisco Iglesias (Cáceres, 1986) se formó en la Escuela de Arte ESDIP y actualmente trabaja como creativo publicitario en un diario de prensa económica en Madrid. Ha colaborado en la creación de escenarios y personajes para el corto animado ‘Yaku’ de Nacho Subirats y Nacho Pesquera, y también ha ilustrado pósteres y portadas para libros como ‘Te odio como nunca quise a nadie’, de Luis Ramiro. Javier y Francisco fueron compañeros de piso y fue durante esta convivencia cuando empezaron a trabajar en lo que más les gusta: contar historias que les gustaría leer. La primera parte sobrevivió a un incendio en la vivienda. «Los originales aún huelen a humo», recuerda el dibujante.

Terror rural

La familia de Francisco es de Talaván, y Javier es de Béjar, pero desciende de Hervás. Estuvieron de acuerdo en que la trama transcurriera en el medio rural con personajes que puedes identificar en cualquier pueblo y que utilizaran expresiones típicas. «Las viñetas están dibujadas sobre un fondo amarillento porque mi primera idea era hacer un cómic sobre el Oeste, pero lo mantuve porque nos parecía el tono correcto para reflejar un día de verano a mediodía en Extremadura. Lo único que se mantiene en color es el rojo de la sangre», explica Iglesias.

Eligieron el título de ‘Cantalgallo’ porque les hizo gracia. Se informaron sobre la batalla homónima que tuvo lugar allí en la Guerra de la Independencia, pero estaba demasiado alejado en el tiempo para que afectara a los personajes. También barajaron ‘Valdelamatanza’, que descartaron por explícito.

Las influencias que han recibido van desde los cómics de Eric Powell, la cinta ‘Amanece que no es poco’ o ‘The Evil dead’, sin olvidar miles de películas de serie B y Z. «Los zombis desde Romero no han dejado de molar. ‘The Walking Dead’ sigue dando caña desde 2003 y hasta Juego de Tronos tiene no muertos. Los zombis están más vivos que nunca», reflexiona.

Pero ‘Cantalgallo’ no es una historia de terror al uso. A sus autores les gusta definirlo de la siguiente manera: «’Cantalgallo’ es a ‘The Walking Dead’ lo que ‘Los hombres de Paco’ a ‘CSI’, un cómic de humor rural gore de ritmo frenético y mala leche», señala.

Francisco reconoce que la región es buen escenario para dibujar historias. «Me encanta la parte antigua de Cáceres, un vampiro disfrutaría cazando por sus murallas. A Extremadura le pega tener monstruos, como los hombres lobo de Sierra de Gata o ‘El Gruñu’ del Jerte», fantasea.

Respecto a la situación que vive el género en España, Francisco se muestra crítico. «Seguimos siendo un país donde no le damos a este medio el valor que tiene, pero tenemos la suerte de que otros países sí se lo dan y eligen a dibujantes españoles para acompañar sus historias. David Aja, Carlos Pacheco o Bruno Redondo son algunos ejemplos trabajando fuera. Otra alternativa es la financiación por crowdfunding, como sucede con ‘Brigada’, de Enrique Fernández», añade.

Francisco y Javier tienen claro que la empresa del cómic no da para comer, pero sí para pagar alguna cerveza y los materiales para seguir dibujando. ‘Cantalgallo’está disponible de forma gratuita en la web y se imprime bajo demanda. Sobre si habrá más entregas, Iglesias no despeja incógnitas. «La historia está más o menos cerrada, pero cada día discutimos una posible vuelta de tuerca. Habrá que esperar a ver qué pasa al final del apocalipsis, pero estoy seguro de que un azadón o una buena segureja son buenas armas para defenderse», bromea el ilustrador.