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Alcántara tiene dos puentes

Pueblo fronterizo de Segura, frente a Piedras Albas, en la Beira portuguesa. :: E.R.
Pueblo fronterizo de Segura, frente a Piedras Albas, en la Beira portuguesa. :: E.R.
  • Visitamos Segura, la frontera de los periodistas clandestinos

Después de cruzar Alcántara y de salvar el Tajo por el puente de los puentes, la carretera asciende sinuosa y empinada. Arriba, la llanura y, tras unos pocos kilómetros, Piedras Albas, un pueblo pequeño y blanco que albergó aduana durante años. Piedras Albas tenía fama de ser el puesto fronterizo más tranquilo de la Península. Por aquí entraron en Portugal, casi clandestinamente, Manu Leguineche y otros periodistas y revolucionarios de fin de semana el 25 de abril de 1974. Leguineche recordaba en sus escritos que los guardiñas ni siquiera se habían enterado de que en Lisboa había estallado la Revolución de los Claveles.

Piedras Albas cuenta con una iglesia del XVI y, hasta que España y Portugal entraron en la Unión Europea, tenía, además de aduana, puesto de la Guardia Civil y comisaría de la Policía Nacional. Fueron años gloriosos para el pueblo, que llegó a tener 1.500 habitantes y puede presumir de que la zarzuela 'Luisa Fernanda' fue escrita en Piedras Albas y parte de la acción sucede en una finca cercana a la frontera. Hoy, cuenta con 156 habitantes, pero sigue gozando del encanto de ser una frontera desconocida y tranquila.

Como curiosidad, durante las dos horas que estuvimos admirando el puente romano internacional, que une Piedras Albas (Cáceres) con Segura (Castelo Branco), fotografiando las bellas orillas del Erjas y los molinos harineros de su cauce, solo un coche cruzó de España a Portugal.

Pocos saben que Alcántara tiene dos puentes romanos. Su término municipal, lindante con Portugal, es muy extenso (552 kilómetros cuadrados) y rodea el diminuto término de Piedras Albas (4 kilómetros cuadrados), una isla en medio de tierras alcantareñas. En definitiva, el puente internacional sobre el Erjas de la EX-207 es el otro puente romano de Alcántara.

Este segundo puente fue construido en la misma época que el primero, a principios del siglo II, en tiempos del emperador Trajano. Daba servicio a la calzada que unía Norba Caesarina (Cáceres) con Egitania (Idanha-a-Velha) y Bracara Augusta (Braga). Es un puente de cinco arcos. Los dos más próximos a las orillas son romanos, mientras que los otros tres fueron reconstruidos durante la Edad Media y la Edad Moderna. En 2007, la Asociación de Amigos de la Vía de la Plata de Cáceres denunció una polémica actuación con cemento en sus pilares.

Junto al puente romano, hay un aparcamiento desde el que se puede bajar al río, disfrutar del paisaje y admirar, arriba, vigilando el paso internacional, el pueblo fronterizo portugués más desconocido y menos visitado: Segura. Para entender la función de este pueblecito, que 'asegura' la frontera, hay que subir hasta lo alto y allí, junto a la torre de su castillo, cuyo reloj marca con sonoras campanadas la vida local, sentarse en un parque y otear el puente internacional y cualquier movimiento fronterizo.

Segura tuvo tanta importancia estratégica que fue capital municipal desde 1510 hasta 1836. Cuando las guerras hispano-portuguesas perdieron fuelle, Segura también perdió valor defensivo, pasó a pertenecer al ayuntamiento de otro pueblo vigilante y fronterizo, Salvaterra do Estremo, situado frente a Zarza la Mayor. Segura es hoy una freguesía de 160 habitantes dependiente de la pujante Idanha-a-Nova.

No pasen de largo, deténganse en Segura, tiene un paseo. Sus callejas antiguas, su puerta medieval, su 'pelourinho' manuelino, la iglesia del XVI, sus casas señoriales, su plaza y su ayuntamiento, los restos de su muralla, la curiosidad de sus amables vecinos. No hay restaurante, pero puede valer el Mini Mercado 'A Espanhola' para hacerse un bocata.