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¿Qué tiene Maguilla?

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Plaza principal de Maguilla, con el ayuntamiento y la iglesia. :: E.R.

  • El pueblo destaca por sus personajes, sus perdices y su vino

Maguilla: mil habitantes y dos cajeros automáticos. Maguilla: mil habitantes y tres importantes bodegas de buen vino. Maguilla: una aceitunera tan grande como medio pueblo, un obrador de productos gourmet de caza, seis bares, dos restaurantes, siete asociaciones a pleno rendimiento, linces libres, miles de cerdos ibéricos que 'exporta' a Guijuelo. ¿Qué tiene Maguilla para ser como es?

Por Maguilla no se pasa. A Maguilla se va. El pueblo está en medio de la campiña, entre tierras feraces y onduladas y dehesas espectaculares. En las llanuras fértiles, viñas y olivos; en las dehesas, ganado y caza. He ahí las claves de la economía maguillenta: vid, olivo, ganadería y caza, para ser más precisos, perdices, aves que constituyen el plato estrella de la gastronomía local y la esencia de su empresa más sofisticada, el obrador de Luis Fernando López Silva, un maestro, un pedagogo, que a los 29 años, en 2008, decidió convertirse en empresario de delicias gastronómicas extremeñas. Su empresa, 'El Castúo', envasa perdices, conejos, faisanes, paté de perdiz. Aunque la receta fundamental es la perdiz en aceite al estilo de Maguilla.

Se trata de una receta local que data de 1870, un confitado en aceite de oliva, a fuego lento y envasado al vacío, que constituye un plato delicioso para tomar en cualquier momento. También las preparan en el bar Pepe, frente al ayuntamiento, donde Ana sirve unos desayunos espectaculares o raciones de lechón, de bacalao, de secreto. Otro bar para comer bien es el de Marisa. Y de postre, las perrunillas, los recortadillos o las tortas de chicharrones de la panadería Barragán.

Maguilla, mil habitantes (1.007 según el censo de 2015) y mucho personaje singular. Por ejemplo, el pedagogo Juan Uña Gómez, director general de Instrucción Pública durante la I República y uno de los creadores en 1876 de la Institución Libre de Enseñanza. Por ejemplo, el pintor Rogelio García Vázquez, con un increíble museo en el ayuntamiento. O el modisto Petronilo Valverde, o sea, Petro Valverde, que viste a la Casa Real de Jordania, diseñó el traje de boda de la infanta Elena y también el que luce la muy venerada patrona de Maguilla.

Curiosamente, Maguilla es uno de los pocos pueblos extremeños que no tiene ermita, aunque no le falta una virgen patronal de nombre originalísimo: Nuestra Señora de Esparia. «Pero nadie se llama así», avisa la alcaldesa del pueblo, otro personaje que rompe moldes. Nandi Ortiz es una alcaldesa medio republicana o republicana entera, se enfrenta a los terratenientes si es menester y está empeñada en una dura cruzada ecológica por eliminar los malos olores y las malas prácticas con los residuos. Por estilo y proceder, uno imagina estar ante una radical alternativa. Pero no, resulta que es alcaldesa del Partido Popular y que cuenta con mayoría absoluta tras tres legislaturas liderando la oposición a Izquierda Unida, porque Maguilla casi siempre fue «comunista» hasta que se hizo «popular». y «femenina»: las tres candidatas a la alcaldía eran mujeres y el equipo de gobierno está formado por cuatro mujeres y un varón.

Maguilla es un pueblo que mantiene sus tradiciones y sus fiestas populares, ya sea el Día del Leño por San Isidro, ya sea la fiesta de marquear a tallar a los quintos, ya sea la fiesta del Tizne por la Candelaria. Los vecinos conservan los huertos familiares, las cuadrillas de «talaores» o podadores de Maguilla tienen fama en los contornos y en sus tres bodegas elaboran tres millones de litros de un vino estupendo del que hablaremos más despacio. ¿Qué tiene Maguilla para ser como es? Vayan por allí y lo descubrirán.