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Aldeanueva ensordece por la autovía

Olga Gómez, junto a una ventana de su vivienda, con la autovía al fondo. :: david palma
Olga Gómez, junto a una ventana de su vivienda, con la autovía al fondo. :: david palma
  • Argumentan que son entre 7.000 y 11.000 los vehículos que soporta a diario esta vía de comunicación y reclaman por ello una nueva medición

  • Más de 400 vecinos piden a Fomento pantallas sonoras para hacer frente a los ruidos de la A-66

Hace seis años, en marzo de 2008, el tramo Aldeanueva del Camino-Villar de Plasencia de la Autovía de la Plata, el último del trazado extremeño de la A-66, se abrió al tráfico. El tramo con el que se completó la autovía a su paso por la región tiene una longitud de 14,4 kilómetros y en su construcción se invirtieron 38,4 millones de euros.

Hasta entonces el tráfico diario atravesaba Aldeanueva del Camino por la N-630. Entonces se pensó que la tranquilidad se apoderaría del pueblo y el silencio se impondría. Pero no ha sido así. 420 vecinos de los 790 censados han plasmado su firma en un escrito que se ha enviado al Ministerio de Fomento para pedir más pantallas sonoras en el tramo de la Autovía de la Plata que discurre en paralelo a su pueblo, Aldeanueva del Camino, una localidad del Valle del Ambroz en el norte cacereño.

El objetivo de su petición es reducir los ruidos que soportan a diario, de día y de noche; ruidos que crecen en verano, y que obligan a algunos de los vecinos a inutilizar habitaciones en las que el descanso, simplemente, no es posible.

«Escuchar a todas horas del día el ruido del tráfico estresa a cualquiera porque impide que puedas descansar en tu casa; por la noche es mucho peor, hay más silencio, el tráfico de camiones se intensifica y nos cuesta mucho dormir».

María Luisa Mohedano es una de las vecinas de Aldeanueva del Camino que ha respaldado con su firma la iniciativa puesta en marcha por Olga Gómez, otra residente en el pueblo. «Los ruidos que venimos años soportando son un calvario, un problema real para los que vivimos junto a la autovía, que nos impide estar tranquilos, descansar y disfrutar de nuestro pueblo».

«El problema es más grande para las viviendas ubicadas más cerca de la autovía, pero en verano, cuando se duerme con las ventanas abiertas, los ruidos molestan en todo el pueblo», asegura Silvino Sánchez. «Porque la autovía está construida en una cota superior y los vientos que dominan en esta zona hacen que los ruidos nos lleguen de pleno», añade Pilar Sánchez Moreno.

«Vivo en la casa más alta del pueblo y puedo asegurar que las grandes y muchas molestias que generan los ruidos las padecemos de día y de noche», ahonda Pilar Melón.

Todos ellos defienden que lo que piden es una solución sencilla para el Ministerio Fomento, un fácil remedio para acabar con un gran problema: más pantallas sonoras. «Con eso se acabaría con esta situación y podríamos descansar, porque los ruidos llegan cuando se acaban las pantallas», afirma Olga Gómez.

De hecho, en el tramo de autovía que discurre en paralelo a Aldeanueva apenas queda un kilómetro sin cubrir con pantallas. «Y eso es lo único que hemos pedido a Fomento, que complete la instalación; ya lo hicimos en 2008 y no conseguimos nada».

Menos de 55 decibelios

Esta vez, por el momento, tampoco lo han logrado. La Jefatura de Demarcación de Carreteras ha respondido al Ayuntamiento -administración que tramitó la petición vecinal- que en el estudio que entonces se hizo para elaborar el preceptivo plan de acción contra el ruido no se consideraron precisas más pantallas de las ya instaladas. «El núcleo urbano posee un nivel sonoro inferior a los 55 decibelios, encontrándose por ello fuera de las zonas en las que se ubicarán medidas para reducir los niveles sonoros», recuerda el escrito enviado ahora.

Los vecinos argumentan que es preciso una nueva medición, es lo que reclaman y cuentan con el respaldo municipal. «Entre 7.000 y 11.000 vehículos diarios, de los que un 24% es tráfico pesado, pasan a diario por este tramo, según los últimos datos que tenemos». Por eso aseguran que es preciso una nueva medición. «Cuando además hay otras zonas de la A-66 sin viviendas o con muy pocas y que sí tienen pantallas», zanja Olga Gómez.