Hoy

Recorte comercial

El año que viene las grandes superficies solo podrán abrir en varias localidades de la región diez domingos y festivos, frente a los 16 de este, cifra que permitía hacerlo el primero de cada mes. La Junta se abstuvo en el Consejo de Comercio consciente de que únicamente el representante de los grandes comercios defiende el calendario actual. Este paso atrás ya se ha criticado varias veces en estas páginas cuando era todavía una intención. Primero y fundamental, porque traslada un mensaje de inestabilidad, de que aquí no se planifican estrategias a medio ni largo plazo. A cambio, se decide en negativo, dando por bueno que se produce un agravio en la competencia de mercado que perjudica a los pequeños y medianos comercios. En dos años, en dos años todavía de crisis, se aborda un recorte tan sensible cualitativamente como este, con escaso fondo argumentativo, sin contraste empírico suficiente. Y segundo, porque se renuncia a la apuesta por una ciudad, Badajoz, -la que más mira a Portugal- volcada en el comercio no solo orientado al público extremeño, sino al luso. Recordemos que en Portugal se abre todos los domingos, 52. Con 16 aún estábamos a muchísima distancia de nuestros vecinos. Y recordemos también que Badajoz no tiene ni la incipiente industria o fuerte agroindustria de algunas áreas de la región ni el pujante atractivo turístico de otras. El proteccionismo es necesario para corregir los errores del libre mercado, pero conviene armarse de razones, pues de lo contrario es el propio mercado el que expulsa tanto al competidor grande como al chico. Podría ocurrir que, si de lo decidido ayer se infiere que el pequeño y mediano comercio todo lo hacen bien y el grande todo lo que hace cuando se le da libertad es destruir los intereses generales, dentro de no demasiado el público, que no entiende de otra cosa que su comodidad y provecho particular, olvide no solo Badajoz, sino a toda la región como destino de sus compras y ocio. Puede que acuda cada vez más a otras comunidades limítrofes o a Portugal. Y eso no lo detendrá ningún consejo de comercio. Todo ello redundará, por lo demás, en beneficio del subsector que con más diferencia crece porcentualmente los últimos años: el del comercio electrónico. En una época en la que ya hay proyectos en el mundo para legislar sobre el transporte de pequeña paquetería por medio de drones, en Extremadura, como si nuestra riqueza estuviese asegurada por la proliferación de centros de alta tecnología o las industrias más punteras, nos atrincheramos defendiendo el pequeño comercio no con estímulos para su desarrollo, como debería hacerse, en positivo, sino limitando la actividad de terceros, supliendo de hecho el papel de órganos como la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia.