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El comercio crece sin parar en Badajoz y se estanca en Cáceres

Calle Menacho, en Badajoz, y Pintores, en Cáceres.
Calle Menacho, en Badajoz, y Pintores, en Cáceres. / PAKOPÍ / ARMANDO
  • En la última década, las ventas minoristas han aumentado un 36% en una capital y un 0,4 en la otra

Lo que Cáceres es al turismo, Badajoz lo es al comercio. Y en este segundo aspecto, la brecha que separa a las dos capitales de provincia extremeñas ha aumentado de forma considerable en los últimos años. Entre 1995 y 2014, las ventas anuales del comercio minorista -o sea, el mercado potencial- en el área comercial de Badajoz crecieron un 36 por ciento, mientras que en la de Cáceres lo hicieron en un 0,4 por ciento. Y entre 1994 y 2014, mientras que un área comercial incrementó su población en un 41 por ciento, en la otra retrocedió un 0,4.

Esto último lo acaba de constatar el Atlas Socioeconómico de Extremadura, un documento de más de mil páginas, editado por la Consejería de Economía, Innovación y Competitividad de la Junta de Extremadura y que se parece mucho a una radiografía económica y social de la comunidad autónoma. En él se especifica que la región tiene cinco áreas comerciales, que son conjuntos de municipios cuya población se siente atraída comercialmente por la localidad de mayor equipamiento de la zona. En la práctica, añade el Atlas, «equivalen a provincias económico-comerciales», aunque evidentemente, su ámbito geográfico no coincida con el de las provincias que aparecen en los mapas.

Ventas y población

Esas cinco áreas toman el nombre de la localidad con mayor poder de atracción, y la importancia de cada una de ellas se mide por dos factores principales: el mercado potencial y el número de habitantes. Tanto en un valor como en otro, nadie le discute el liderazgo a Badajoz, cuyas cifras doblan a las del siguiente en la clasificación. Su mercado potencial -ventas anuales del comercio minorista, como ya se ha explicado- es de 887 millones de euros, frente a los 416 de Cáceres, 269 de Don Benito-Villanueva, 243 de Mérida y 160 de Plasencia.

En el año 2005, este mismo valor era de 651 en Badajoz, 414 en Cáceres, 178 en Don Benito-Villanueva y 164 en Plasencia, según el Anuario Económico de La Caixa. Por entonces, Mérida, estaba incluida como una subárea comercial de Badajoz. Ahora, la capital autonómica es cabecera de su propia área, aunque «se da el hecho singular -precisa el amplio informe- de que la totalidad de los municipios del área comercial de Mérida gravitan también sobre Badajoz».

La comparativa entre las cifras de 2014 y las de 2005 ilustra sobre la diferente evolución que han experimentado las distintas áreas en los últimos nueve años. En este periodo, el mercado potencial -en el que se consideran todas las ventas minoristas excepto las de estancos, farmacias, automóviles y carburantes- de Badajoz creció un 36 por ciento; el de Don Benito-Villanueva, un 51 ; el de Cáceres, un 0,4, y el de Plasencia disminuyó en un 2,4 por ciento.

En el otro factor de referencia, el de la población, también gana Badajoz con mucha diferencia. El año pasado, su área comercial incluía a casi 775.000 personas. De esa cifra total, 150.000 viven en la capital -es decir, el 19 por ciento-, 238.000 en municipios extremeños cercanos y 180.000 en Portugal (ver información vinculada adjunta). Además, hay 138.000 que proceden de Zafra y su zona de influencia, y 69.000 de Almendralejo. Estas dos localidades están consideradas subáreas comerciales de Badajoz, es decir, zonas geográficas que engloban a una serie de municipios cuyos vecinos reparten sus compras entre la cabecera de subárea y la del área.

Las otras subáreas

En el caso de Cáceres, el Atlas le adjudica cinco subáreas, de las que recibe un aporte de población que va de los casi 16.000 de Trujillo y su área de influencia a los 6.630 de la zona de Coria, pasando por los casi 15.500 de Valencia de Alcántara, cerca de 13.000 de Moraleja y algo más de 8.000 de Miajadas. No tienen subáreas comerciales ni Mérida ni Don Benito-Villanueva, y sí Plasencia, que se sirve de los casi 11.500 clientes potenciales que le proporcionan Jaraíz de la Vera y su entorno.

Estas cifras actuales difieren de las que había en el año 1994, cuando el área comercial de Badajoz no sumaba 775.000 personas, sino 548.000, lo que significa que en dos décadas, ha aumentado un 41 por ciento. En ese mismo periodo, el área de Cáceres pasó de 257.000 a 256.000, o sea, descendió un 0,4 por ciento. La de Don Benito-Villanueva creció un 17 por ciento (de algo menos de 157.000 a 183.000) y la de Plasencia cayó en casi un cuatro por ciento (de 130.000 a 125.000).

Para obtener estos datos y situarlos en su contexto, el Atlas recurre a varias fuentes oficiales -entre ellas, el INE o la recaudación en concepto de IAE (Impuestos de Actividades Económicas)- y aplica fórmulas matemáticas habituales en este tipo de análisis. El estudio, en cuya elaboración han participado expertos del Instituto de Estadística de Extremadura y el Instituto Lawrence R. Klein-Centro Gauss de la Universidad Autónoma de Madrid, desgrana las características de cada una de las cinco áreas comerciales de la comunidad.

La de Badajoz está compuesta por 136 municipios, y es en la que más peso tienen los vecinos de otras localidades que no son la que da nombre al área comercial. De cada cien personas que entran en una tienda de la capital de la provincia, 81 no viven en ella. Esto no sucede en ninguna de las otras cuatro áreas, en las que la población del núcleo que ejerce como cabecera representa entre el treinta y el cuarenta por ciento del total de los clientes.

El Atlas incluye otro baremo que ayuda a hacerse una idea sobre qué localidades sostienen el conjunto de la actividad comercial de la comunidad autónoma. Se llama índice comercial, y refleja «el peso relativo de la actividad comercial municipal respecto al total de Extremadura». Como es previsible vistos los datos expuestos, Badajoz es la que tira del carro regional. Su índice comercial es de 2.025 -el total de la región son diez mil-, más del doble que Cáceres (957), que comparte el segundo escalón con Mérida, cuyo índice es de 805. En un tercer nivel están todas las demás poblaciones importantes de la comunidad autónoma: Plasencia (525 sobre 10.000 es su índice comercial), Don Benito (389), Almendralejo (387) y Villanueva de la Serena (347).

Según esta escala, Cáceres y Mérida están separadas por una distancia, en lo que al comercio se refiere, considerablemente menor de lo que harían suponer sus cifras de población. Y esta clasificación refleja también que ni Don Benito ni Villanueva de la Serena superan a Plasencia si se las considera entidades independientes, pero sí la sobrepasan, y de forma holgada, al unirlas, dada su evidente proximidad y vinculación. Y más aún vista la evolución de unas y otras en los últimos veinte años.

En esta aproximación a dónde hacen sus compras los extremeños, «hay que tener en cuenta -precisa el Atlas- que en algunas ocasiones, el motivo principal por el que se desplazan los consumidores de un municipio a otro con cierta habitualidad no es la oferta comercial, sino la existencia de servicios administrativos, sanitarios, de ocio, turísticos y otros, que da lugar a que de paso, se realicen compras».

En todo esto influye la oferta de tiendas, supermercados, hipermercados, almacenes o grandes superficies que presenta cada municipio. Quien más metros cuadrados de superficie comercial tiene es Badajoz, con casi 314.000. La segunda posición en la tabla es para Cáceres, con 176.000, y le siguen Mérida (se acerca a los 148.000) y Plasencia (105.000). Ahora bien, si se toma como referencia el número de metros cuadrados por residente, el líder de la clasificación es Villanueva de la Serena, donde hay más de tres mil metros cuadrados dedicados a la venta por cada mil habitantes. Plasencia y Mérida superan los 2.500 metros cuadrados por cada millar de residentes, una cifra a la que se acerca Don Benito, la cuarta del ranking. Almendralejo supera los 2.300, Badajoz los 2.000, y Cáceres se queda en los 1.800.<

La información que proporciona el Atlas Socioeconómico deja claro que la decisión de hacer las compras en un municipio u otro está al margen de los límites administrativos. De hecho, hay dos municipios pacenses cuyos vecinos suelen comprar en localidades cacereñas. Son Puebla de Obando y San Vicente de Alcántara, que habitualmente prefieren viajar hasta Cáceres. En sentido inverso, hay once localidades cacereñas que comercialmente hablando, miran más hacia la otra provincia. Todas pertenecen a la subárea comercial de Don Benito-Villanueva, y son las siguientes: Abertura, Alcollarín, Berzocana, Campo Lugar, Cañamero, Escurial, Logrosán, Madrigalejo, Miajadas, Villamesías y Zorita.

Lógicamente, habrá vecinos de estos municipios que no viajen a Don Benito o a Villanueva de la Serena para ir de tiendas. Y lo mismo sucederá en otros muchos rincones del mapa regional. Porque lo que refleja el estudio no son verdades matemáticas, sino datos avalados que vienen a ser el reflejo de costumbres extendidas, pero no indiscutibles. Por el mismo motivo, habrá quien no esté de acuerdo con lo que constata la estadística: que Cáceres domina cuando se trata de hacer turismo y Badajoz si el tiempo se emplea en hacer compras.