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José Antonio Monago, presidente de la Junta:: HOY
José Antonio Monago, presidente de la Junta:: HOY

Veinte semanas de infarto

  • PP y PSOE afinan sus estrategias ante unas elecciones que supondrán la jubilación política del líder que resulte derrotado. Solo les vale la victoria

La tregua navideña se acaba. El martes, día de Reyes, será la última jornada en que los políticos extremeños descansen, siquiera mentalmente, antes de ponerse a trabajar en la precampaña. Quedan veinte semanas de infarto para que José Antonio Monago y Guillermo Fernández Vara vuelvan otra vez a enfrentarse en las urnas. 140 días para que los extremeños decidan si jubilan al líder socialista o al popular.

Porque en lo que coinciden militantes populares y socialistas (eso sí, todos lo dicen en privado) es que quien pierda las elecciones se tiene que ir a casa. Si es Guillermo Fernández Vara el que sale derrotado de nuevo el PSOE extremeño buscará más pronto que tarde un nuevo líder para preparar con tiempo y ganar las elecciones de 2019. Y probablemente ahora sí habrá un radical cambio de caras, una renovación integral. Nadie duda en las filas socialistas de que el propio Fernández Vara dará un paso atrás si los electores le dan la espalda. En ningún caso estaría dispuesto a ocupar los bancos de la oposición otros cuatro años más.

En el caso de que el 24 M sea Monago el derrotado tampoco hay dudas de que el actual presidente abandonaría, si no la política, sí el escenario extremeño. Ni él querría pasar de la noche a la mañana del Gobierno a la oposición ni su partido lo aceptaría de buen grado.

Guillermo Fernández Vara, secretario regional del PSOE::HOY

Guillermo Fernández Vara, secretario regional del PSOE::HOY

Los 'generales' del PP, entre los que se encuentran los dirigentes del partido y algunos alcaldes con aspiraciones, culparían a Monago de no haber sabido amarrar el poder que tanto les costó alcanzar tras la larguísima hegemonía socialista. 28 años nada menos. Y lloverían críticas a la gestión en la Junta. Monago no encabezaría el grupo parlamentario en la Asamblea. Su salida, en el caso de querer continuar en política, podría estar en el ámbito nacional, como diputado, en una operación similar a la que llevó a Madrid a Floriano tras perder las elecciones autonómicas de 2003 y 2007.

En consecuencia, si los comicios de 2011 -las elecciones del cambio- fueron importantes para Extremadura, no menos lo son las que se avecinan. Al duelo a muerte (política) entre Monago y Vara se une la aparición de fuerzas emergentes que amenazan con acabar con el bipartidismo reinante durante más de tres décadas.

La última encuesta publicada por HOY a finales de octubre dibujó un mapa insólito: PP y PSOE empataban en intención de voto, sin que ninguno lograra la mayoría absoluta; IU desaparecía y Podemos se convertía en la fuerza decisiva al lograr hasta nueve escaños. Es decir, que a estas alturas ni populares ni socialistas tienen segura la victoria.

El sondeo de HOY (gráfico) es el único estudio riguroso publicado sobre la intención de voto en Extremadura. El PP dice que no dispone de ninguno y fuentes socialistas consultadas por este periódico aseguran que los suyos les indican que ahora encabezan la intención de voto con tres o cuatro puntos por delante del Partido Popular. Incluso hablan de que el PP pierde la mayoría absoluta en feudos tan sólidos como Badajoz y Cáceres y Acedo cae derrotado en Mérida.

Pedro Escobar, coordinador regional de IU:: HOY

Pedro Escobar, coordinador regional de IU:: HOY

Podemos versus IU

La irrupción de Podemos que dibujan las encuestas es paralela al desplome de Izquierda Unida en Extremadura. De hacerse realidad esa proyección, la caída de IU significaría también la jubilación política de sus líderes, empezando por Pedro Escobar. Aunque fue la asamblea de IU la que votó a favor de propiciar el gobierno del PP mediante la abstención, quien ha gestionado esa polémica decisión ha sido Escobar y a él sería probablemente a quien se le reclamaría la responsabilidad en el caso de que se produjese un fracaso electoral.

Las veinte semanas que quedan para que se abran las urnas serán también las que determinen si las grandes expectativas que ha levantado Podemos cristalizan o se evaporan. El nuevo partido, que acaba de elegir a sus órganos de dirección en las ciudades, no tiene ni candidatos a la Junta ni dirigentes regionales.

El abogado cacereño Juan María Expósito es el único extremeño miembro del consejo ciudadano que dirige el partido liderado por Pablo Iglesias. Expósito explica a HOY que hasta el 14 de febrero no se elegirá a la dirección regional y, a partir de esa fecha, se empezará a hablar de candidatos a las elecciones autonómicas. «La elección será en todo caso por votación abierta entre los inscritos, no desde arriba», afirma Expósito. Él no sabe todavía si se presentará.

Tampoco ha decidido si optará a las 'primarias' para convertirse en cabeza de lista a la Presidencia. Las votaciones online serán otra vez el instrumento para elegir a los candidatos. También para decidir tras las elecciones si pactan o no con otros partidos. Una decisión que será clave en el caso de que, tal como apuntan las encuestas, ninguna fuerza consiga mayoría absoluta. «Someteremos a votación si se hacen pactos postelectorales y con quién», insiste Juan María Expósito.

Juan María Expósito, secretario general de Podemos en Cáceres:: HOY

Juan María Expósito, secretario general de Podemos en Cáceres:: HOY

Listas tardías

Tampoco los grandes partidos se van a apresurar a confeccionar sus listas. El PP no prevé hacerlo antes de que se disuelva la Asamblea, a finales de marzo, apenas dos meses antes de las elecciones. Con ese retraso se quieren evitar los conflictos que se producen cuando se empiezan a conocer los nombres de los que se 'caen' de las candidaturas.

En los cinco meses escasos hasta las elecciones se celebrarán siete plenos, uno de los cuales estará dedicado precisamente a debatir la reforma electoral que propone Izquierda Unida, que pide que se rebaje el umbral para entrar en el reparto de diputados. Ahora es preciso lograr el 5% de los votos y la propuesta de IU es que se baje a un 3%, lo que facilitaría que los grupos pequeños obtuviesen representación. La propuesta está abocada al fracaso porque el PSOE ya ha anunciado su intención de no apoyarla y hace falta una mayoría cualificada para que sea aprobada.

Pero no será la Asamblea el lugar central de la política extremeña en las próximas semanas. Serán los mítines políticos que acompañan a la presentación de candidatos. El PP ya ha publicitado a la mayoría de los suyos. Le queda presentar al candidato de Villanueva de la Serena, la única ciudad grande que no gobierna. El PSOE quiere dar a conocer a sus candidatos municipales (todos caras nuevas en las ciudades grandes y medianas), con grandes actos que calienten el ambiente y sirvan para movilizar a sus votantes.

Tras el éxito de las elecciones europeas, en las que el PSOE superó al PP, los socialistas extremeños están convencidos de que pueden recuperar la Junta e incluso alguna de las alcaldías que perdieron en 2011.

Vara anuncia su intención de centrar su oferta electoral en 50 medidas estrella que se compromete a cumplir en el plazo de un año, al margen del programa de legislatura que elabore.

El PP no ha planteado todavía un programa electoral, pero su precampaña ya está lanzada. Se centra en ponderar los logros de la gestión y en vender optimismo a raudales. El mensaje clave es que Extremadura «está mucho mejor» que cuando el PP ganó las elecciones en 2011, en palabras de Fernando Manzano, secretario regional de los populares y presidente de la Asamblea. El PP, según su 'número dos', ya ha cumplido tres de las cuatro promesas que hizo antes de su llegada al poder. La portavoz del PP extremeño, Francisca Rosa, va todavía más lejos en esa defensa de la mejora que el gobierno de Monago ha conseguido y ha afirmado en su comparecencia semanal que «Extremadura está tirando del carro de la economía nacional» y que la región «se está asentando como un referente en creación de empleo». Según las cifras que maneja el PP, se han creado 44.000 puestos de trabajo en el último año y medio.

Estanislao Martín, secretario general del PRE:: HOY,

Estanislao Martín, secretario general del PRE:: HOY,

Regionalistas, ser o no ser

Las elecciones de mayo son el ser o no ser político para Monago, Vara y Escobar, pero también lo son para los partidos regionalistas. Después de varias legislaturas en que han concurrido integrados en las candidaturas de PSOE o PP, el PREX, Extremadura Unida e IPEX negocian ahora formar una lista única que les aglutine y concurrir solos a las elecciones enarbolando la bandera del extremeñismo.

Según Estanislao Martín, secretario general del PREX, el acuerdo se puede alcanzar en esta primera quincena de enero. Martín cree que la crisis del bipartidismo puede favorecerles, aunque es consciente de que no resultará fácil conseguir el 5% de los votos que necesitan para entrar en la Asamblea con un diputado. En todo caso rechaza que si se quedan fuera del parlamento puedan desaparecer. «Es más difícil hacer política si no tienes la presencia pública que te da contar con diputados, pero no desapareceremos. Yo creo que hay sitio para una opción netamente extremeña», afirma el político regionalista.

La sopa de siglas que se encontrarán los extremeños a la hora de votar incluirá probablemente otros partidos con protagonismo nacional pero de escasa presencia en Extremadura, como UPyD y Ciudadanos, los partidos que lideran Rosa Díez y Albert Rivera respectivamente. La única referencia real sobre su tirón son los resultados de las elecciones europeas celebrados el pasado 26 de mayo. UPyD fue la cuarta fuerza en Extremadura (ligeramente por detrás de IU), con más de 21.000 votos, y por delante de Podemos, que en Extremadura consiguió 18.784 votos. Ciudadanos alcanzó los 3.841, unos pocos más que Vox, otro pequeño partido, que logró 3.790.

José F. Sigüenza, secretario de UPyD Extremadura:: HOY

José F. Sigüenza, secretario de UPyD Extremadura:: HOY

Ambos por delante de las opciones regionalistas. Ni PREX ni Extremadura Unida, que iban por separado, superaron los 2.500 votos cada uno. No obstante, a la hora de valorar esos resultados hay que tener en cuenta que en esos comicios se produjo una abstención muy alta: casi el 55% de los extremeños con derecho a hacerlo no acudieron a las urnas, un porcentaje mucho mayor del usual en las elecciones autonómicas y generales, en las que la participación suele superar el 70%.

Con la gran politización que existe ahora en la sociedad española se prevé una gran afluencia a las urnas, lo cual puede influir decisivamente en las opciones de cada partido. El PP supone que muchos de los abstencionistas de mayo eran votantes suyos y confía en que vuelvan a acercarse a las urnas cuando lo que esté en juego no sea a quién mandamos a Europa como eurodiputado, sino quién gobierna Extremadura durante los próximos cuatro años. A quién colocamos en la Presidencia de la Junta para intentar dejar atrás la crisis definitivamente y a quién mandamos a casa.