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La región perderá unos 200 millones al año tras el último decreto de renovables

Planta fotovoltaica en Don Álvaro, al lado de Mérida, una de las más grandes de Extremadura.
  • Las pérdidas se repartirán casi a partes iguales entre las fotovoltaicas y las termosolares, con apenas incidencia en la biomasa

El nuevo sistema de retribución para las instalaciones productoras de energía eléctrica a partir de fuentes renovables dejará sin unos 200 millones de euros al año a empresas ubicadas en la región. Es el cálculo fijado ayer por el Clúster de la Energía de Extremadura, una asociación empresarial sin ánimo de lucro en la que están instituciones, fundaciones y empresas. La nueva normativa, que sustituye al anterior sistema de primas, fue aprobada ayer por el Consejo de Ministros ante las críticas del sector. En Extremadura, una de las regiones más afectadas por su potencial renovable, y en el resto del país.

«Ahonda en la ruptura de la seguridad jurídica e impide los proyectos», dijo Unef (Unión Española Fotovoltaica). «Es una irresponsabilidad absoluta aprobar una reforma de este alcance sin consenso sectorial, político, territorial ni interno en el propio PP», añade Anpier, la Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica.

La nueva normativa se aplicará tanto a aquellas que están ya en funcionamiento como a las proyectadas. Establece 1.400 tipos de plantas y vincula el cobro de primas a una «rentabilidad razonable», vinculada a la evolución de la deuda pública para toda la vida útil de cada instalación. Cada planta cobrará en función de la inversión, lo recibido hasta ahora y su vida útil. Con este cambio habrá instalaciones que dejarán de recibir esa retribución, inciden desde el sector.

Como ya se había avanzado hace meses y ayer confirmó el ministro de Industria, José Manuel Soria, esa rentabilidad razonable está vinculada a la evolución de las obligaciones del Tesoro a diez años más 300 puntos básicos, que ahora ronda el 5,8%. No obstante, fuentes de Industria subrayaron ayer que la referencia del bono será la correspondiente a cuando se aprobó la ley del sector eléctrico y que situaba la rentabilidad en el 7,5%. El año pasado, las primas al régimen de renovables sumaron 9.000 millones en España. Este año bajará a 7.300.

Sin futuro

«En realidad, el recorte de las primas está efectivo desde el pasado 1 de enero pero tras lo aprobado ayer hay otro agravante. El Estado pagará el 30% de esas cantidades en efectivo, al instante, pero el resto lo hará en teoría antes de cada 31 de diciembre. Pero eso es un ‘ya veremos’, un golpe más al sector», analiza Vicente Sánchez, presidente del Clúster de la Energía en Extremadura.

Especial conocedor del subsector fotovoltaico, calcula que con el nuevo sistema las instalaciones que ya funcionan en Extremadura van a perder unos 100 millones de euros al año por ese recorte. Otros cien, estima, será la bajada sufrida por las plantas termomosolares y las de biomasa en territorio extremeño.

El sistema de retribución eleva el recorte a la termosolar a un 50% en los dos últimos años y, con la nueva metodología no alcanza la rentabilidad razonable, expresa Protermosolar, el colectivo que representa al sector.

La medida «ahonda en la ruptura de la seguridad jurídica y la arbitrariedad de criterios pues los parámetros sobre los que pivota podrán variarse cada tres años y la tasa de rentabilidad razonable cada seis», señaló la Unef. «Penaliza no sólo el pasado sino también el futuro. Será muy difícil en el futuro convencer a los inversores de que acudan a este sector, o solo lo harán con una prima de riesgo que perjudicará la competitividad de la tecnología», especificó su presidente, José Donoso.

Su asociación cuantifica que el 30% de los proyectos fotovoltaicos sufrirá recortes de en torno al 40% de los ingresos previstos, lo que llevará a estos proyectos a no poder hacer frente al pago de la deuda que tienen con los bancos, a menos que se realicen quitas de cerca del 20%.

El Gobierno debe aprobar ahora una orden en la que se explicitará el recorte que sufrirá cada planta.

«Nos vamos a encontrar con muchos concursos de acreedores. Lo malo que aquí hay muchos pequeños inversores, familias, que han puesto su dinero según unas condiciones y ahora no van a poder seguir asumiendo unos gastos elevados para cuadrar cuentas. Y muchos van a pagarlo perdiendo patrimonio y bienes. No les salvará ni el concurso», aventura Sánchez.

Anpier cifra en 62.000 los pequeños inversores en renovables en el país. En Extremadura pueden ser tres centenares. «Invirtieron 20.000 millones en la generación de energía fotovoltaica. Ahora ven como no contarán con los retornos que tenían garantizados para afrontar los pagos pendientes con la banca, 18.000 millones», dice su presidente Miguel Ángel Martínez-Aroca.

Según Industria, de 1998 a 2013 las instalaciones renovables, de cogeneración y residuos han percibido 56.000 millones en primas. Forman parte de los costes del sistema y, por tanto, se financian con el recibo de la luz. Aumentaron en más de un 800% desde 2005.