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De izda a dcha, Pedro Miranda, José Agustín García, José Manuel Fuentes, Pedro Fernández, Fernando Beltrán y Luis Carlos Gómez / J.V. ARNELAS

Las caras de la ciencia extremeña

  • Los 2.500 máximos expertos de la UEx tienen abiertas 1.347 líneas de investigación y su producción científica escala en los ránkings

  • En una época de recortes de fondos públicos muchos proyectos se sostienen porque a la empresa privada le interesa financiarlos

Pocas personas que se crucen con ellos en el ascensor sabrán que su vecino pertenece a la avanzadilla de la sociedad, esa minoría que empuja y empuja para que el mundo mejore. Considerados estrellas en su campo de trabajo, en realidad su labor es prácticamente invisible. Son los investigadores, una profesión callada y constante.

La Universidad de Extremadura (UEx) cuenta con 2.492 de ellos y llama la atención de que el 63 por ciento sean hombres. En estos momentos, tienen abiertas 1.347 líneas de estudio, según el Vicerrectorado de Investigación de la UEx, que en la actualidad tutela 220 grupos de investigación agrupados en nueve campos temáticos.

Se trata de Agroalimentación; Ciencias de la Vida; Ciencias Sociales, Económicas y Jurídicas; Ciencias y Tecnologías de la Salud; Física, Química y Matemáticas; Humanidades, Recursos Naturales y Medio Ambiente; Tecnologías de la Información y las Comunicaciones; y Tecnologías de la Producción.

Para aportar algo nuevo a cada una de estas áreas desde Extremadura en 2013 se captaron 7,8 millones de euros de fondos regionales, nacionales y europeos, la mayoría procedentes de convocatorias de años anteriores para proyectos que suelen tener una duración de tres años.

Investigando en la Uex sobre la biometanización de residuos de cultivo de tabaco / HOY

A esta cantidad hay que sumar 4,5 millones a través de convenios y contratos con empresas e instituciones. Esto es posible gracias a que la ley permite a los investigadores contratar trabajos con empresas y cobrar por ello, lo que incentiva la investigación. De hecho, en una época de recortes en los fondos públicos, gracias al aumento de financiación privada la investigación se sostiene en España, indica el vicerrector de investigación de la Uex, Manuel González Lena. En estos momentos –añade– la asignación de dinero público para investigación en la región procede en un 35 por ciento del presupuesto nacional, en un 35 por ciento del regional y en un 5% de fondos europeos.

Según González Lena, la reducción presupuestaria para investigadores tanto a nivel nacional como regional desde 2011 ha supuesto «un duro golpe del que costará recuperarse». En este punto matiza no obstante que la asignación autonómica ha empezado a recobrar impulso gracias al V Plan Regional de Investigación que se publicó el pasado mes de enero en el Diario Oficial de Extremadura, por el cual se destinarán 98 millones cada año para las próximas cuatro anualidades. «Y esto ahora mismo no lo pueden decir todas las comunidades autónomas», señala satisfecho el vicerrector.

Por otro lado, González Lena destaca «el incremento notable de la transferencia de investigación al sector productivo», pues de las 95 patentes registradas desde la Uex desde 1992, 26 de ellas han surgido en los últimos tres años. Además, en este periodo se han creado 7 spin-off (iniciativas empresariales promovidas por miembros de la comunidad universitaria) de las 18 surgidas en total desde 2004.

Pero detrás de la investigación están, antes que nada, personas. Atendiendo a criterios objetivos como la producción científica de los grupos de investigación según la memoria de 2012, al índice h por el cual se mide la relevancia de los trabajos publicados en función de las citas que obtiene de otros investigadores, así como la captación de fondos, éstas son algunas de las caras de la investigación extremeña. Evidentemente hay muchas más, cientos de personas que se enfundan la bata blanca y trabajan horas y horas anónimamente. La siguiente lista es solo una muestra sobre en qué andan enfrascados algunos de los científicos de la región.

José Manuel Fuentes. Avanzando en el origen del Parkinson

En 2008 la Consejería de Sanidad le concedió el premio regional de investigación en Ciencias de la Salud, pero José Manuel Fuentes lleva investigando vinculado a la Uex desde 1989. Fue premio de licenciatura y de doctorado. Además de dar clase en la Facultad de Enfermería y Terapia Ocupacional, investiga con ahínco el origen de la enfermedad del Parkinson desde dos puntos de vista, atendiendo a los factores medio ambientales y a los factores genéticos. Quince años lleva trabajando en ello y coordina el grupo denominado ‘Park’, con doce personas repartidas por España y el extranjero y que es referencia en el campo biomédico sobre una enfermedad de gran prevalencia como el Parkinson, tal y como consta en publicaciones científicas y comités especializados.

«Ya hemos descubierto el papel de algunas mutaciones de genes asociados con esta enfermedad», dice ilusionado antes de explicar que si algo le motiva de su trabajo «es que es para la sociedad». Quizás por ello, lamenta la falta de apoyos. «Al menos en mi campo, la investigación biomédica, nos sentimos un poco huérfanos pues hay que dejar pasar a personas muy brillantes porque no somos capaces de estabilizar un buen sistema de investigación», dice.

Fernando Beltrán. Vigilando la calidad del agua que bebemos

Da clases en los grados de Química e Ingeniería Química. Lo que quizás no sepan sus alumnos más jóvenes es que lidera el ránking de investigadores de la UEx sobre el índice h. Esta clasificación científica se basa en contabilizar cuántas citas han recibido los trabajos científicos de un investigador. Fernando Beltrán tiene un índice h de 45.

Experto en tratamiento de aguas, este pacense desarrolla un proyectio que combina el ozono, catalizadores y la radiación que llega del sol. «Es un proceso de oxidación avanzada con el fin de estudiar la eliminación de contaminantes del agua. Obedece a que últimamente se ha observado que los restos de fármacos que llegan a las aguas residuales urbanas las plantas de tratamiento no son capaces de eliminarlos. En realidad esto se observó hace ya unos veinte años. Nosotros estudiamos cómo eliminar estos compuestos mediante oxidación avanzada».

Fernando Beltrán hizo su estancia en la universidad francesa de Poitiers, donde ya se interesó por la calidad del agua que sale del grifo, la cual recuerda que hay que vigilar periódicamente. Por esta razón, sus investigaciones han recibido apoyo gracias a convenios con empresas como Acciona o Aqualia-Adasa.

Según cuenta, la mayor parte de de sus trabajos los hace gracias a fondos públicos a través de las convocatorias que publica el ministerio de turno. «Suelen salir cada tres años y la verdad es que desde 1986 se puede decir que hemos tenido mucha suerte y siempre hemos ido consiguiendo proyectos, algo que no todos los investigadores consiguen, y menos en los tiempos que corren ahora», dice.

Pedro Fernández. Un granito más en la lucha contra el cáncer

Como tantos investigadores y tantas familias afectadas por la enfermedad, su obsesión es el cáncer. Su campo de operaciones está en la Facultad de Ciencias, donde enseña e investiga biología molecular y genética. Pedro Fernández pasó más de cinco años trabajando en el instituto Nacional del Cáncer en Maryland (Estados Unidos). Actualmente trabaja en metástasis tumoral «para intentar determinar qué hace que unas células se liberen de un tumor y se vayan a otro órganos donde desarrollar otro tumor», resume este investigador que siempre ha trabajado en esta enfermedad aún incurable en muchas de sus manifestaciones, pero sobre la que señala que se han producido algunos avances, como los diagnósticos cada vez más tempranos en tumores frecuentes, la precisión de la cirugía o las terapias, que cada vez consiguen ser más específicas.

Sin embargo, admite que a la investigación en España nunca se le han dedicado cantidades demasiado altas o, al menos constantes, «como en Estados Unidos o países como Alemania, donde hay planes más sólidos. Ahora son unos años muy duros porque la inversión es escasa en biomedicina, pero esperamos que pronto suban las asignaciones», dice este experto que tiene el segundo índice h mayor –40– de la UEx.

José Agustín García. Siguiendo la estela de Galileo Galilei

Nacido en Salamanca, pero vinculado a la Universidad de Extremadura desde 1982, hace siete años que le pusieron el nombre de ‘Aire’ a su grupo, muy apropiado al investigar la Física de la Atmósfera, el clima y la radiación en la región extremeña.

Con nueve investigadores y seis becarios que hacen su tesis, éste es uno de los grupos con mayor producción científica de la UEx. Según su coordinador, José Agustín García, avanzan en cuatro líneas de investigación. Una de las más activas está ligada a la actividad solar. «El sol se ve uniforme –explica– pero tiene manchas solares porque hay zonas más frías que otras. Esto ya lo detectó Galileo. Según el número de manchas se sabe que el sol está más o menos activo, lo cual tiene ciclos de once años. Se nota porque hay más auroras boreales, fulguraciones o tormentas solares. Desde Mérida es el profesor Vaquero quien se encarga de la reconstrucción histórica de estas manchas».

Por otro lado, el grupo ‘Aire’ también se dedica a estudiar la radiación solar en la superficie. Hace años que se divulga entre la población el índice ultravioleta con el fin de recomendar la protección en niños y personas con la piel sensible. Pues algunos de estos datos los obtienen ellos. Otra línea de investigación está en la Antártida y la lidera el matemático de la Uex Mariano Rodríguez Arias. Por último, analizan el clima reciente observando los sucesos más extremos. Conclusiones sobre esto y todo lo demás son reflejadas a menudo en revistas especializadas y científicas, donde gracias a estos investigadores las siglas de la Uex viajan por todo el mundo.

Luis Carlos Gómez. Buscando una vacuna para los perros

Uno de los criterios para medir el interés científico de una investigación es los fondos que consigue captar. En el caso de este grupo extremeño asentado en la Facultad de Veterinaria se añade el interés de la empresa farmacéutica Leti, con sede en Barcelona y que desde 2003 firma convenios con la UEx por aproximadamente 300.000 euros cada año. Cordobés de origen, pero en la Uex desde 1986, Luis Carlos Gómez es por tanto el director de uno de los proyectos mejor financiados de la UEx.

El grupo que dirige, denominado ‘Leishman Ceres’ y que cuenta con diez personas, desarrolla una vacuna para la leishmaniosis canina, una enfermedad grave, incluso mortal para los perros, sobre la que el grupo extremeño ya ha realizando varios hallazgos para conseguir el diagnóstico a través del pelo de los animales.

Como lo que tienen entre manos es el desarrollo de una vacuna, las exigencias de la Agencia Europea del Medicamento para su comercialización son altísimas. «Lo primero –dice– es tener un laboratorio acreditado, por eso hace seis años conseguimos el distintivo BPL (Buenas Prácticas de Laboratorio), lo que nos permite hacer estudios de este tipo».

La leishmaniosis, explica, es una enfermedad parasitaria que puede ser transmitida por los mosquiitos y afectar al hombre, de ahí que la Organización Mundial de la Salud (OMS) la considere muy importante. Gómez lleva veinte años dedicado a esta vacuna que esperan poder presentar al fin dentro de unos años.

Pedro Miranda. La Ingeniería al servicio de la Medicina

Natural de Castuera, pero afincado en Badajoz como profesor en la Escuela de Ingeniería Industrial, Pedro Miranda es, a sus 37 años, uno de los investigadores extremeños más prometedores. Se dedica a los materiales bioactivos, los cuales ayudan a regenerar los huesos dañados. «Se hacen con materiales porosos y se usan como implantes que acaban desapareciendo porque el organismo lo metaboliza y el hueso los absorbe», explica.

Miranda consiguió una beca Marie Curie para doctores que le permitió ampliar conocimientos en la prestigiosa universidad norteamericana de Berkeley. A su regreso solicitó un proyecto nacional que le permitió comprar un equipo puntero para su línea de investigación, con la cual aplica un moldeo robotizado «para conseguir una reconsrucción personalizada de huesos, tanto maxilofaciales como huesos largos, en articulaciones todavía no», admite.

Este joven que agradece la confianza que depositaron en él sus mentores, los catedráticos Antonia Pajares y Fernando Guiberteau, es ingeniero de formación, pero ha orientado su trabajo claramente a aplicaciones médicas. La última financiación le llegó de la Unión Europea. Sin embargo, él progresa en su trabajo sobre materiales gracias a un consorcio mucho más amplio entre Europa y China que tiene una dotación de 1,8 millones de euros. Lo coordina un grupo de investigación alemán. Además de la universidad extremeña, participan una universidad checa, dos universidades chinas y una empresas de este país, otra sueca y otra alemana, consiguiendo una combinación necesaria entre investigadores y empresarios que cada vez es más común.