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«Necesitamos comisarios europeos que sepan cómo trabaja un agricultor»

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Juncker, durante su visita ayer a Magisa, una fundición de Madrid especializada en arte. / Alberto Ferreras

  • Jean Claude Juncker, candidato del PPE a la Presidencia de la Comisión Europea y expresidente del Eurogrupo, alaba la política económica de Rajoy pero recuerda que hay que seguir con las reformas

Juncker, durante su visita ayer a Magisa, una fundición de Madrid especializada en arte. :: a. ferrerasEl candidato del Partido Popular Europeo a presidir la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, escenificó ayer su apoyo al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, frente al pulso soberanista de Mas en Cataluña y alabó la capacidad de sacrificio de los españoles ante unas reformas «extraordinarias» y «muy difíciles de ejecutar» en los dos actos que celebró ayer en España dentro de la campaña electoral para los comicios europeos del día 25.

–El empeño por cumplir el déficit no ha logrado reducir el desempleo, ¿hay alternativa?

–No hay alternativa a la consolidación presupuestaria. No podíamos seguir aumentando el déficit ni la deuda en Europa. Si gastamos lo que no tenemos, trasladaremos la devolución de esa deuda a la siguiente generación y faltará dinero para invertir en I+D en el futuro. Por eso nuestra política es la correcta.

–¿Es partidario de relajar los ajustes o hay que seguir por la senda de la austeridad?

–No soy partidario de la austeridad ciega sino de un gasto responsable. Si generamos déficit pero no generamos empleo, no podremos desarrollar políticas de inversión. En este sentido, estoy completamente seguro de que España está en el buen camino. La consolidación fiscal debe continuar para no caer en errores del pasado.

–Como ex primer ministro de Luxemburgo, conoce la brecha entre norte y sur. ¿Se puede atajar una Europa a dos velocidades?

–Soy alérgico a dividir Europa en grupos y subgrupos. Me niego a aceptar que en el norte esté la riqueza y en el sur los errores. Conozco demasiado bien el norte y, por eso, me gusta mucho el sur. Las reformas que tienen que hacer los países del sur son extraordinarias y difíciles de ejecutar. Hay países en el norte que jamás podrían realizar algo similar. Hablamos de equilibrio entre solidaridad y solidez.

–¿A qué achaca el auge de fuerzas extremistas y antieuropeístas?

–No creo que esté ligado a la crisis. En el norte de Europa han surgido corrientes extremistas que en el sur no se dan y en el sur hay corrientes populistas que no permiten que se apliquen las reformas. Hablamos de un movimiento doble, en el que unos se hacen fuertes porque creen que no hay suficientes reformas y otros porque creen que hay demasiadas, pero su auge no hay que ligarlo a la crisis. Los extremismos populistas usan mal las buenas consecuencias económicas logradas por las reformas. Hay que intentar que los extremistas no salgan adelante.

–En España se prevé una alta abstención el 25 de mayo. ¿Los años de crisis y los duros ajustes hacen que los españoles confíen menos en la Comisión Europea?

–No hay que trasladar todos los problemas a la Comisión porque no es la única institución que hace políticas, también las hace el Parlamento Europeo. Los gobiernos no son más influyentes en política europea porque los tiempos que se dan en las instituciones europeas son diferentes a los tiempos que se dan en los gobiernos.

–¿Los comisarios europeos tienen que ser más tecnócratas que políticos, o es al revés?

–Deben ser un tándem entre los dos. Los que van a ser comisarios necesitan un ligero perfil político y también conocer las instituciones europeas, pero no necesitamos expertos técnicos. Me gustaría tener comisarios que sepan cómo trabaja un agricultor, que estén en contacto con los trabajadores, que estén relacionados con start–ups y con una amplia experiencia política.

Inmigración

–España necesita apoyo en la frontera con el norte de África, pero solo recibe críticas por su gestión, ¿cómo puede ayudar la UE?

–El problema de la inmigración no es regional sino europeo. Necesitamos más financiación para proteger las fronteras y cofinanciación para programas de repatriación. También hay que centrarse en cofinanciar proyectos de desarrollo en países como África, porque si hay ciudadanos que huyen de sus países es que hemos llegado tarde. El Mediterráneo no puede ser el cementerio de Europa. Además, los países del norte de Europa tienen que dejar de criticar al sur y empezar a solidarizarse. Es lo que defiendo en Alemania, en Austria o en Finlandia.

–¿Cuál sería la primera consecuencia de que una parte de un Estado miembro se independizara, como puede ser el caso de Cataluña?

–Es una cuestión que atañe a España y su soberanía; el resto de europeos no podemos mezclarnos. Aprecio a los catalanes, gente trabajadora y emprendedora, pero en esta cuestión apoyo la decisión del Tribunal Constitucional, la del presidente del Gobierno español y la del Parlamento de España. También comparto la opinión de la Comisión Europea y del Consejo Europeo, pero es un problema que debe solventarse en el marco de la Constitución española.

–Su rival, el socialista Martin Schulz, hace hincapié en la lucha contra el fraude fiscal. ¿Qué medidas introducirá usted para acabar con los paraísos fiscales?

–Esta cuestión la entiendo un poco mejor que el señor Schulz, aunque ni Luxemburgo ni Austria son paraísos fiscales. Cuando Schulz los visita, no menciona el tema para no enfrentarse a los socialdemócratasde allí, que han evadido impuestos o han aprovechado para pagar menos. En 2013 nosotros pedimos levantar el secreto bancario y en 2005 introdujimos en Bélgica el impuesto de origen para evitar la evasión de impuestos. Ahora debemos armonizar el impuesto de sociedades, porque no podemos permitirnos que exista ‘dumping’ social ni tampoco el impositivo.

–¿Hay que mejorar la política internacional de la Unión Europea tras episodios como Ucrania?

–Necesitamos más política exterior y Ucrania es el ejemplo de ello. Los Veintiocho se han pronunciado claramente y estamos de acuerdo en que no queremos una guerra; ya hay suficientes cementerios en Europa. Estamos de acuerdo en que hay que sancionar a Rusia y en que solo levantaremos dichas sanciones cuando cambie su política.