Y en esto llegó Felipe

La prueba del aburrimiento que esta campaña provoca en la mayoría de españoles es que hay un estimable porcentaje que no sabe cuándo es el día de los votos

FÉLIX MADEROMadrid

La prueba del aburrimiento que esta campaña provoca en la mayoría de españoles es que hay un estimable porcentaje que no sabe cuándo es el día de los votos. La prueba de que al aburrimiento le sigue el desconcierto y al desconcierto la incertidumbre es que, según el CIS, el 50% de los que declaran intención de votar no sabe a quién. Las elecciones del 25M son para Europa, pero el debate europeo, con todo lo importante que es y va a ser, está ausente. Es la política local y son los dimes y diretes de los dos grandes partidos los que escuchamos. Arias Cañete soluciona la papeleta tirando del guión ventajista de la herencia de Zapatero. Y ya vale, y ya aburre, y ya está bien. Señor Cañete: trátenos como ciudadanos y no como ovejas. Elena Valenciano, una candidata sobrepasada y con cara de circunstancias por la derrota que anuncian las encuestas, se enreda con el aborto, el machismo del PP y clama por una Europa social, que mejor que ella explican, a la manera de Rajoy, sus compañeros Hollande y Valls en Francia.

El debate es pobre porque pobres son los candidatos; pobre, porque el electorado toma distancia y sabe que lo que viene es más de lo mismo. Así hasta que llegue algún día un candidato de fuste y le dé por decir lo que piensa, la verdad de lo que puede hacer y lo que no. Llegará el día en que tendrán la vergüenza de pedirnos el voto después de explicar qué han hecho cinco años en un escaño en Estrasburgo pensionado con un sueldo que para sí quisieran el 99% de los españoles.

Es tal la atonía en los mensajes que ha llegado Felipe González y, desde una televisión, sugerir la posibilidad de una gran coalición PP-PSOE si España lo necesita y ya hay algo de lo que discutir. Por fin una idea esbozada con valentía y seriedad que tiene que ver con el interés general y no con unas siglas. Yo no quiero que me digan que ella, Valenciano, no es lo mismo que Cañete, que eso ya lo sé. Quiero que tengan el valor de decirme qué harían por mi país cuando haya una necesidad. Y quiero que me hablen claro y no me traten como a un idiota. Así, como hace Felipe González más o menos. Y así puede que el 25M me acerque a mi colegio electoral a ver qué hay por allí.

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