Mariscos Caballero se instala en Mauritania para crecer en pulpo

Caballero fundó Mariscos Caballero junto a las empresarias Blanca, Macarena, Carla y Delia Álvarez. / HOY
Caballero fundó Mariscos Caballero junto a las empresarias Blanca, Macarena, Carla y Delia Álvarez. / HOY

La firma andaluza estudia poner un servicio para llevar sus productos a domicilio y quiere entrar en la venta de bandejas de filetes de pescado de gran calidad

L. M. R.

sevilla. La compañía Mariscos Caballero ha logrado duplicar su negocio en apenas dos años. Esta firma nació en 2015 de la mano del emprendedor Jesús Caballero y de la sociedad Actividades Hoteleras Santa Teresa (una firma de las hermanas Blanca, Macarena, Carla y Delia Álvarez que gestiona establecimientos turísticos en el centro de Sevilla).

Tras esta alianza crearon un cocedero en el polígono Parsi, en una nave de más de 1.200 metros cuadrados. «En nuestros primeros doce meses de vida logramos unos ingresos de casi dos millones de euros, en este ejercicio superaremos los 4,5 millones y las perspectivas de futuro son muy optimistas», afirma Caballero, que remarca que la firma ya no es una desconocida. «Nuestra marca empieza ser muy reconocida en el sector».

Sus productos
Proyectos

La expansión de Mariscos Caballero viene de la mano de la diversificación de sus líneas de negocio. La firma comenzó como proveedor de marisco para empresas de catering y restaurantes, además de tener una zona para la venta directa al público. «Ahora hemos abierto una segunda línea, que consiste en la venta de cefalópodos (como pulpo, calamar y choco) para grandes mayoristas españoles de pescado», apunta este empresario. Para ello, la compañía se ha establecido en Mauritania a través de un acuerdo estable con una de las principales bases pesqueras del país africano. «Marruecos era un mercado muy maduro para los distribuidores españoles, así que decidimos implantarnos en una zona donde nuestras posibilidades de crecimiento eran mayores», remarca.

Mauritania es un área dominada por grupos japoneses, que aprecian los cefalópodos de muy pequeño calibre, mientras que los productos de mayor dimensión son más valorados en Europa.

El potencial de crecimiento en nuevos productos es muy alto. Uno de los proyectos es vender bandejas con filetes de pescado natural, sin procesos industriales y sin añadirle agua, «tal como ya se hace en el sector cárnico con productos de mucha calidad». En la rama del marisco, otro de los retos es poner un servicio de venta directa al domicilio. «Estamos en una zona muy bien comunicada con las principales zonas residenciales de Sevilla, así que podemos servir nuestras bandejas de marisco muy fresco de forma inmediata en todos los hogares de nuestra ciudad».

La firma ha reinvertido sus beneficios para mejorar sus instalaciones. Comenzó con un desembolso de 600.000 euros para poner en marcha el cocedero; ahora ha elevado la inversión al millón de euros tras instalar nuevas cámaras de conservación y una fábrica de hielo.

La compañía ofrece venta directa a toda España de mariscos frescos, cocidos y congelados. Atiende pedidos de grandes cantidades para catering, restaurantes y otros negocios relacionados con la hostelería. Entre sus productos está la gamba blanca, langostinos, gambones, bogavantes o carabineros.

En este momento la compañía emplea a 16 personas. Entre sus grandes proyectos de futuro está poner un servicio de venta a domicilio en el área metropolitana de Sevilla y empezar a comercializar filetes de pescado de alta calidad en bandejas envasadas al vacío.

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