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El absentismo laboral repunta al compás de la recuperación

El absentismo laboral repunta al compás de la recuperación
  • España, con una tasa del 4,8%, es el segundo país de la OCDE con peores registros y el coste de las bajas por enfermedad común asciende a más de 68.000 millones

Como si de una operación matemática se tratara, cuando la economía va mal, el absentismo laboral se reduce y, en el momento que empieza a recuperarse, vuelve a incrementarse. Así está sucediendo desde el cuarto trimestre de 2013, cuando coincidiendo con los primeros síntomas de la mejoría económica, el número de trabajadores que se ausentaba de su puesto de trabajo comenzó a repuntar -después de seis años consecutivos de caída- y en 2016 se agudizó aún más. La tasa de absentismo laboral el pasado año se impulsó hasta el 4,88%, lo que supone que ha experimentado un avance superior incluso a los ratios del PIB nacional y del empleo y se sitúa solo a menos de un décima del máximo alcanzado en 2007 (4,95%), según el informe presentado ayer por la consultora de Recursos Humanos Adecco.

Así, España se sitúa a la cabeza de la OCDE en absentismo laboral, solo superado por Suiza, y eso que tiene una de las tasas de longevidad más altas, según explicó durante la presentación del estudio el director de la asesoría jurídica del Grupo Adecco, Javier Blasco.

Y, lógicamente, esto tiene un desembolso en las arcas del Estado y de las empresas. Solo en 2016 supuso unos costes directos de 5.993 millones de euros a la Seguridad Social por prestaciones económicas y de 5.065 millones a las compañías por el abono de la prestación económica de los primeros días de baja. Aunque el informe no precisa el cómputo de lo que supone el absentismo laboral de forma global ( a estas cifras habría que añadir el coste de oportunidad por lo que se deja de producir), sí ofrece una cifra del coste que se deriva de su principal factor determinante, las bajas por incapacidad o contingencia común: 68.410 millones, un 10,9% más que en 2015, frente a un incremento del 6% de las bajas por incapacidad temporal. Y es que, además de los gastos en prestaciones económicas, habría que imputar un total de 57.532 millones de euros por aquellos bienes y servicios que se han dejado de producir, según recoge el informe, que considera que un 35% de las bajas son fraudulentas, es decir, no están justificadas.

En 2016 el absentismo se incrementó en mayor medida en el sector servicios (5%), seguido de la industria (4,8%), mientras que en la construcción se redujo levemente respecto al año anterior (3,1%). A su vez, existe una tasa de absentismo de carácter general superior en la mujer que en el hombre, pero cabe resaltar que la mayoría de estas ausencias vienen vinculadas a problemas de cargas familiares. Por eso, el estudio aboga por promover medidas de conciliación para todos los trabajadores, además de apostar por otras iniciativas como que las mutuas puedan prestar asistencia sanitaria y emitir altas médicas en los procesos por enfermedad común, la misma reivindicación que la patronal ha puesto encima de la mesa para la negociación colectiva.