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Las luces ya se apagan a las seis en las grandes compañías

  • Iberdrola, Endesa, Repsol, BBVA, Santander, Ferrovial o FCC han implantado planes de racionalización horaria entre sus empleados para conciliar la vida laboral y familiar, limitar el presentismo y agilizar la productividad

Miles de trabajadores han dejado de sufrir eternas jornadas laborales que se prolongaban incluso hasta bien entrada la noche sin posibilidad de desarrollar cualquier tipo de vida social. Se trata de los empleados de algunas de las grandes empresas del Ibex-35 donde, en los últimos años, se han implantado toda una serie de medidas para racionalizar sus horarios, limitar las agendas de las reuniones, permitir la elección de entradas y salidas o restringir el tiempo dedicado a las comidas. Son los mismos planes que ahora el Gobierno quiere modificar si consigue el consenso parlamentario. Conseguirlo ha sido más fácil en las grandes corporaciones energéticas, bancarias y constructoras de lo que sería hacerlo en pymes con apenas un puñado de trabajadores -hay 3,5 millones en todo el país- y cuyas limitaciones son mucho mayores para establecer esta realidad.

Iberdrola fue la compañía pionera en lanzar su programa laboral hace ya nueve años. Desde entonces, unos 6.000 trabajadores de la corporación -sobre todo, los de la sede central- disfrutan de un régimen horario que comienza a las 7.15 horas y finaliza a las 16.36. Pero sólo oficialmente. Porque cada empleado dispone de la flexibilidad para aplicar una hora y 45 minutos con los que puede decidir su propio horario entre la entrada y la salida. Incluso, los viernes pueden apagar su ordenador a partir de las dos de la tarde. Desde la compañía se enorgullecen de haber implantado este sistema, del que valoran el “impacto positivo” que ha tenido tanto para los empleados, los primeros beneficiados, como para la propia empresa.

También quienes trabajan en la sede corporativa de BBVA pueden escoger su horario de entrada al trabajo entre las 7.30 y las 10.00 horas. Y pueden dejar su puesto de trabajo una vez que haya concluido su horario de siete horas y 45 minutos. Este proceso se encuentra en marcha desde mayo del año pasado, en medio del traslado que realizó la compañía desde el centro de Madrid hacia uno de los distritos del extrarradio donde se encuentra actualmente.

La adaptación de los horarios de trabajo a cada empleado es una tónica que se ha extendido a firmas como Endesa, cuyos trabajadores cuentan con una entrada fijada entre las 07.30 y las 09.00 horas y una salida establecida a las 17.30 horas.

Uno de los casos más paradigmáticos que limitan el presentismo en el centro de trabajo es el de la compañía FCC. La firma constructora y de servicios apaga literalmente sus luces todos los días laborales a las siete de la tarde. Aquellos trabajadores que necesiten permanecer en sus puestos de trabajo más allá de esa hora deben solicitarlo a sus superiores. Incluso, los viernes, el apagón se anticipa a las cuatro de la tarde.

Las medidas puestas en marcha por las corporaciones pasan por diferentes modalidades, dependiendo de las características internas de cada empresa. En casos como Santander, con presencia en varios continentes y sus respectivos husos horarios, se aplica una política denominada 'flexiworking'. Esto es, medidas de flexibilidad en función de cada perfil siempre que se cumplan los objetivos profesionales. Por ejemplo, con la 'jornada flex', se establece un horario de acceso al puesto de trabajo entre las 08.00 y las 10.00 horas, y una salida entre las 17.00 y las 19.00. Además, existe el 'flexifriday', por el que se puede entrar antes o después de las ocho horas y salir cumplidas las 6,5 horas laborales.

El banco presidido por Ana Botín ha establecido otra medida para limitar la prolongación de las jornadas laborales: se recomienda que las reuniones sean ágiles, eficientes y que tengan lugar siempre antes de las seis de la tarde.

Otro punto conflictivo que eterniza las jornadas laborales: el horario de las comidas. Mientras que en muchas empresas españolas el almuerzo se prolonga durante dos horas -de 14.00 a 16.00 suele ser lo habitual-, en compañías como BBVA permiten que en apenas 30 minutos se pueda comer, para adelantar después la salida del trabajo. Ocurre lo mismo en Ferrovial, donde el horario de comida es, como máximo, de una hora. Estos cambios provienen, en buena medida, de la cultura laboral que existe en muchos de los países donde éstas y otras compañías tienen negocios, como Estados Unidos o los anglosajones.

En Repsol, destaca su programa pionero de teletrabajo, que se puso en marcha en el año 2008 y que actualmente cuenta con más de 1.600 teletrabajadores repartidos por todo el mundo. Con esta iniciativa se puede realizar hasta un 20% de la jornada laboral desde casa, en dos tardes y el viernes, y uno o dos días completos, según la elección de cada empleado.