Hoy

Los beneficios de Samsung caen un 30% por el problema del Galaxy Note 7

Stand de Samsung en una feria de electrónica
Stand de Samsung en una feria de electrónica / EFE
  • El mayor fabricante mundial de teléfonos móviles, que representa un 17% del PIB de Corea del Sur, espera una caída tal en los beneficios que incluso el Banco Central del país ha tenido que ajustar las proyecciones de crecimiento nacional

Samsung ha inforamdo este jueves que registró una caída del 30% de sus ganancias en el tercer trimestre, un resultado esperado tras el escándalo del Galaxy Note 7, en una jornada en la que J. Y. Lee, que se perfila como heredero de la empresa, fue aceptado en el consejo de administración.

El mayor fabricante de teléfonos a nivel mundial ha explicado que sus beneficios operativos en el periodo entre julio y septiembre fue de 5,2 billones de wons (4.100 millones de euros), frente a 7,3 billones de wons (5.800 millones de euros) registrados hace un año.

Los resultados se han publicado unas horas antes del inicio de la reunión extraordinaria de inversores. En la cita, los accionistas aprobaron la nominación de J. Y. Lee para el consejo de administración, un órgano directivo de nueve miembros.

J. Y. Lee se perfila como el heredero más probable de la marca, después de que su padre, Lee Kun-Hee, presidente de Samsung Electronics, así como de la matriz Samsung Group, tuviera una crisis cardíaca en 2014. Este cambio generacional en una empresa que es una insignia en Corea del Sur, pero que sigue siendo una compañía familiar no será fácil.

"Ahora podemos decir que el régimen de Lee comenzó de manera oficial", dijo Lee Chaiwon, jefe de inversiones de la firma Korea Value Asset Management Co. "Creo que se viene una nueva era. La compañía va a convertirse en algo más amigable para los mercados", explicó Lee a Bloomberg News. Las acciones de la compañía subieron cerca de un 1% antes de que abrieran los mercados.

La caída de los beneficios está en sintonía con la revisiones de las proyecciones de rendimiento efectuadas por la misma empresa hace dos semanas, después del escándalo tras la retirada de su dispositivo estrella, el Galaxy Note 7.

El mes pasado Samsung lanzó una llamada a la revisión de 2,5 millones de unidades del modelo Galaxy Note 7, después de varios incidentes de usuarios que denunciaron explosiones de la batería. La decisión de suspender la producción de un modelo pensado para competir con su archirival Apple fue devastadora para una empresa que se enorgullecía de la calidad de sus productos y de su tecnología innovadora.

El escándalo provocó una debacle en los resultados de la división móvil, que registró una caída de los beneficios del tercer trimestre de 98% con respecto al trimestre precedente, a un nivel de 100.000 millones de wons.

En un comunicado anterior, Samsung había dicho que esta división se iba a concentrar en "aumentar las ventas de los nuevos productos insignia (...) además de buscar recuperar la confianza de los consumidores".

El impacto del escándalo de las baterías explosivas en el valor de la marca de este gigante de la electrónica todavía no se puede cuantificar, aunque Samsung ha advertido de que en los próximos dos trimestres podría haber una caída de 3.000 millones de dólares en los beneficios.

Una muestra de la erosión que ha sufrido el prestigio de la marca es la demanda colectiva a la que se han adherido miles de consumidores por el fiasco del Galaxy Note 7, difícil gestionar para una empresa que está acostumbrada a ser tratada como la joya de la corona en Corea del Sur. Samsung representa un 17% del PIB del país y la crisis ha tenido un fuerte impacto en la economía y ha llevado incluso al Banco Central a ajustar sus proyecciones de crecimiento.

Sin embargo, no todo son malas noticias para Samsung, ya que su división de monitores y de chips registró un buen resultado. Los beneficios operativos para la división de semiconductores fueron de 3,37 billones de wons, registrando un alza de 28% con respecto al trimestre anterior.