Los clientes de la banca catalana, inquietos por el futuro de sus ahorros

Clientes de Sabadell.

CaixaBank y Sabadell les reiteran que los depósitos están garantizados y minimizan algunos cambios de oficinas

Jueves, 5 octubre 2017, 17:05

La incertidumbre es el peor enemigo de la economía en general y de la banca en particular. Por eso, las entidades con sede en Cataluña se están esforzando desde hace varios días a informar a sus clientes de que el dinero depositado en sus cuentas se encuentra completamente garantizado, independientemente de que se declare la segregación de esa comunidad del resto de España de forma unilateral. Porque no dan crédito a que esa declaración del Parlament tenga efectos jurídicos instantáneos. Y porque solo en el caso extremo de que España aceptase la separación, los efectos se multiplicarían. Mientras tanto, por muchos acontecimientos que sucedan, la normativa bancaria actual seguiría vigente. Aún así, el goteo de explicaciones que los empleados de CaixaBank y Sabadell están dando a los usuarios se ha ido intensificando tras el referéndum del 1-O.

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El mensaje común es el de la «tranquilidad», porque los ahorros de ambas entidades se encuentran bajo el paraguas del Fondo de Garantía de Depósitos español -el que cubre hasta 100.000 euros por titular y cuenta, como en toda la zona euro-, así como bajo la supervisión del Banco de España y del Banco Central Europeo (BCE).

Junqueras: «No va a haber una huida de empresas de Cataluña»

El vicepresidente del Govern y conseller de Economía de la Generalitat, Oriol Junqueras, ha asegurado en relación con las repercusiones económicas de la crisis política abierta en Cataluña, que "no va a haber una huida de empresas de Cataluña".

En declaraciones a La Sexta, Junqueras no ha dado por hecho que el Banco Sabadell vaya a mover su sede social de Cataluña. "Ya veremos. Vaticinios de este tipo se han hecho otras veces y de momento no han sucedido nunca", ha indicado.

Junqueras ha negado que compañías como Oryzon Genomics haya cambiado su sede social por el proceso independentista y, en cuanto a la posibilidad de que el Banco Sabadell se lleve su sede social de Cataluña, ha asegurado que estamos "en una economía abierta y global, donde cualquier empresa trabaja con bancos de todo el mundo".

Asimismo, el vicepresidente del Govern ha asegurado que Cataluña está "en récords históricos de inversión extranjera directa" o bien "de exportaciones".

A la pregunta de si el Govern estaba preocupado por la situación actual, ha argumentado: "Yo creo que no va a haber una huida de empresas".

Asimismo, Junqueras ha restado importancia a la repercusión que pueda tener la crisis política catalana sobre la candidatura de Barcelona para acoger la Agencia Europea del Medicamento.

CaixaBank ha instado a sus empleados en una nota interna a que insistieran en el compromiso del grupo en la defensa de los intereses de los clientes, que será «lo que guíe las decisiones futuras que, en caso de ser necesario, hayan de tomarse». Y este miércoles, el presidente del Banc Sabadell, Josep Oliú, afirmó que «si fuera necesario se tomarían las medidas suficientes» para proteger a sus clientes. Porque cuenta con los instrumentos adecuados para hacerlo en el marco de la UE.

Cuestión de sedes

Bajo esa calma que sigue existiendo en las oficinas, las entidades recurren a múltiples argumentos para evitar el drenaje de dinero. Sobre todo, aquellos que están relacionados con el negocio bancario en Cataluña y en el resto de España. El traslado de sede social se encuentra en el cajón de las entidades, una opción que podrían habilitar en 24 horas, después del cambio que se incorporó en 2015 en la Ley de Sociedades de Capital, que permitía este traslado con el único consentimiento del consejo de administración de la empresa, sin necesitar el aval de la junta de accionistas.

En CaixaBank, los clientes también están recibiendo la información de que los fondos de inversión y los planes de pensiones del grupo tienen como entidad depositaria a Cecabank, cuya sede social se encuentra en Madrid y no en Barcelona, según ha podido constatar este diario. Por ello, ante las preguntas que se les plantean en ventanilla los empleados subrayan que el banco es español, al amparo de la zona euro y adherido a los sistemas de garantía nacionales, además de argumentar que el negocio que tienen en Cataluña sólo representa el 16% del total.

A pesar de estos mensajes tranquilizadores, algunos clientes de ambas corporaciones han optado por trasladar sus ahorros a las oficinas que tienen esas entidades fuera de Cataluña. No es una práctica generalizada, ni que salga «más allá de lo excepcional» del intercambio diario de capitales, indican algunas fuentes financieras. Aunque sí existe una mayor demanda de información que en semanas anteriores.

Esa opción que han puesto en marcha algunos clientes catalanes ha pasado por cambiar de sucursal bancaria sus ahorros desde la que se encontraban adscritos en esa comunidad autónoma hacia otras, como Madrid, una de las plazas donde muchas fortunas se han ido trasladando también su domicilio social en los últimos meses fundamentalmente por motivos tributarios.

Pero sociedades de valores como Ibroker sí han decidido redistribuir el saldo de los clientes que tenían en Sabadell hacia otras dos entidades con las que trabajan, Bankia y Bankinter. Se trata de una de las primeras decisiones que una compañía pone en marcha en este sentido. «Son casos muy, muy puntuales», apuntan fuentes bancarias.

Zozobra entre las empresas

La inquietud también se está instalando en otros sectores empresariales catalanes, más allá de la banca, como el de la distribución. Una multinacional como Nestlé, con sede en Barcelona, ha explicado que su prioridad es «mantener las operaciones y servir a clientes y consumidores, preservando los 5.000 puestos de trabajo» que tiene la firma.

En lo relativo al sector automovilístico -uno de los más fuertes en Cataluña-, fuentes de de SEAT señalan que la firma «solo quiere estabilidad política para seguir invirtiendo y creando empleo». Su presidente corporativo, Luca de Meo, afirmó en el pasado Salón de Fráncfort de septiembre que la firma «tiene en cuenta» el conflicto político y «sabe cómo adaptarse» a las condiciones que se viven en los países en los que opera, como ocurre en Reino Unido con el 'brexit'.

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