CaixaBank da por «normalizada» la recuperación de depósitos por la crisis catalana

AFP

Jordi Gual considera que la entidad «no sobrerreaccionó» al cambiar de sede porque al día siguiente la situación «comenzó a revertir»

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROValencia

La huida de ahorros que sufrió CaixaBank como consecuencia del proceso independentista del pasado mes de octubre se encuentra ya “en absoluta normalidad”, después de que el banco sufriera una millonaria sangría de depósitos en los días posteriores al referéndum del 1-O. En el último trimestre del año pasado, la entidad perdió 737 millones de euros de imposiciones a plazo, lo que supone una reducción del 2,6% con respecto al trimestre anterior. Sin embargo, el consejero delegado del grupo, Gonzalo Gortázar, considera que este drenaje “es inmaterial”.

El número dos de la entidad ha señalado que la fuga de depósitos “se ha revertido” una vez transcurridas las semanas de más tensión sociopolítica del mes de octubre. El presidente de la corporación, Jordi Gual, ha aclarado que ese proceso de recuperación de ahorros comenzó el día siguiente a la decisión de trasladar la sede social de CaixaBank desde Barcelona a Valencia, donde también se encuentra fijada ya su sede fiscal. “Si eso ocurrió un viernes, la reversión del proceso si inició el lunes siguiente”, ha explicado durante la presentación de resultados anuales de la firma.

Por ello, Gual ha indicado que la decisión de mover el domicilio jurídico del grupo “fue una decisión acertada, aunque difícil”. El presidente ha indicado que “más allá de las cuestiones emocionales está la cuestión de la seguridad de los depósitos”. Y entre el factor catalán y “las obligaciones de cualquier entidad financiera”, primó esta última opción “para garantizar el acceso a la liquidez del BCE”.

A lo largo de 2017, CaixaBank perdió 12.310 millones en depósitos a plazo de los clientes, algo que para Gortázar “no es especialmente significativo”, como ha ocurrido en otros bancos, por la debilidad de los tipos de interés, que impulsan a la clientela a dejar sus ahorros en cuentas a la vista o en fondos de inversión, planes de pensiones y seguros. El conjunto de los recursos del grupo ha descendido apenas un 0,2% en términos interanuales. La entidad espera que cuando los tipos de interés comiencen a recuperarse, parte de los clientes volverán a los depósitos a plazo.

Por otra parte, la entidad ha devuelto unos 241 millones de euros por el conflicto de las cláusulas suelo. A final de año, CaixaBank había recibido unas 99.000 reclamaciones de clientes afectados por esta limitación de tipos de interés. De ellos, el grupo ha aceptado el reintegro en el 52% de los casos. El proceso no ha acabado aún y todavía hay clientes que siguen por la vía judicial, por lo que la entidad mantiene aún intactos los 625 millones provisionados para hacer frente a esta contingencia.

No se le atraganta la crisis independentista

El Grupo CaixaBank ha cerrado 2017 con el mejor resultado anual de su historia, al obtener un beneficio neto de 1.684 millones de euros, casi un 61 % más que en 2016, tras la integración del banco portugués BPI.

De hecho, la contribución de BPI a las cuentas de la entidad ha sido limitada, de 176 millones de euros, por lo que este crecimiento se ha debido, principalmente, al mejor resultado de CaixaBank en España, que ha alcanzado los 1.508 millones, un 44,1 % más que el año anterior, según la información remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Este auge del beneficio contrasta con un menor gasto en tributos. En el caso del Impuesto de Sociedades, el grupo pagó el año pasado 378 millones de euros, frente a los 482 millones que abonó en 2016, cuando sus beneficios fueron menores que los del año pasado. Gonzalo Gortázar ha aclarado que esta diferencia se debe a que los ingresos de participadas como Telefónica o Repsol tributan antes; y BPI lo hace en Portugal. Además, hay que tener en cuenta el impacto que en 2016 tuvo la reforma del Impuesto de Sociedades que gravó en mayor proporción a las empresas.

El margen bruto de CaixaBank ha llegado a 8.222 millones, un 5,1 % más que en 2016, por la mayor generación de ingresos básicos del negocio bancario (margen de intereses, comisiones e ingresos del negocio de seguros), que han aumentado un 18 % en el Grupo y un 8 % en CaixaBank, y la incorporación de BPI.

En una nota, CaixaBank explica que la rentabilidad del grupo ha mejorado desde diciembre 280 puntos básicos y se ha situado en el 8,4 %, cerca del objetivo establecido en el Plan Estratégico, de entre el 9 y el 11 %, mientras que el ROTE recurrente del negocio bancario y asegurador han alcanzado el 11,2 %, con un resultado de 1.748 millones.

Por su parte, en un contexto de tipos de interés en mínimos, el margen de intereses ha ascendido a 4.746 millones de euros, un 14,2 % más, impulsado por la incorporación de BPI, que ha aportado más del 9 % de crecimiento.

Este margen ha aumentado un 5,1 % en CaixaBank, especialmente por la gestión de la actividad minorista, con una fuerte reducción del coste del ahorro a vencimiento.

Los ingresos por comisiones se han situado en 2.499 millones de euros, un 19,5 % más, gracias a la aportación de BPI (+13,2 %) y los ingresos derivados de la actividad comercial de CaixaBank (+6,3 %).

El grupo que preside Jordi Gual y cuyo consejero delegado es Gonzalo Gortázar ha registrado en 2017 un total de 110 millones de costes extraordinarios asociados a BPI.

Los ingresos de la cartera de participadas se han situado en 653 millones, lo que supone una reducción del 21 %, como consecuencia, entre otros factores, del menor dividendo de Telefónica, cambios de perímetro y la venta del 2 % de la participación de BPI en el banco angoleño BFA.

El epígrafe de ganancias/pérdidas por activos y pasivos financieros y otros se ha reducido hasta los 282 millones, un 66,7 % menos, ya que las cuentas de 2016 incluían varias plusvalías, como una de 165 millones de euros por la venta de Visa Europe.

Los recursos totales del grupo han sumado 349.458 millones a cierre de 2017, lo que supone un aumento del 15 %.

Concretamente en CaixaBank, los recursos de clientes se han incrementado un 3,5 % en el conjunto del año (+10.600 millones) y registrado una ligera bajada del 0,2 % en el último trimestre del año, que ha estado marcado por la crisis política en Cataluña, que llevó a la entidad a trasladar su sede social a Valencia, donde hoy tiene previsto presentar los resultados anuales a la prensa.

En el último año, CaixaBank ha incrementado un 16 % el crédito a las empresas y un 15 % el crédito al consumo, y la ratio de morosidad del grupo ha bajado nueve décimas, situándose en el 6 %, mientras que la ratio de cobertura de la cartera dudosa ha mejorado tres puntos, hasta el 50 %.

En el conjunto del grupo, los saldos dudosos han descendido hasta los 14.305 millones, en su mayoría correspondientes a CaixaBank, con 13.086 millones.

Las dotaciones para insolvencias han alcanzado en 2017 los 799 millones, un 154 % más, debido a la liberación de 676 millones de euros de provisiones de la cartera crediticia en el cuarto trimestre de 2016. Aislando este efecto, la evolución anual sería del -19,3 %.

El apartado de otras dotaciones a provisiones ha ascendido a 912 millones e incluye, entre otros, el registro de 455 millones de euros asociados a prejubilaciones (152 y 303 millones de euros en el primer y segundo trimestre, respectivamente) y 154 millones de saneamiento de la exposición en Sareb en el primer trimestre.

Venta de inmuebles

El pasado año, la entidad vendió inmuebles por valor de 1.610 millones de euros, un 20 % más que en 2016, y su cartera de activos adjudicados netos disponibles para la venta en España ha disminuido hasta los 5.878 millones de euros (-378 millones de euros en 2017), con una ratio de cobertura del 58 %.

Los activos inmobiliarios destinados al alquiler han disminuido hasta los 3.030 millones de euros netos de provisiones (-48 millones de euros en 2017) y la ratio de ocupación de esta cartera se ha situado en el 88 %.

El Grupo CaixaBank dispone de unos activos líquidos totales de 72.775 millones, con una ratio de liquidez del 202 %, muy por encima del mínimo requerido del 100 % a partir del 1 de enero de 2018.

Su ratio Common Equity Tire 1 fully loaded se ha situado en el 11,7 % y el capital total en el 15,7%.

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