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Planes de pensiones, la solución para una jubilación sin preocupaciones

Un jubilado a punto de entrar en el mar.
Un jubilado a punto de entrar en el mar. / HOY
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  • 'Planifica hoy para poder improvisar mañana' es la campaña del BBVA que busca concienciar a la población de la importancia de ahorrar pensando en el futuro

La situación actual del Fondo de Reserva de la Seguridad Social, conocido popularmente como ‘hucha de las pensiones’, es realmente incierta. Las últimas cifras aportadas por el Ministerio de Economía apuntan que a la finalización del presente año solo quedarán unos 13.500 millones de euros en el fondo, lo que significa que no podrá hacer frente al pago de las pensiones más allá de 2017.

Ante esta tesitura, se ha vuelto a poner de actualidad el debate sobre qué hacer con el sistema público de pensiones. Para Rafael Doménech, director de Análisis Macroeconómico de BBVA Research sobre las pensiones, «lo ideal sería converger cuanto antes a un sistema de reparto que funcionase con la transparencia e incentivos de las cuentas individuales y que la pensión inicial se calculase en función de las contribuciones efectuadas a lo largo de la toda la carrera laboral».

Sin embargo, esto sería una solución a largo plazo y hasta que finalizase el periodo de transición hacia el modelo de cuentas individuales, las pensiones de las personas que se jubilasen dependerían, en su mayor parte, del sistema actual. En Suecia, por ejemplo, esa transición duró 15 años. Además, nada garantiza que el cambio se vaya efectuar en nuestro país.

Mientras se toma esta decisión, lo que para Doménech está claro es que deben realizarse «cambios en el sistema de pensiones para afrontar el envejecimiento y asegurar un reparto equitativo entre generaciones de los costes asociados al mismo».

En este sentido, siempre según Doménech, la transparencia es un aspecto fundamental para que los trabajadores puedan anticiparse y tomar decisiones con las que compensar los efectos de las medidas que se adopten sobre sus futuras pensiones. Las opciones pueden ser prolongar su vida laboral, mejorar su formación, aumentar su tasa de actividad o incrementar el ahorro para la jubilación.

Precisamente, la campaña de BBVA ‘Planifica hoy para poder improvisar mañana’ pretende concienciar a la población de la importancia de planificar el ahorro durante la vida laboral para poder disfrutar con libertad de la jubilación. Un instrumento diseñado para este objetivo son los planes de pensiones individuales, que buscan complementar la pensión que reciban los ciudadanos de la Seguridad Social.

La vocación de un plan de pensiones individual (PPI) es el ahorro a largo plazo. Por eso, una de las preguntas más comunes es a qué edad es conveniente contratar uno. Sin embargo, no existe una respuesta que sea válida para todas las personas, porque las condiciones cambian dependiendo de los casos concretos. Así, no hay una edad óptima para iniciar el ahorro de cara a la jubilación, pero sí es cierto que cuanto antes se empiece a ahorrar menor es el esfuerzo que habrá que hacer.

En consecuencia, los expertos recomiendan contratar un plan de pensiones lo antes posible, recordando que para hacerlo es necesario contar con ingresos estables y tener cierta capacidad de ahorro.

La mayoría de las personas suscribe un plan de pensiones entre los 35 y los 55 años. Además, si se tiene en cuenta el retraso en el acceso al mercado laboral y las dificultades que tienen los jóvenes de encontrar un empleo, se puede considerar que la horquilla entre los 35 y los 45 años es la más adecuada para contratar un PPI.

Una vez que se han valorado las particularidades personales y que se ha tomado la decisión de comenzar a ahorrar pensando en el futuro, se debe optar por una modalidad de plan de pensiones entre la variada oferta existente. El momento profesional, la edad, el objetivo de ahorro y la aversión al riesgo son aspectos a tener en cuenta a la hora de esta elección.

Conocer la diferencia entre la renta variable –más volátil y más arriesgada– y la renta fija –mucho más estable, aunque con beneficios potenciales menores– es otra de las variables que hay que manejar.