Hoy

vídeo

Rodrigo Rato, a su llegada a la Audiencia Nacional. / Foto: Óscar del Pozo | Vídeo: José Ramón Ladra

Rato sostiene que el gasto de las 'black' era «legal» y «conocido»

  • Afirma que las cantidades consumidas eran una retribución adicional en Caja Madrid, pero formaban parte de su sueldo en la etapa de Bankia

  • Carga contra la dirección actual del banco al recordar que la firma ha seguido deduciéndose esos pagos ante Hacienda hasta 2015

El expresidente de Bankia, Rodrigo Rato, ha intentado mantener su posición ante el uso de las tarjetas de crédito para directivos -conocidas como 'black'- en el interrogatorio al que se está sometiendo en la Audiencia Nacional por este caso. Rato sostiene que este “instrumento de pago” que utilizaba la cúpula de la antigua Caja Madrid era “perfectamente legal”, además de “ampliamente conocido” y “totalmente transparente”. Se trataba de incentivos “equiparables a lo que sucedía en el resto del sector” financiero, ha alegado en su intervención ante el Fiscal Anticorrupción, Alejandro Luzón.

más información

Rato ha recordado que en ningún momento de los dos años en los que estuvo al frente de la entidad financiera “nadie me dirigió ninguna documentación alertándome de que la retribución tuviera el menor problema fiscal, regulatorio ni de ningún otro tipo”. Para el expresidente de la firma, “eran pagos legales que habían existido antes, no años, sino incluso algunas décadas.

Para defender el uso de estas tarjetas, por el que se enfrenta hasta a cuatro años de cárcel y posibles sanciones millonarias, Rodrigo Rato ha intentado diferenciar el sistema que imperaba en Caja Madrid cuando accedió a la presidencia, y el que después él mismo propuso a partir de 2012, con la transformación de la caja en Bankia. “En el caso de Caja Madrid era una retribución adicional” al sueldo del comité de dirección, según ha indicado. Pero en Bankia “el gasto iba contra mi retribución prestablecida”. Esto es, “formaba parte del 100% de mi sueldo”.

Esta línea de defensa de Rato, insistiendo en que el dinero que gastó durante los cinco primeros meses de 2012, hasta que fue destituido como presidente de Bankia, se detraía del sueldo que percibía, y que no era un incentivo adicional, va en contra de la posición de la Fiscalía, donde sostienen que se trataba de pagos adicionales, sobre los que incluso algunos miembros de la cúpula solicitaban ampliación de crédito para realizar un uso más intensivo de estos medios de pago. Rato afirma que “no fueron un suplemento de salario, ni una retribución adicional”. De hecho, ha sostenido que “era un instrumento de cobro sobre nuestro salario".

El que fuera vicepresidente del Gobierno hasta 2004 y posteriormente gerente del FMI ha aprovechado su interrogatorio para cargar duramente contra los actuales miembros del consejo de Bankia, quienes le sucedieron desde mayo de 2012. Rodrigo Rato ha alegado que en las primeras declaraciones realizadas ante el juez en el proceso de instrucción “tenía mucha mejor fe en Bankia que ahora”. Ha explicado que con el tiempo ha sido consciente de que “no había justificantes, y sobre todo de que se siguen utilizando esos pagos realizados como gastos deducibles” para la corporación financiera.

De hecho, ha insistido en que Bankia “las ha seguido declarando como gasto deducible incluso después de haber denunciado su irregularidad”, ha indicado. Para a continuación apuntar: “Si es un gasto por un uso irregular, no puede ser deducible”. Rato ha asegurado que la entidad ha mantenido esta práctica ante la Agencia Tributaria incluso hasta finales de 2015, con respecto a los gastos realizados hasta 2012.

Por su parte, el exdirector general de Auditoría, Medios y Financiero en Caja Madrid y Bankia, Ildefonso Sánchez Barcoj, ha asegurado que él recibió su tarjeta 'black' -a la que cargó 575.079 euros- de manos del presidente de la caja entre 1996 y 2010, Miguel Blesa, y que se entendía como parte de su salario con un límite estipulado que nunca excedió.

A preguntas del fiscal Anticorrupción, Alejandro Luzón, Sánchez Barcoj ha dicho que en 1979 se le entregó una tarjeta para gastos de representación en calidad de director de zona en Barajas, San Blas y Hortaleza. Tras un periodo de actividad en un banco filial en Valencia y a su vuelta a Caja Madrid diez años después, le otorgaron la tarjeta 'black', que ha calificado de "remuneratoria".