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¿Cuánto se ha encarecido la compra con el euro?

Billetes de 100 euros.
Billetes de 100 euros. / HOY
  • Alimentos básicos como las patatas y las frutas cuestan un 60% más, al igual que los carburantes y la electricidad

  • Desde que España adoptó la moneda única hace 15 años los precios han subido un 34,5%, mientras el sueldo medio ha crecido menos de la mitad

Es posible que todavía cuando va a comprar algo realice mentalmente el cambio de la cantidades a pesetas. Aquella fórmula cómoda y sencilla de 'seis euros equivalen a 1.000 pesetas' que sirvió para facilitar la transición de una moneda a otra hace ahora 15 años sigue vigente quizás para muchas personas. Además, también resulta una manera práctica de comprobar cómo ha aumentado el coste de la vida en estos tres lustros. Y es que uno de los efectos inmediatos de la entrada en vigor del euro el 1 de enero de 2002 -en España y otros once países más- fue el alza de los precios debido al redondeo ejemplificado en los comercios de 'todo a 100' convertidos de la noche a la mañana en 'todo a un euro'. Y eso que cada euro equivalía a 166,386 pesetas. Pero este proceso afectó a casi todos los sectores y provocó un aumento de la inflación adicional de 0,5 puntos en ese primer ejercicio, según reconoció el Banco de España. Pero más allá de ese impacto inicial ¿cómo ha afectado la adopción de la moneda única a los precios? ¿su contribución ha sido similar en sueldos y pensiones o ha habido pérdida de poder adquisitivo?

La respuesta está en observar cómo han evolucionado los precios desde 2001 -último año de la peseta- hasta el recién acabado 2016. En ese periodo la inflación acumulada alcanza el 34,5%. Es decir, cada vez son necesarios más euros para llenar la cesta de la compra. Sin embargo, el sueldo medio -que no significa el más habitual- se ha revalorizado la mitad en ese periodo al pasar de los 19.802 euros brutos a los 22.858 euros en 2014, según los últimos datos disponibles de la Encuesta de Estructura Salarial del INE. Esto implica una nada despreciable pérdida de poder adquisitivo por parte de los trabajadores, una situación concentrada en los últimos años de crisis. Aunque algunos parámetros son más positivos. Así, el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) se ha incrementado un 51,1% en ese periodo.

Pensiones

En el caso de los pensionistas la situación es más favorable. La prestación media (incluye la pensión de jubilación, viudedad, orfandad, incapacidad y en favor de familiares) se ha incrementado un 84,1% desde 2001 al aumentar de los 494,5 euros a los 910,2 el pasado ejercicio. Algo similar ocurre con la pensión media de jubilación, que se ha revalorizado un 86% al pasar de los 565 euros a los 1.050,8 euros. Estos fuertes incrementos, condicionados por las bajas cuantías de partida, quedan en el aire tras la última reforma de las pensiones que desliga su revalorización del comportamiento del IPC. Una medida que ha tenido su primer impacto en 2016 después de que la inflación se situara en el 1,6% y las pensiones subieran el 0,25% mínimo que marca la ley. Un escenario que podría repetirse en este 2017.

En cualquier caso, el comportamiento de los productos desde la adopción del euro ha tenido el encarecimiento -en distinto grado- como denominador común. De hecho, de las 57 rúbricas que componen la cesta de la compra para elaborar la tasa de IPC sólo cuatro son ahora más baratas que en 2001. Estas sorprendentes excepciones a la norma son el azúcar (-10,7%), los electrodomésticos y reparaciones (-12,4%), las comunicaciones (-25,1%) y sobre todo los objetos recreativos (-66,7%). «Al principio el euro tuvo un efecto perverso en los precios que luego se ha recuperado», señala el profesor de Economía del IESE José Ramón Pin, quien recuerda que en los últimos meses la inflación ha sido incluso negativa.

Entre los productos que más se han encarecido desde la llegada del euro se encuentran elementos básicos y esenciales de la alimentación como el pan (50,4%), los huevos (49,9%), las patatas (72%) la fruta fresca (66,3%), las legumbres y hortalizas (62%), la carne de vacuno (45,9%), el pescado fresco y congelado (34,5%) o la leche (37,5%). Es verdad que cualquier variación en estos productos, que tienen precios relativamente bajos, supone un importante impacto porcentual. Pero también se trata de elementos prioritarios en cualquier hogar. Pero no sólo los alimentos han experimentado un significativo repunte de precios en estos tres lustros. También los españoles han tenido que rascarse más el bolsillo a la hora de renovar su vestuario empezando por el calzado, tanto de hombre (26,5%) como de mujer (30,6%), además del destinado a los niños (21,5%). Lo mismo ha ocurrido con las prendas de vestir masculinas, que se han encarecido un 19,9%, las femeninas un 14,9% y las de bebés y niños un 14,1%.

La universidad se dispara

Asimismo, el turismo y la hostelería -dos sectores básicos para la economía española- aumentaron su precio un 44,6% en ese periodo, algo que no ha impedido pulverizar casi cada ejercicio el récord de llegadas de viajeros extranjeros. También llama la atención el alza de la educación universitaria un 78,8% y en el que se refleja el impacto de la subida de matrículas aprobada por el Gobierno en la anterior legislatura. Sin embargo, el producto que más se ha encarecido desde la entrada del euro ha sido el tabaco, que prácticamente ha duplicado su precio (99,7%). En este caso, las diferentes subidas en el impuesto -la última aprobada el pasado diciembre- han tenido una gran influencia en ese repunte.

Ademas, las tarifas del transporte público urbano e interurbano aumentaron más de un 60%. Sin duda, el comportamiento del petróleo en estos años ha tenido una gran influencia en los precios de los productos energéticos, precisamente los que más peso tienen en la inflación. Así, los carburantes se han encarecido un 61% desde 2001. Por su parte, el gas también ha repuntado un 46% y la electricidad otro 60%.

«El euro ha encarecido la cesta de la compra, sobre todo en algunos sectores como la restauración», reconoce el catedrático de Banca de Esade, Robert Tornabell. Un aumento que, en su opinión, también vino acompañado de un avance de los salarios hasta el estallido de la crisis. «En ese momento se produce una devaluación interna que trae precios más ajustados y también empleos más precarios», añade Tornabell. En cualquier caso, este experto defiende que pese a los efectos del euro en los bolsillos de los ciudadanos «es más barato vivir en España que en Francia o Alemania».

Las previsiones de cara a los próximos años coinciden en señalar que la cesta de la compra se encarecerá más con una inflación que podría rozar el 3% en algún mes de este año, según las estimaciones de Funcas.