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Los españoles se aferran al ahorro en los depósitos para afrontar su futuro

  • Un 63% de los ciudadanos, cada vez más conservadores, invierten en los productos clásicos bancarios, frente al 47% que lo hace en planes de pensiones o el 29% en fondos de inversión

Los estragos que está dejando la prolongada crisis económica durante más de siete años ha hecho mella en el comportamiento de los ciudadanos a la hora de regentar su dinero. El depósito bancario sigue siendo el producto estrella, utilizado en un 63% de los casos, muy distanciado del resto de activos en los que los españoles pueden invertir, según los datos del Observatorio Inverco. Este tipo de ahorro bancario lidera las preferencias de los españoles, porque cada vez son más conservadores al administrar su patrimonio y porque la propia situación macroeconómica les ha llevado a preocuparse más de los gastos de su día a día que de las previsiones de cara a la jubilación.

En los cuatro últimos años, el informe refleja un incremento del ahorro destinado a cubrir imprevistos, esto es, por el “efecto precaución” ante la crisis. El 50% de los inversores mueven su dinero para cubrir imprevistos. En 2011 solamente un 31% de los ciudadanos se preocupaba por este tipo de gestiones. Por detrás se sitúa el interés del ahorro de cara a la jubilación, que condiciona un 30% de las inversiones. Las ventajas fiscales de productos como los planes de pensiones o los fondos apenas interesan ya a un 7% de los españoles a la hora de decidirse por un producto u otro.

Además, en los seis últimos años, los españoles se han convertido en inversores típicamente conservadores: no les interesa tanto la rentabilidad que puedan obtener de una inversión cuanto más la seguridad y la confianza que les proporcione un determinado producto. De hecho, el porcentaje de inversores clásicos se ha triplicado desde el 26% hasta el 62% del total. Por el contrario, ha disminuido el número de ciudadanos que tienen una opción 'moderada', desde el 57% de 2009 al 33% actual. Y son una minoría -el 5%- quienes mantienen una postura dinámica con sus ahorros, los más arriesgados.

Productos a largo plazo, como los fondos de pensiones y de inversión, han ido perdiendo atractivo en los últimos meses, a pesar de los efectos psicológicos que haya podido tener sobre la población el debate sobre las pensiones materializado en las dos reformas aprobadas en 2011 y 2013. “Es una cuestión que está en la mente de muchos ciudadanos, pero luego no se refleja en la práctica”, ha indicado Ángel Aldama, director del Observatorio Inverco. De hecho, el 47% de los ciudadanos invierten en planes de jubilación, aunque supone una caída de 13 puntos con respecto al informe de 2013. En el caso de los fondos de inversión, un 29% de los españoles optan por este activo, prácticamente el mismo porcentaje que hace dos años.

Para un ciudadano medio, lo que más le preocupa a la hora de decidir dónde pone sus ahorros es la cuestión de la seguridad, seguida de la rentabilidad y la confianza. En mucha menor medida le interesan otros aspectos como la fiscalidad de ese producto, la liquidez que tenga o la transparencia. Además, la oficina bancaria física sigue siendo el principal punto de información y de contratación de los productos de ahorro, en el 60% de los casos. Aunque el informe destaca que el 41% de los inversores se informan sobre los productos disponibles en las páginas 'web' de las entidades financieras, aunque sólo un 13% se atreve a formalizar un contrato de este tipo de productos en esos portales.