Próxima meta: ganar la RoboCup

Los cuatro jóvenes examinan el robot ganador en la Roborave Ibérica. :: e. d./
Los cuatro jóvenes examinan el robot ganador en la Roborave Ibérica. :: e. d.

Cuatro de los jóvenes que salieron triunfadores en la Roborave se forman en la Asociación Robótica Educativa

ESTRELLA DOMEQUE

Robótica educativa. Dos palabras que forman un concepto simple y directo: un sistema de enseñanza interdisciplinario que abarca áreas de diferentes asignaturas como Ciencias, Tecnología o Matemáticas, al tiempo que fomenta la creatividad. Y todo ello con algo que sorprende a niños y mayores, como son los robots.

Por ello, hace unos días Badajoz acogía la Feria Internacional de Robótica, Roborave Ibérica, un programa de robótica educativa que fomenta el intercambio de conocimiento y la competitividad, destinado a personas de entre 8 y 98 años. Una cita en la que cuatro jóvenes de Don Benito, Villanueva de la Serena y Valdivia lograron clasificarse para la final de México que se celebrará el año que viene, después de quedar primeros en la categoría 'Line Following', con un robot en el que llevaban trabajando varios meses.

Los cuatro se conocieron en la Asociación de Robótica Educativa de Don Benito, un punto de encuentro que les permite acercarse a este mundo tecnológico que no termina de implantarse en los centros educativos. Dos de ellos, Alberto y José Miguel, estudian en el IES Donoso Cortés, donde reconocen que no practican estos aspectos que les parecen interesantes.

«No tenemos presupuesto, ese es el mayor problema de la robótica, esto sale de nuestro bolsillo»

Un mundo que Alejandro descubrió en una visita de la asociación en el Día del Centro del IES Puerta de la Serena en el que estudia. «Vinieron a presentarlo y me fascinó», recuerda. Y, el que venía ya con algo de experiencia es Jaime, que estudia en el IES B. J. Gallardo de Campanario. «Hacía aeromodelismo de antes y está muy relacionado».

Los cuatro, de entre 15 y 17 años, lograron crear un robot para esta prueba, después de varios fracasos en otros concursos. «Esta vez, hicimos un gran robot», comenta Alberto, «aunque fue curioso, porque cuando llegamos no funcionaba correctamente y fue interesante ver cómo iba evolucionando».

La prueba que el robot debía superar consistía en ir siguiendo una línea negra, llegar al final, depositar unas pelotas y volver por la línea. Luego volver a ir y dejar la máxima cantidad de pelotas posibles en tres minutos. Pero los fallos que presentaba el robot, les hicieron temerse lo peor. «Las expectativas eran nulas, pero luego ves a los otros equipos y tampoco les funcionaba el robot bien, porque aunque te prepares, siempre hay factores que cambian», apunta Jaime. Al final, la clave fue un parachoques que diseñaron ya casi a última hora y les sirvió para ganar la prueba.

En este caso, se trataba de un robot diseñado solo para cumplir ese objetivo, pero ya trabajan en otro más ambicioso. «Estamos preparando otro robot que puede servir para llevar peso y lo hemos ideado para ayudar a los discapacitados», explica José Miguel. Un proyecto para el que ya tienen un pequeño prototipo, pero aún les queda un largo camino para poder hacerlo a escala real. «Aún llevará tiempo, porque además no tenemos presupuesto, ese es el mayor problema de la robótica, todo esto lo preparamos de nuestro bolsillo», explica Jaime, «bueno, del bolsillo de nuestros padres».

Ahí dejan esa reivindicación, en busca de patrocinadores, aunque es cierto que todavía son jóvenes y pueden tomárselo como un proyecto de futuro. De momento, sus metas están algo más cerca. «Ahora tenemos otra prueba que es la RoboCup, en la que queremos hacer la Rescue Line. Una competición de muy alto nivel que se va a realizar en Madrid y la final sería en Japón».

Todo esto lo cuentan ante la atenta mirada de su profesor, Rodrigo. «Es un orgullo como profesor, aunque es verdad que a veces son ellos ya los que me enseñan a mí», bromea. Ya más serio, lamenta que en España la robótica educativa va con algo de retraso respecto a otros países y cree que es por desconocimiento. «Es una forma de que no solo vean las matemáticas o la física, sino que además experimenten la aplicación práctica de lo que han estudiado de forma teórica».

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