Jandro Pérez, pasión por las motos

Jandro Pérez, a sus 12 años, lleva desde los seis compitiendo en motocross. :: hoy

El dombenitense sueña con seguir creciendo en este complicado deporte que compagina con los estudios a diario Desde los cuatro años tiene claro que quiere triunfar sobre dos ruedas y Bélgica será su próximo destino

ESTRELLA DOMEQUE DÍAZDON BENITO

Me llamo Alejandro Pérez, soy de Don Benito, tengo 12 años y me gustan las motos». Breve, concisa y, sobre todo, directa, así es la descripción que hace de sí mismo el joven piloto de motocross Jandro Pérez, que empieza a abrirse paso en esta complicada disciplina deportiva.

Se subió por primera vez a una moto con sólo cuatro años y desde entonces no ha hecho más que acelerar en un circuito que quiere que le lleve a ir cumpliendo sus sueños. Eso sí, por muy alto que le lleve la moto, pese a su corta edad, tiene los pies en el suelo. «¿Qué sueño me gustaría lograr? Bueno, no es algo en lo que pienso, ahora mismo no puedo decir que quiero llegar a ser campeón del mundo, porque todavía no he cumplido otros pasos. Prefiero ser este año campeón de España y luego ya veremos», responde.

La velocidad, por tanto, la deja únicamente para las carreras, en la vida, prefiere ir con más calma. Una vida en la que no todo es el deporte, porque sabe que las pasiones hay que acompañarlas siempre de algún sacrificio. Y, con 12 años, uno de los mayores esfuerzos es hacer que la moto sea compatible con los libros. Así, por las mañanas acude desde este curso al IES José Manzano, y ya por las tardes deja tiempo para el entrenamiento físico y algún día de descanso.

«Han sido muchas caídas, pero ninguna me ha quitado las ganas de seguir y ninguna me las va a quitar»

«Ahora no puedo decir que quiero llegar a ser campeón del mundo, porque todavía no he cumplido otros pasos»

«Requiere mucho esfuerzo y organización, es muy complicado, pero sobre todo hay que tener ganas para sacarlo todo. Al principio no fue fácil, pero al final te acabas acostumbrando», explica con bastante madurez. No obstante, a veces, tiene que llevarse los libros a los campeonatos para poder aprovechar el tiempo al máximo.

Las notas parecen ir bien, casi como los resultados de este año. En el Campeonato de Europa logró ser 19º en la general, «podría haber quedado mejor, pero rompí las dos motos», dice algo cabizbajo. Mientras que en el mundial júnior logró ser 8º en la primera manga y 14º al final, «que está bastante bien».

De padre a hijo

Para cerrar bien el curso tiene por delante el Campeonato de España, en el que va 2º actualmente, y del que quedan dos pruebas, la primera en Molina del Segura (Murcia), el 2 de octubre; y la última tendrá la suerte de disputarla en casa, en Don Benito, el 22 de octubre. Todo ello antes de dar el salto de los 65 cc a los 85 cc, una categoría en la que puede competir con pilotos de hasta 15 años.

Será un paso más en la carrera del joven piloto dombenitense que lleva media vida sobre una moto, una pasión que pasó de padre a hijo. «A él le gustan las motos, aunque no hacía moto de campo, sino de velocidad, pero a mí me gustaban las motos de campo, más que las de carretera, es algo diferente».

Quizás esa pasión compartida hace que su padre lo lleve algo mejor que la madre. «Mi padre confía muchísimo en mí, pero mi madre tiene menos paciencia», comenta entre risas. Una sonrisa que no pierde cuando habla de las caídas sufridas, que no han sido pocas, «pero ninguna me ha quitado las ganas de seguir, ni me las van a quitar».

Jorge Prado, su referente

Ganas y pasión por las motos, con un referente claro: Jorge Prado. «Me gustaría dedicarme a esto, llegar a un nivel alto como piloto y él está ganando carreras en el mundial con 16 años, tengo claro que me gustaría ser como él». El joven piloto gallego tiene cuatro años más que él, pero ya sabe lo que es emigrar a Bélgica para estar entre los mejores. «Como dice la gente que ha llegado a ser algo en el motocross, para ser bueno tienes que pasar por Bélgica», afirma Jandro.

De hecho, el país belga será el hogar del dombenitense durante buena parte de este curso. «Este año tendrá que hacer media vida aquí y media en Bélgica, tenemos allí casa para todo el año, motos también para entrenar allí, algo que hace tres años será impensable.», explica Javier Pavo, uno de sus padrinos deportivos desde sus inicios, «la primera vez que estuvo en Bélgica, hace 4 años, vino sólo conmigo para entrenar por la mañana y por la tarde, muy lejos de su familia. Esos esfuerzos tienen ahora sus primeras recompensas».

Y es que, si uno quiere dedicarse al motocross, el futuro pasa por Bélgica, ya que en España las altas temperaturas hacen que muchos de los circuitos estén impracticables la mayor parte del año. En el caso de Jandro, suele entrenar en Doña Blanca, Hernán Cortés y Madrid, acompañado siempre por su equipo, entre los que se encuentran Javi Pavo (hijo), Paco Alvarado en el apartado físico y el que fuera campeón de Europa de motocross, Mattias Nilsson.

Un niño, que podría haberse decantado por cualquier otro deporte, pero que eligió la adrenalina de las dos ruedas y que, pese a los obstáculos que se puedan cruzar en el camino, tiene claro que quiere seguir dándole gas a la moto, carrera tras carrera.

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